Los libros del año que se va
El camino de Ida, Ricardo Piglia (Anagrama): El regreso con gloria del mayor escritor argentino de la actualidad. Piglia es el maestro indiscutido de la ficción latinoamericana, un espacio que probablemente comparta en este momento y sin entrar conflicto con Mario Vargas Llosa y Arturo Pérez Reverte. Piglia retorna al género policial del que tanto sabe. Un profesor en plena crisis existencial se encuentra involucrado en un crimen que revela algunos de los entretelones más oscuros de la vida académica en los campus universitarios americanos. De soslayo aparece exquisitamente narrada la figura del “unabomber”. El héroe discreto, de Vargas Llosa. Dos ideas acompañan al lector durante y después de la lectura de El héroe discreto. Por una parte, la necesidad que existe en estos tiempos tan grises de encontrar gente corriente que consiga brillar gracias a pequeños actos de heroicidad; por otra, la riqueza de nuestro idioma. Pese a la singularidad del título, El héroe discreto cuenta la historia paralela de dos personajes: Felícito Yanaqué, un pequeño empresario dueño de Transportes Narihualá, en Piura, que es extorsionado por la mafia; e Ismael Carrera, un exitoso hombre de negocios, propietario de una aseguradora en Lima, que urde una venganza contra sus dos hijos holgazanes deseosos de verle muerto para heredar. Ambos son, a su modo, discretos rebeldes que intentan vivir según sus ideales y deseos Operación Dulce, de Ian McEwan (Anagrama). Con la historia de Serena Frome, una joven estudiante reclutada en Cambridge en la década de los setenta por el servicio secreto británico MI5, McEwan vuelve ademostrar que es uno de los mejores escritores del mundo. El inglés ya había probado su maestría con “Expiación”, y “Sábado” entre muchas otras, pero ahora, pone en juego un un tour de force encantador, con los años setenta como fondo. Mi libro enterrado, de Mauro Libertella (Mansalva). Un libro muy personal. A partir de la muerte del narrador, ensayista y editor argentino Héctor Libertella, su hijo Mauro explora con valentía y entonación discreta su compleja relación con él. Personas como yo, John Irving (Tusquets). Un maestro. En su última novela, el autor de “El mundo según Garp” ataca con su habitual talento la pacatería sexual de la sociedad estadounidense. Billy Abbott descubre su vocación literaria y su bisexualidad a partir de la relación con la señorita Frost, bibliotecaria transexual de un pueblo en los años cincuenta. Clases de literatura. Julio Cortázar (Alfaguara). En 1980, el autor de Rayuela fue invitado a Berkeley a dictar lecciones de literatura durante dos meses. Ajenas por completo a la entonación académica, la voz de Cortázar registrada en estas clases reproduce la gracia de su escritura al referirse, en una charla amena, a sus elecciones estéticas, las características del cuento fantástico y la literatura social o la relevancia del juego en la creación. La verdad sobre el caso Harry Quebert (ed. Alfaguara, 2013). Fue uno de los fenómenos editoriales del año. El escritor suizo Joël Dicker, de 27 años escribió este libro que se convirtió en un boom de ventas en todo el mundo. Pero su novela, no está a la altura de las expectativas, ni logra sortear bien todos los giros que el escritor le impone a la trama. El protagonista de la novela es Marcus Goldman, un joven escritor que con solo una novela publicada, se convierte en la nueva gran promesa de la literatura norteamericana. Pero ahora sufre el drama de la página en blanco. Y para superarlo, acude a Harry Quebert, su mentor, el hombre que le convirtió en escritor. Y allí, en el retirado pueblo en el que vive Quebert, se transformará en una suerte de detective que intentará averiguar quién mató a Nola Kellergar, una jovencita de 15 años que fue la novia de su ya crecido mentor, que es además, el principal acusado del crimen.