“Los que miran de arriba”
Sin escrúpulos ni resentimientos, me he puesto a pensar si las personas que me miran realmente están haciendo bien las cosas. Hay veces en que me siento medio utilizado, que me ponen a prueba, y no sólo a mí sino también a los que están en el mismo piso. Pareciera que somos ratones de laboratorio. De los seis años que estoy en este cuarto compartido. En vez de ir adquiriendo más conocimientos, me los han estado sacando invisiblemente. Sin embargo, los pocos conocimientos que adquirí serán los que capaz en un futuro me sirvan de algo, para que los que me miran de arriba se sientan cómodos y felices de un logro colectivo. Hay veces en que nos miramos las caras unos a otros, porque no sabemos qué hacer, o en realidad quizá sea lo que los que nos miran de arriba quieren que hagamos, es decir, nada. Hay veces en que nuestras opiniones no son importantes y pareciera que tuviéramos la culpa de algo que sólo los que nos miran de arriba saben qué es. Cada vez somos menos en este cuarto. No sé por qué pasa eso… ¿será el plan de los que nos miran de arriba? ¿Plan? Cada vez somos menos y no lo sé. La educación es cosa del corazón, dijo una vez un sabio al que no le importaban las ideologías políticas, los recortes, las reformas, etcétera; sólo le importaba que los chicos aprendieran y se formaran como mejores personas cada día de su vida. ¿Por qué no tengo eso en mi escuela? Cada día asomo menos en las horas de clase. ¿Por qué? Me encantaría tener una respuesta clara y sincera, pero no la tengo. Me gustaría que esta educación fuera sincera y hubiera gente comprometida, todos los días levantarme inspirado para ir a estudiar, que realmente se cumplan los 80 minutos de cada materia y salir del colegio sabiendo todo lo que el programa real propone. En estas pocas líneas quise compartir mi punto de vista sobre la educación secundaria pública. Rafael Gustavo Tapia DNI 38.233.299 Cipolletti
Rafael Gustavo Tapia DNI 38.233.299 Cipolletti