Más historias de hombres casados

Redacción

Por Redacción

BUENOS AIRES, (Télam).- El sólo hecho de haber sucumbido al matrimonio representa un estímulo narrativo inigualable para el escritor Marcelo Birmajer, que en su flamante libro «Ultimas historias de hombres casados» -secuela de otros dos volúmenes que explotan el mismo factor de inspiración- relata una serie de sucesos de la vida cotidiana protagonizados por un alter ego suyo llamado Javier Mossen.

¿Es el matrimonio un estadio propicio para el hombre y la mujer? ¿Es, como sostienen algunos, la tumba del amor o incluso una cadena que de tan pesada necesita ser arrastrada por más de dos personas? Birmajer no despeja estas cuestiones pero deja en claro que semejante condición constituye un artilugio para desplegar infinitas posibilidades narrativas.

Claro que hay muchas formas de ficcionalizar el amor, consigna que el autor -periodista cultural, guionista de comics y humorista- concreta apelando alternadamente al humor, la ironía, lo bizarro, el grotesco y hasta el registro periodístico.

«Ultimas historias narrativas», editado por Seix Barral, recupera los ejes de sus antecesores, «Historias de hombres casados» (2000) y «Nuevas historias de hombres casados» (2001).

«Creo que el libro está definido por dos elementos: por un lado, lo que permanece más o menos inamovible es la perspectiva de un hombre casado acerca de los conflictos amorosos y de la vida social -señaló Birmajer -. No importa si el protagonista de los cuentos se refiere a la actualidad o a un momento en que era soltero, todo está mediatizado por su condición de casado».

Otro elemento que unifica los tres volúmenes evolucionó hasta magnificarse, «y me refiero a la consolidación del personaje de Mossen: estuvo en 'Historias de hombres casados', ocupa el 80 por ciento de los cuentos del segundo libro y el 90 del último».

La mayoría de los relatos que integran «Ultimas historias…» están construidos sobre la base de un dispositivo narrativo modelo que entrecruza dos momentos distintos, uno vinculado al pasado y el otro al presente.

«La intersección de historias en mis cuentos tiene que ver con una influencia televisiva: mis cuentos funcionan estructuralmente como las 'sitcom', las comedias de media hora de la televisión norteamericana», indicó Birmajer.

«Si uno toma los mejores exponentes de este género, como 'Los Simpson' o 'Seinfeld' puede detectar una historia central y dos o tres historias paralelas», explicó.

«En mis relatos lo que hago incluso es integrar y trabajar mejor las historias que se entrecruzan, porque la segunda historia es la justificación de por qué se está narrando la primera: el escenario, el tono y los personajes que narran la historia central están justificados por esta segunda historia», señaló.

En su nuevo libro, el autor consolida el personaje de Mossen -un periodista judío, porteño y de mediana edad- y hasta parece jugar con la idea de equiparar sus vivencias con las de su alter ego, aunque lo suyo no sea el ejercicio de la autobiografía.

«Es raro que convierta en ficción un acontecimiento que ocurrió el mes o el año pasado. Generalmente, tengo que dejar pasar una cantidad de años para que eso fermente y lo pueda utilizar… como un licor. Lo que puedo aprovechar es un contexto reciente, el escenario de un hotel o determinado paisaje», apuntó.

«La materia prima de mis historias generalmente procede de mi infancia o de mi adolescencia. Aún así, mis personajes no creen en la catarsis», explicó.

El eje de los relatos no está dado por la manera en que ocurrieron realmente las historias que se interponen en la trama central, sino por cómo se resignifican e influyen en el presente.

«Escuchar historias del pasado modifica la visión de Mossen, no sólo sobre el presente sino también sobre el pasado: a partir de una historia que en apariencia no tiene nada que ve con su vida, él vuelve a ver las cosas que en ese entonces no vio, como la relación con su padre», aseguró Birmajer.

«Al mismo tiempo, el personaje sostiene que las cosas son como son, que no importa cómo ni quién las narre. Se podría decir que las cosas que les pasan a esos personajes no modifican el pasado pero sí el modo de narrarlo», destacó.


BUENOS AIRES, (Télam).- El sólo hecho de haber sucumbido al matrimonio representa un estímulo narrativo inigualable para el escritor Marcelo Birmajer, que en su flamante libro "Ultimas historias de hombres casados" -secuela de otros dos volúmenes que explotan el mismo factor de inspiración- relata una serie de sucesos de la vida cotidiana protagonizados por un alter ego suyo llamado Javier Mossen.

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