Los sistemas de salud de Río Negro y Neuquén muestran fallas por el colapso

La ocupación de camas de terapia intensiva está al límite desde hace semanas. En lo que va de septiembre se confirmaron 233 muertes por coronavirus entre ambas provincias. En el Alto Valle de Río Negro y Neuquén hay solo 11 espacios de UTI.





El hospital de Cipolletti  está recibiendo muchos pacientes de Catriel y Cinco Saltos.

El hospital de Cipolletti está recibiendo muchos pacientes de Catriel y Cinco Saltos.

Los sistemas de Salud de Río Negro y Neuquén no logran salir del colapso por la ocupación de camas de terapia intensiva. El sostenido avance del coronavirus no da respiro tanto a hospitales como a clínicas. La idea inicial que configuraron los gobiernos se desvaneció con la incapacidad para contener la propagación del virus y, por ejemplo, las fronteras trazadas para separar las instituciones que solo atenderían casos de coronavirus de las que no, quedaron borradas por el vendaval de una pandemia que superó holgadamente los de 18.000 tests positivos.

Hace semanas que la ocupación de Unidades de Terapia Intensiva (UTI) oscilan entre el 85 y el 100 por ciento de ocupación. Y si bien -afortunadamente- no se vieron las duras imágenes que tuvieron otras partes del mundo y el país, el sistema sanitario entró en un espiral donde ya no da respuestas. En lo que va de septiembre, 23 días, ambas provincias contabilizaron 233 muertes por covid (143 en Río Negro y 90 en Neuquén).

El desgaste de los equipos de Salud se expresó en varios llamados de atención de colegios médicos y otras organizaciones de profesionales. El auxilio de Nación tuvo un impacto positivo, pero los profesionales comenzaron a dejar la región. Incluso ambas provincias se disputan el escaso personal de las universidades, Neuquén con al algo más de “éxito”.

Como si el panorama fuera sencillo, los gobiernos hacen uso de un delicado juego informativo retaceando, fragmentando y hasta invisibilizando datos para conocer la realidad de los sistemas de Salud. Este medio intentó en varias oportunidades tener información del gobierno neuquino respecto de la ocupación y ampliación de las terapias intensivas, pero no obtuvo respuestas a las consultas.

Datos en Neuquén

Los números reconstruidos por RÍO NEGRO arrojan lo siguiente. Las unidades de cuidados críticos en Neuquén están distribuidas en cuatro ciudades y llegan a un máximo de 170, según el personal disponible para atenderlas.

En la capital neuquina el Cmic tenía sus 12 camas UTI con pacientes, a la Pasteur le quedaba libre una de 22, el Policlínico hace días que se mantiene al 100% en sus 18 unidades y lo mismo indicaron desde el San Agustín: “todo lleno”.

El hospital Castro Rendón, el de mayor complejidad de la provincia y el que concentra la mayor cantidad de camas de terapia intensiva, tenía hoy 43 pacientes en UTI y sólo seis camas disponibles. El director Adrián Lammel dijo que, de ese total, sólo cinco eran pacientes con otras patologías diferentes de covid-19.

En Cutral Co, el total de pacientes internados era de 29 en el hospital de complejidad media de la comarca. En Zapala, la ocupación de camas de terapia intensiva es de 9 sobre un total de 14. San Martín de los Andes era la ciudad que registraba hoy menor ocupación. Según indicó el director de la Clínica Chapelco, Rodrigo Rabuffetti, solo dos camas de terapia intensiva, sobre un total de 10, estaban en uso.

El Castro Rendón cuenta con 23 camas para pacientes moderados y 39 de terapia intensiva. Foto: archivo Florencia Salto.

La situación en Río Negro

La situación más crítica en la provincia está concentrada en el Alto Valle. Hasta anoche quedaban apenas cuatro camas disponibles, una en Villa Regina y tres en Roca. Además la posibilidad de realizar traslados hasta la capital provincial se acerca a un cuello de botella por el aumento de casos en Viedma.

Ayer por la tarde en Roca y Allen, que suman 60 unidades de terapia, la ocupación era total. “La situación de no disponer de camas operativas ociosas, se mantiene, particularmente en UTI. Aunque también para pacientes Covid de Sala General”, detallaron desde el Juan XXIII. Por la noche el gobierno provincial informó los espacios disponibles.

Sin embargo, no hubo cambios para el Alto Valle Oeste que desde hace varios días no tiene con camas libre. “No tenemos unidades disponibles y la demanda crece diariamente”, detalló una fuente del sector hospitalario. Tampoco hay en el sector privado. Catriel, la otra localidad con respiradores, está igual.

Bariloche, con la mayor oferta de espacios de cuidados intensivos de la provincia, tenía 16, según Provincia; 11 en Viedma y una en Jacobacci.

Hospital de Cipolletti. Foto: archivo

La fatiga llegó al hospital de Viedma

El hospital Zatti de Viedma era, hasta hace días, la válvula de escape para el colapsado servicio de Salud del Alto Valle. Sin embargo, a los traslados, se sumó el aumento de casos propios por lo que ayer tenía dos camas disponibles en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI), y 13 disponibles para Covid 19 en salas generales, según informó el director de ese nosocomio José Rovasio. Por la noche el gobierno provincial informó que eran 11 las camas libres.

