“Me doy vuelta y lo veo a Pablo volando en el aire”
Lo dijo Gabriel Nápoli, un amigo y testigo del accidente que en marzo de 2014 terminó con la vida del ciclista en la avenida Bustillo.
JUICIO POR EL CICLISTA
Gabriel Nápoli escuchó el chillido de una fuerte frenada, el ruido de las piedras y giró la cabeza para mirar que pasaba. La escena quedó grabada en su retina. “Me doy vuelta y lo veo a Pablo, algo erguido, volando en el aire después del golpe”, describió el testigo ante el juez Juan Martín Arroyo. Ramos quedó tirado a varios metros del Volkswagen Bora que lo había embestido. Nápoli relató que con Esteban De Luca, que es médico, corrieron para asistirlo. Describió las desesperadas maniobras de reanimación cardiopulmonar que hicieron para tratar de salvarle la vida a su amigo. Pero Ramos murió minutos después como consecuencia del impacto que sufrió.
El conductor del Bora era Juan Carlos Galeani, quien está imputado por el delito de homicidio culposo calificado por haber sido cometido mediante la conducción antirreglamentaria del automotor.
Ayer, comenzó el juicio contra Galeani que se abstuvo de declarar en el inicio de la audiencia, que se desarrolló en el edificio de Tribunales de la calle John O´Connor al 20.
El hecho que se le atribuye a Galeani ocurrió alrededor de las 16 del 15 de marzo del año pasado, a la altura del kilómetro 18,700 de la avenida Bustillo.
Nápoli y De Luca declararon ayer que habían salido junto a Ramos a entrenar en bicicleta. La idea original era recorrer el Circuito Chico, pero a la altura de Villa Tacul resolvieron regresar por Bustillo, en dirección al centro de Bariloche porque era inminente que lloviera.
Nápoli recordó que segundos antes de que Galeani embistiera con el Bora a Ramos, lo había adelantado para tomar el relevo y cortar el viento. De Luca iba delante, Nápoli quedó segundo y Ramos cerraba la fila.
Señaló que pasando la curva de Campanario escuchó el ruido de la frenada y cuando se dio vuelta observó a Ramos volando por el aire. El Bora dio algunos tumbos y quedó sobre la banquina.
Recordó que varias personas se aproximaron para tratar de ayudar. Rememoró los gritos, los pedidos de teléfono y de ayuda. Señaló que Galeani se quedó en el interior del vehículo. “Como que quiere dar arranque y la gente lo empezó a increpar”, señaló el testigo al fiscal Eduardo Fernández. El padre de Ramos no pudo contener el llanto y se retiró de la sala.
Galeani escuchaba el relato con la mirada en el piso, acompañado de la defensora oficial Romina Martini. El imputado no fue fotografiado ni filmado durante la audiencia porque el juez hizo lugar a un pedido de la defensa que alegó que Galeani se sentía “muy mal emocionalmente” y no está “preparado psicológicamente para continuar siendo expuesto en medios masivos de comunicación”. El abogado querellante Martín Domínguez, que representa a la viuda de Ramos, se opuso a la decisión del juez.
“Por la violencia y como estaba el cuerpo me di cuenta que era grave”, recordó De Luca. Y señaló que el acusado puso en marcha el motor del Bora y aceleraba. “Claramente intentó fugarse o eludir la situación”, sostuvo el testigo.
La acusación fiscal sostiene que Galeani circulaba a una velocidad de 134,5 kilómetros en la hora cuando impactó a Ramos. En la avenida Bustillo, la máxima velocidad permitida es de 60 kilómetros en la hora. Hoy continuará el juicio y será el turno de los peritos.
DeBariloche
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