Mayor participación de la mujer en la política en EE. UU.
Como consecuencia de las recientes elecciones norteamericanas, el próximo Congreso de los Estados Unidos tendrá una presencia de mujeres como nunca en la historia. La más alta, entonces. Hasta el llamado “año de la mujer en política” (1992) ha sido ahora superado. Ampliamente. Un centenar de bancas legislativas estarán en más en manos de legisladoras mujeres. No obstante, reflejando el hecho de que las mujeres se inclinaron mayoritariamente por votar por Barack Obama (55% de ellas, contra sólo un 44% que eligieron en cambio a Mitt Romney), el número de mujeres sentadas en las bancas del Partido Republicano disminuirá. Esto revierte felizmente lo sucedido en las elecciones del 2010, en las que la presencia de las mujeres en el Congreso había disminuido por vez primera en tres décadas. Lo que es un cambio, en la línea de lo saludable por cierto. Cinco mujeres ingresarán al Senado, que ahora tendrá veinte senadoras. Dieciséis de ellas son demócratas, a las que se suman cuatro republicanas. De aquellas que ingresarán ahora, cuatro son demócratas y una republicana. Las mujeres, de esta manera, conforman la quinta parte de la Cámara Alta. Participación que está en línea con el promedio de lo que sucede en los Parlamentos del mundo entero. Lejos todavía de la paridad que debiera conformar la realidad. Pero nuevamente con el tiempo las distancias entre las presencias de ambos sexos en el Congreso norteamericano se van, paso a paso, achicando. Ésta es la feliz tendencia. Sin embargo, las legisladoras mujeres norteamericanas todavía hablan apenas el 60% del tiempo que para ello utilizan los varones. Seguramente dicen menos cosas intrascendentes, lo que es bueno para un mejor uso del tiempo, que es siempre escaso. En la Cámara Baja del Congreso de los Estados Unidos habrá, por su parte, ochenta y una mujeres. El aumento progresivo de la presencia de las minorías en el Parlamento de los Estados Unidos (las mujeres todavía son una de ellas) hará que, por primera vez en la historia, los hombres blancos no sean mayoría. Otros resultados notables de las elecciones recientes son que el estado de New Hampshire tendrá una delegación ante el Congreso federal de su país que estará compuesta únicamente por legisladoras. Y que, en Carolina del Sur, que hasta ahora era el único estado norteamericano que tenía un Congreso local compuesto tan sólo por varones, ingresará ahora la primera mujer. Para aplaudir, como saludable novedad, entonces. El Partido Republicano acaba, además, de designar a Cathy McMorris Rodgers. La legisladora presidirá la Conferencia de legisladores republicanos en la Cámara Baja. A los 43 años, la joven legisladora ocupará (con John Boehner y Eric Cantor) una de las tres posiciones más importantes en la mayoría republicana, que controla la Cámara Baja. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas
EMILIO J. CÁRDENAS (*)