“Más que servicios, estos son suplicios”
Como es costumbre, los primeros días de cada mes voy a las cooperativas del pueblo para abonar las facturas de luz, agua, cable e internet. Hasta el vencimiento anterior iba con $ 1.200 pesos y me alcanzaba para todos los servicios, que ya resultaban muy caros teniendo en cuenta los salarios que se perciben en el interior del país.
Temprano, sin negar que me asaltaba la duda después de haber leído los diarios por el nuevo cuadro de las tarifas, agaché la cabeza y, como dice Mirta, “allá vamos”. Grande fue mi sorpresa al observar a varios vecinos que estaban haciendo cola antes que yo y se retiraban de la oficina sin pagar el servicio, por lo que pensé que se trataba de una queja, pero me equivoqué. La sorpresa fue develada al llegar al cajero, a quien todos conocemos porque este es un lugar de vecinos que nos cruzamos todos los días en cada uno de los negocios a los que concurrimos.
Acá la factura no llega por correo así que todos sabemos que hasta no ver los números en la ventanilla no sabemos la cantidad de dinero que tenemos que desembolsar.
Todavía debo estar pálido, porque hasta mis vecinos me preguntaron si me sentía bien de salud. El tema es que los $ 1.200 con que el mes pasado pagué todos los servicios este mes me alcanzaron para la factura de la luz, porque de $ 480 pasé a pagar $ 1.195 y con el mismo consumo de energía eléctrica, la que lamentablemente no podemos disminuir porque en esta parte del país las temperaturas siempre superan los 30 grados y sin aire acondicionado, con enfermedades crónicas, es imposible subsistir.
Al comprobar mi boleta, me di cuenta de que mis vecinos se retiraban del lugar sin poder abonar su factura porque no les alcanzaba el dinero que habían llevado, pero hay algo más grave ya que muchos de ellos, imagino, no deben tener resto para poder cumplir en tiempo y forma porque ni en su casa deben tener dinero que les sobre.
Todos sabemos que el país estaba inundado de subsidios y toda la culpa no puede caer sobre un gobierno que apenas lleva un poco más de cien días de gestión, pero los aumentos sin anestesia están haciendo mucho daño, como siempre, a quienes menos tenemos.
Ricardo Bustos
Misiones
Ricardo Bustos
Misiones