María Varas, pintar como propósito divino

Hoy cierra la muestra “Sacerdotisas Sagradas” en el hotel Llao Llao. Trece obras que aluden a la esencia humana a través del universo femenino.



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María Varas, pintar como propósito divino

“La joya en el loto”, “Oro alquímico”, “Sangre real”, “Linaje ancestral”, “La reina de las mareas”, “La sacerdotisa de las alquimistas”, “La dama del manantial”, “Retorno al paraíso”, “Homenaje a Josephine”, “Medicina del espejo”, “La rueda del Samsara”, “XIII: El vuelo”, “La cámara del rey”. Son algunos de los títulos otorgados por María Varas a sus creaciones. Trece de ellas integran la muestra “Sacerdotisas Sagradas” que permanecerá hasta hoy en el Salón Tronador del Llao Llao Hotel & Resort.

Combinando técnica con acrílico y materiales poco usuales como arena volcánica, incienso, mirra, benjui, oro o líquenes, durante dos años fueron surgiendo representaciones de mujeres relacionadas con el mundo Maya o Samurai, el antiguo Egipto, la reina Elizabeth de Inglaterra, Juana de Arco o Hildegard von Bingen (monja que vivió durante el siglo X). “Cada una con un mensaje”.

Es un viaje a través de trece sacerdotisas pintadas con técnicas mixtas, “mezclando materiales de la naturaleza que utilizo como elementos de la alquimia medieval, plataforma de mi obra, teniendo en cuenta al ser humano como proceso en constante transformación”, define Varas.

Una manera de “entendernos a nosotros mismos, como seres en tránsito por una experiencia en la tierra que hemos tenido a través de siglos, historia y eras. Comprender al ser como eterno. Cuando pinto la sacerdotisa egipcia, por ejemplo, siento que como almas hemos estado en muchos lugares y mundos. Que somos seres interdimensionales a quienes el aquí y ahora nos contiene, es nuestra base, la plataforma para movernos.

“Pintar me ha conectado con memorias, registros. Trabajo sobre una imagen, con geometría sagrada, dedicando aproximadamente un mes a cada obra. Surgen en sueños o desde una mancha. A partir de ahí investigo. El arte ha sido manifestación del espíritu humano a través de la historia, han aparecido distintas formas, códigos, símbolos, que representan lo mismo”, dice.

Profuso, el simbolismo halla arraigo en su ubicación “sobre lo que sería el sistema de chacras, en general centro la obra en el corazón porque creo que ahí está el gran secreto oculto de quiénes somos, es una invitación a ingresar por sus portales. Cuando logramos sentir que todo está perfecto, arribar a ese estado de presencia y unidad con el todo, es un milagro.

“Lo que sería el chacra de la corona une cielo y tierra, como si estos dos universos se encontraran a través del ser humano. Y si bien las obras hablan del sagrado femenino, es inevitable acudir a lo masculino porque ambos conviven dentro de cada hombre y mujer”, señala.

Iniciada la creación de esta serie hace dos años “justo en diciembre llegué a la número 13 que es el arcano de la muerte. Lo consideré indicio de cierre como portal hacia algo nuevo”.

Esta es la primera muestra individual local desde que decidió radicarse en la ciudad hace cuatro años “por un llamado interno” junto a su esposo Pedro y los hijos Simón (9 años) y Mora (7).

Ante el “llamado de vivir en la naturaleza, sin involucrar la mente, compramos el terreno, construimos la casa. Estamos felices en un lugar soñado que nos eligió. Tengo una profunda conexión con la montaña”, amplía quien desempeñó actividad como creativa publicitaria durante diez años.

Pintar “es un regalo que agradezco. Ojalá cada ser humano pudiera disfrutar lo que siento, la sensación de alcanzar el propósito divino por el que estamos en la tierra. Que cada uno hallara su lugarcito. Como el Principito, dedicado a su rosa...”.

Reconocer el camino

Este trabajo sobre lo femenino “surge después de ser madre. Del movimiento, el proceso interno de crecimiento y sanación de toda una historia. Incluso en algún cuadro aparece la anciana, la adulta y la niña, trinidad con la que nos conectamos al tener hijos. Nos quitaron el poder desde lo espiritual y religioso, poniendo toda la magia afuera cuando en realidad está adentro. Como seres, como espíritus, somos poderosísimos pero necesitamos conectar con lo que es nuestro propósito. Venimos con algo particular que nuestra alma quiere realizar. Para mí, parte de ese tránsito es pintar”, señala.

Evidentemente “todos estamos despertando a una nueva forma de percibirnos, es como un nuevo estado de conciencia. Estamos dándonos cuenta de que nuestro ser se mueve en muchísimas direcciones, es como un recordar quienes somos verdaderamente. A veces sin palabras, quizá con una mirada, estamos activando esa información.

“Esta obra está influida por las almas de cada ser que encontré desde que llegué acá. Con ella digo: honro el aquí y ahora, estar en la tierra, mi familia, mi vida. Cada uno a su manera sana viejas heridas. Sacamos lo que cargamos para simplemente disfrutarnos en lo que de verdad nos da felicidad. Una amiga me decía que el alma reconoce el camino por la alegría. Es así de fácil, si estás enojado no es el camino indicado”.

Espiritualidad

Simbolismo religioso alude a “la unión de opuestos, surgida mientras iba liberando dogmas. Las religiones han ido apoderándose de Dios. Trabajando en mi sistema de creencias arribo a que la divinidad es pura luz espiritual, llamada de distintas maneras o representada por símbolos, dice lo mismo. El misterio es que eso inmenso habita adentro de cada ser humano.

“Todos tienen que ser honrados y están en lo cierto. Jesús, maestro absoluto, demostró algo cuando decía ´ustedes harán obras mayores que esta´ cuando levantaba a Lázaro de entre los muertos. Creer y crear, ahí está el milagro. Hay un misterio inmenso oculto, como una gran chispa, que sólo se manifiesta cuando somos realmente humildes. En el medio somos lo que somos”.


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