“Me siento orgullosa… aplaudo de pie”
Una casa a medio consumir, tres departamentos devorados por las llamas y tres techos con principio de incendio constituyeron el saldo del dramático episodio que este domingo tuvo como escenario el cerro Runge y el barrio Belgrano. Lejos de agradecer que las pérdidas hayan sido sólo materiales, quiero destacar el trabajo que realizaron los vecinos junto con los bomberos para apagar el incendio. Alrededor de las 16 del 1 observábamos desde mi casa cómo avanzaba el humo del incendio que se había iniciado cerca del Sanatorio San Carlos. Mi mamá, su novio, mi hermana y mi cuñado se acercaron a la calle Belgrano para ver cómo se propagaba. A los tres minutos volvieron mi mamá con su novio y mi hermana a cambiarse la ropa y a buscar baldes con agua. Mi cuñado no había vuelto y nadie me decía nada. En dos minutos ya estaban afuera de vuelta. Debido a las sirenas de los bomberos, los perros de mis vecinos lloraban y yo me quedé en casa, entrando a mis perras. A los 20 minutos regresó mi hermana, que buscó unas mangueras y se fue. Enseguida volvió mi mamá a buscar conexiones de manguera, muy nerviosa, y se fue nuevamente. A los cinco minutos volvió el novio de mi mamá a buscar una pala. Totalmente desorientada por lo que pasaba, me acerqué a la calle Belgrano y Videla y vi algo increíble. No era el humo lo que me llamó la atención, no era el fuego, sino una cantidad enorme de gente haciendo pasamanos con baldes, una fila con baldes vacíos y otra con baldes llenos. Mujeres, hombres, niños con pañuelos en la cara… todos colaboraban para apagar el fuego de las casas que se estaban incendiando. Hubo gente –vecinos del lugar– que a pesar de la situación siguió regando su patio, hubo otra que sólo fue para llamar por teléfono y contar cómo iban las cosas y algunos sólo fueron a sacar fotos. Pero no eran ni el 10% de los que estaban ayudando. Gente de todos lados de Bariloche e incluso turistas se acercaron a colaborar. Personas con palas removían la tierra, otros se pasaban mangueras, una señora unía dos mangueras con las manos porque no había suficientes conexiones, filas de personas se pasaban baldes de agua y los bomberos realizaban noblemente su tarea. Sin ponerme en ninguna postura política, lamentablemente en Bariloche no nos encontramos preparados para actuar ante una situación como ésta. Es una ciudad que creció mucho –cuenta con casi 150.000 habitantes– y pareciera que seguimos, en cuanto a infraestructura, igual que en 1991, cuando éramos cerca de 80.000. En el barrio Belgrano el agua no tiene presión si no se cuenta con una bomba y la gente hizo lo que pudo con lo que tenía al alcance para solucionar este problema. Me siento orgullosa y aplaudo de pie a todos y cada uno de los que colaboraron, dejando de lado los prejuicios, los problemas personales, sus vacaciones (en cuanto a los turistas), su día de descanso, etcétera. A nadie le importó cómo estaba vestido, quién era el de al lado, de dónde era ni nada superficial. La gente demostró su solidaridad con el prójimo. Los héroes dejaron más que demostrado que todos somos iguales ante los ojos de Dios, para el que crea, y para el que no, ante los ojos de cualquiera. Deseo de todo corazón que a todos ellos el universo les devuelva lo que hicieron por 1.000 en forma positiva y que su vida esté colmada de cosas buenas. “Uno a uno, todos somos mortales. Juntos, somos eternos”. Apuleyo Ornella Camila Soldati DNI 39.584.349 Bariloche
Ornella Camila Soldati DNI 39.584.349 Bariloche