Los problemas de la integración

Por Redacción

«Primero se llevaron a los comunistas,

y yo no dije nada porque no era un comunista.

Luego se llevaron a los judíos,

y no dije nada porque no era judío.

Luego vinieron por los obreros,

y no dije nada porque no era obrero ni sindicalista.

Luego se metieron con los católicos,

y no dije nada porque yo era protestante.

Y cuando finalmente vinieron por mí,

no quedaba nadie para protestar».

Bertolt Brecht

¿Cómo favorecer la integración de personas que son llamadas a construir un futuro común, pero sin un origen común? La incapacidad de tolerar las diferencias y de respetar la diversidad de culturas ha dado a lugar a sucesos atroces a lo largo de la historia.

La globalización nos permite entrever que ésta es una época de importantes movimientos migratorios y de integración en una suerte de «aldea global» signada por el entrecruzamiento de civilizaciones y tradiciones.

La Triple Frontera es un ejemplo de esto.

En un mismo hábitat, unos se defienden y otros se sienten con el poder de censurar.

Los musulmanes intentan, sin mucho efecto, desligarse de las atrocidades que día a día muestra Occidente con los atentados terroristas que ejecutan las minorías mesiánicas. «En los atentados de ETA, no se acusa a los españoles o a los cristianos de estos asesinatos. Son grupos minoritarios excluidos del sistema los que ejecutan estos actos de barbarie. Esto queremos explicar a Occidente», comentó un economista libanés que prefirió mantener en el anonimato este diálogo.

Pero la idea de Occidente es distinta.

Asaltada por varios frentes, la comunidad musulmana se cierra en sí misma. Pero no sólo es la falta de compresión de Occidente lo que determina la exclusión de los musulmanes en las sociedades occidentales. También existe un planeo filosófico que sostiene esta actitud.

«¿Es necesario empeñarse en el camino de la modernidad corriendo el riesgo de perder nuestra propia identidad?», comenta en uno de sus libros el escritor Amin Maalouf (*) al analizar el tema.

La comunidad árabe todavía no ha podido resolver este enigma, y es por ello que, todavía hoy, el mundo continúa asistiendo a una alternancia brutal entre fases de occidentalización forzada y fases de integralismo excesivo fuertemente xenófobo.

Encontrar una salida racional para mejorar la convivencia entre etnias es sin duda una deuda pendiente que tienen los países hoy con poder sobre el mundo.

Se hace necesaria una reflexión tendiente a difundir una nueva cultura: la cultura de la paz y el respeto. Resolver este problema es clave para desarrollo de la humanidad.

Javier Lojo

(*) Amin Maalouf es un historiador libanés radicado en Francia. Entre sus obras se encuentran «Las Cruzadas vistas por los árabes» y «El primer siglo después de Beatrice».