Los jóvenes, entre la pandemia y la incógnita del futuro

Entre tantos afectados, los adolescentes viven el aislamiento de una forma particular. La psicopedagoga Nadia Lunas nos lo cuenta.





A la hora de las visitas de los más pequeños, Nadia señaló que los mayores temores son ante la sobrecarga de información del virus.

A la hora de las visitas de los más pequeños, Nadia señaló que los mayores temores son ante la sobrecarga de información del virus.

La psicopedagoga riocoloradense Nadia Lunas, radicada en Bahía Blanca, lleva ya unos meses buscando acomodarse a esta nueva forma de trabajo desde su domicilio. Mientras espera la reactivación de su profesión, se encuentra asesorando vía online o redes sociales -y de forma gratuita- a decenas de padres que se encuentran desbordados por la situación de sus hijos.


Además, Nadie comenzó con la atención de adolescentes que buscan una orientación para dar el próximo paso, en el que definirán sus carreras y su futuro.

“En mi caso, este año inauguré el consultorio semanas antes del confinamiento, por lo cual con las consultas que había tenido hasta ese momento, no pude continuar luego con los tratamientos, ya que de manera online el trabajo se dificulta. Estoy con un seguimiento a las familias, para otorgarles apoyo ad honorem en caso de que lo necesiten”.

Estos días, con un estricto protocolo, se permitirá volver a las consultas presenciales y ahí se retomará el trabajo habitual. “La situación es difícil, la mayoría de las familias están golpeadas económicamente y no todos tienen los recursos en este momento para comenzar o continuar con el tratamiento. Por eso siempre sigo haciendo hincapié en que cualquier cosa que necesiten o duda que tengan no duden en llamar o consultar para poder ayudar de alguna manera”, señaló Nadia.

La profesional agregó que las consultas más frecuentes que se reciben a diario por parte de los padres son variadas, “pero a grandes rasgos son niños y niñas que están asustados, con miedo a salir a la calle, con mucho temor al virus y terrores nocturnos. También dificultades por los cambios en los hábitos del sueño, que incluyen también a los adultos, con crisis por la situación que están atravesando en lo laboral, lo económico, el encierro y problemas de parejas”.

Los adolescentes atraviesan un momento difícil en una etapa de muchas decisiones clave. (Foto: Gonzalo Maldonado)


En relación a esto, Nadia considera importante que “el adulto intente no transmitirle miedo al niño, ni tener el canal de noticias todo el día prendido, así evita exponerlos a la sobrecarga de información. Hay que dedicar tiempo para háblales con palabras sencillas, con la información justa, clara, sin exagerar ni minimizar nada, para buscar un equilibrio”

“Si me pidieran una recomendación en general, diría que se establezca una rutina para darles cierta organización a los chicos. Las rutinas son fundamentales para los más pequeños. Les otorgan seguridad y tranquilidad en el hogar, más equilibro emocional y menos incertidumbres”, comentó la psicopedagoga.

Respecto a los adolescentes, Nadie agrega que “la libertad y autonomía que se busca en esta etapa quedó limitada a las restricciones de permanecer en el hogar. Por supuesto que la tecnología y las pantallas ayudan al acercamiento, pero no es igual que el encuentro personal”.

La técnica añade que el futuro para los jóvenes es una incertidumbre: “En la adolescencia, surgen muchas dudas sobre qué elecciones hacer, que construirán, cuál es su camino a seguir. En este presente no tenemos seguridad de como seguir después de la pandemia, desde los cambios sociales hasta económicos hay un abanico de diferentes posibilidades. Todas estas cuestiones son difíciles de asimilar para un adolescente que está en plena reafirmación de su identidad”.


“Ante este escenario, hay que intentar darles esperanzas y señalarles que no están solos. A pesar de que hoy estamos todos con muchas dudas, ellos pueden hacer algo para construir su proyecto de vida. Acercarse a una elección, armar un plan de vida; no solo para darles seguridad, sino para que el quehacer profesional o la elección laboral sea vivido con alegría”, cerró Nadia.


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