“Los jueces no ven el infierno en el que viven los hijos de Mónica”
NEUQUÉN (AN).- Mónica Huircaleo tenía 32 años y cuatro hijos. El 18 de abril de 2013 fue asesinada en la vereda de su propia casa. El disparo no sólo acabó con su vida sino también con la inocencia de sus hijos, que quedaron huérfanos, debieron mudarse con su abuela y enfrentar el dolor de una pérdida por la que aún no hay justicia. “Los jueces no ven el infierno en el que viven mis sobrinos”, contó María Inés Huircaleo, la hermana de Mónica. Y detalló que “esto destruyó a mi familia, y lo más doloroso es que mi sobrino que hoy tiene 14 años está tan enojado que se fue de la casa, vive en la calle y no podemos hacerlo volver”. María Inés sostiene que “la Justicia no ve esto, no se da cuenta de que los nenes vieron cómo el exnovio de su mamá la mataba, y no entienden porqué necesitamos que haya justicia, que se fije ya la fecha del juicio”. La mujer habla con la foto de su hermana estampada en el pecho, y en su espalda la de Pablo Lautaro González (21), el chico con el que Mónica había salido apenas cinco meses antes del trágico desenlace. “Nadie nos ayudó nunca, ni la Defensoría del Niño. La más chiquita tenía tres años cuando esto pasó y por suerte lo tomó bastante bien. La mayor tiene 17 y le ha tocado tener que bajar la cabeza cuando se cruza por la calle con el hombre que mató a su mamá”, relata María Inés. Los hermanos del medio sufrieron más. “La nena que hoy tiene 8 años está mal, y recién ahora, a dos años y medio, logramos que nos den turno con un psicólogo”. La peor parte la experimentó el hijo de Mónica: “Ahora tiene 14 años pero no lo podemos encontrar, yo no sé dónde está y nadie nos ayuda a buscarlo y a contenerlo”. La familia de Mónica teme que no se logre fijar la fecha de juicio antes de enero, cuando vence la prisión preventiva que le fue impuesta a González. “Tenemos terror de que un día nos llamen para decirnos que está de nuevo en la calle, porque ya nos pasó una vez”, dijo la mujer. Y remarcó que “eso tampoco lo ve la Justicia, el dolor que provoca en los chicos ver suelto, caminando por la calle como si nada, al hombre al que vieron matar a su mamá. Es puro dolor lo que tienen, no pueden entender por qué la mataron, no ven que haya justicia y sólo ven que hay audiencias suspendidas, pedidos para dejarlo libre y un juicio que nunca llega”, lamentó.
Piden juicio urgente por un femicidio en Neuquén
NEUQUÉN (AN).- Mónica Huircaleo tenía 32 años y cuatro hijos. El 18 de abril de 2013 fue asesinada en la vereda de su propia casa. El disparo no sólo acabó con su vida sino también con la inocencia de sus hijos, que quedaron huérfanos, debieron mudarse con su abuela y enfrentar el dolor de una pérdida por la que aún no hay justicia. “Los jueces no ven el infierno en el que viven mis sobrinos”, contó María Inés Huircaleo, la hermana de Mónica. Y detalló que “esto destruyó a mi familia, y lo más doloroso es que mi sobrino que hoy tiene 14 años está tan enojado que se fue de la casa, vive en la calle y no podemos hacerlo volver”. María Inés sostiene que “la Justicia no ve esto, no se da cuenta de que los nenes vieron cómo el exnovio de su mamá la mataba, y no entienden porqué necesitamos que haya justicia, que se fije ya la fecha del juicio”. La mujer habla con la foto de su hermana estampada en el pecho, y en su espalda la de Pablo Lautaro González (21), el chico con el que Mónica había salido apenas cinco meses antes del trágico desenlace. “Nadie nos ayudó nunca, ni la Defensoría del Niño. La más chiquita tenía tres años cuando esto pasó y por suerte lo tomó bastante bien. La mayor tiene 17 y le ha tocado tener que bajar la cabeza cuando se cruza por la calle con el hombre que mató a su mamá”, relata María Inés. Los hermanos del medio sufrieron más. “La nena que hoy tiene 8 años está mal, y recién ahora, a dos años y medio, logramos que nos den turno con un psicólogo”. La peor parte la experimentó el hijo de Mónica: “Ahora tiene 14 años pero no lo podemos encontrar, yo no sé dónde está y nadie nos ayuda a buscarlo y a contenerlo”. La familia de Mónica teme que no se logre fijar la fecha de juicio antes de enero, cuando vence la prisión preventiva que le fue impuesta a González. “Tenemos terror de que un día nos llamen para decirnos que está de nuevo en la calle, porque ya nos pasó una vez”, dijo la mujer. Y remarcó que “eso tampoco lo ve la Justicia, el dolor que provoca en los chicos ver suelto, caminando por la calle como si nada, al hombre al que vieron matar a su mamá. Es puro dolor lo que tienen, no pueden entender por qué la mataron, no ven que haya justicia y sólo ven que hay audiencias suspendidas, pedidos para dejarlo libre y un juicio que nunca llega”, lamentó.
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