En Viedma el número de casos comenzó a crecer en los últimos días y tiene, en la actualidad, 162 casos activos y 11 fallecidos.

No todos los pacientes están internados en el Zatti, sino que una veintena se encuentran transitando la enfermedad en un hotel de la zona de la avenida costanera, y, el resto, en casas de familias.

Por ese motivo, y aún con resultados dispares, las autoridades sanitarias de esta capital continuaron con la estrategia de relevamiento barrial para seguir buscando potenciales casos.

La coordinadora del Comité de Crisis del hospital Zatti, Liliana Fedorco, precisó que, de las 23 muestras tomadas en ambos conglomerados urbanos de la ciudad, “sólo una dio positivo”.

Aclaró que hubo poca participación de la gente porque esos barrios “tienen muchos casos y uno infiere que por eso no participó mucho la gente”.

Respecto de la infraestructura hospitalaria, esta profesional hizo referencia a que el nosocomio tiene ocupadas ocho camas en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) y 32 en salas comunes.

Todos los espacios están siendo utilizados en virtud de que fueron internados cinco adultos mayores “con complicaciones” provenientes de un geriátrico de esta ciudad. “De última, tendremos que derivar al privado”, advirtió ante una sobrecarga de las instalaciones.

Por su parte, la exdirectora del mencionado nosocomio y actual legisladora (JSRN) Nancy Andaloro, indicó que si bien está comprometido el sistema y existe cansancio entre el personal de salud “hasta ahora hay camas”.

No obstante, puso el acento que en si bien los recursos humanos disponibles “hacen un esfuerzo muy grande ”.

Por qué el porcentaje nacional muestra una leve mejora

Después de seis meses de pandemia en el país hay datos que cuestan cada vez más entender. Uno de ellos es el porcentaje de ocupación de camas de terapia intensiva en todo el país. El Ministerio de Salud emite dos partes diarios donde detalla el número de nuevos contagios confirmados, las víctimas mortales, el acumulado de casos (activos y recuperados) y el porcentaje de la ocupación de Unidades de Terapia Intensiva (UTI). Se trata de un promedio del país por lo que todo suma uno: desde la crisis sanitaria de Jujuy a la impoluta Formosa, de apenas 100 casos acumulados.

Desde hace algunas semanas pese a que el número de casos se estabilizó en un número alto, alrededor de 12.000, se notó que la ocupación de camas tuvo un respiro: alrededor del 60%. Es decir que cuatro de cada diez camas en el país están disponibles. Ese número estuvo cerca de ser apenas dos de cada diez.

¿Cómo se explica? Por un lado la presión de contagios en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) cedió y moderó la curva de crecimiento. Se mantiene, en un nivel alto, pero se mantiene. Sin embargo, la principal explicación que dan los especialistas es otra. Ante el aumento de la circulación del virus, que trasladó su exponencialidad al interior del país, la saturación de los sistemas sanitarios, con menores recursos que los del centro del país, comenzaron a tomar nota y se redujeron drásticamente las ocupaciones que se denominan “no covid”.

Lo que se está viendo, en realidad, es una descompresión de otras patologías, con postergaciones quirúrgicas, para poder soportar el avance del virus. Desde hace semanas los colegios de profesionales de la medicina, incluidos los de la región, alertan sobre mantener los cuidados y las medidas de distanciamiento para evitar los contagios.

Datos duros

1.000.000
de habitantes tiene el corredor lineal del Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Anoche tenía 11 camas de terapia libres.
20
son las camas de terapia intensiva (UTI) que tenía desocupadas hasta ayer Neuquén. Ocho en San Martín de los Andes y cinco en Zapala.

Opinión: La realidad que el manejo de datos no puede ocultar

Los datos pueden moldear la información, pero no pueden ocultar la realidad. Todos los gobiernos, desde el nacional hasta los municipales, se valieron de números para dar una u otra explicación sobre lo que viene ocurriendo con la pandemia del coroanvirus.

El listado de datos puede ser inabarcable: sanitarios, económicos, sociales y, hasta psicológicos, por repasar un puñado. Pero ninguno de estos factores, sin importar su orden, alcanza para matizar la huella de los fallecimientos. Y allí hay una señal inequívoca: algo, o todo, falló.

La prevención, el aviso, el tratamiento o lo que fuese. Solo en la exponencialidad de los contagios se explican el resto de las variables y allí, sí parece ser matemática básica, porque todo número se llena con porcentajes: más casos, más internaciones y más muertes. Nadie quiere dar marcha atrás en las medidas, pese a que la foto actual de la pandemia lo pide sin excusas. Si no es por imposición, deberá ser por responsabilidad individual, pero lo que no se puede naturalizar son las víctimas. Ahí la dicotomía abierto o cerrado se vuelve maniqueísmo puro.

CON INFORMACIÓN DE CORRESPONSALÍAS


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