Malas noticias para un sueño clave de los Castro
El sueño de las autoridades cubanas de poder transformar rápidamente a su país en autosuficiente en materia de producción de hidrocarburos, cortando así la dependencia de Venezuela, parece haberse “pinchado”. Porque respecto del mismo la atención de todos se había clavado en la parte del golfo de México bajo jurisdicción cubana, en sus aguas territoriales entonces. Ocurre que las esperanzas cubanas estaban puestas en el resultado del pozo exploratorio que perforara –durante el pasado mes de enero– un consorcio de empresas liderado por la petrolera española Repsol, que incluye a la noruega Statoil y a Ongc, de la India. El pozo es el que habían llamado Jaguey-1. Pero resultó absolutamente seco y, por ello, Repsol acaba de anunciar que deja sin efecto su programa de exploración en esa zona del mar territorial de Cuba, en el que originalmente se había previsto hacer tres pozos de exploración. Los dos que faltan no se harán, de acuerdo con los anuncios de la operadora. Esto parecería confirmar que las estimaciones cubanas –que siempre proyectaron unos posibles 20 billones de barriles en la zona– son demasiado optimistas. Y que en cambio las norteamericanas, que se han limitado siempre a anticipar la existencia de unos 4,6 billones de barriles, podrían ser más realistas. Con todo, las puertas no se han cerrado del todo para el sueño de la administración comunista cubana. Aún queda por ver cómo le va al consorcio de exploración conformado por Petronas, la empresa estatal de Malasia y la enorme Gazprom, la estatal rusa. Este segundo grupo planea hacer un pozo de exploración a unos ciento cincuenta kilómetros de Jaguey-1. Y habrá que esperar a conocer sus resultados antes de decidir rezar un piadoso responso por el sueño de descubrir petróleo bajo el mar cubano. En rigor, hay 21 de los 59 bloques off-shore que fueran oportunamente licitados por el Estado cubano que están siendo objeto de distintas tareas de exploración. Pero la expectativa generada por el Jaguey-1, considerado como el más atractivo, se ha desinflado. Totalmente. Cuba seguirá importando –por ahora al menos– los 115.000 barriles de crudo diario, suministrados por Hugo Chávez en condiciones de subsidio, altamente favorables para el régimen estalinista de Cuba. Aunque en esto hay otro riesgo, que ahora pasa por la supervivencia de Chávez y por el resultado de las elecciones presidenciales venezolanas previstas para el próximo 7 de octubre, que podrían ciertamente dejar a Cuba en situación de riesgo si de pronto los rumores sobre la seriedad del estado de salud del líder caribeño se confirman o la oposición triunfa en los comicios. Si el “apoyo” venezolano se cayera, la viabilidad de la economía cubana quedaría sumamente comprometida y un dramático cambio de rumbo podría transformarse en inevitable. (*) Ex embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas
emilio j. cárdenas (*)