“Mi hija falleció en una ambulancia”
Quiero contarles que entregué en mano al señor Alberto Weretilneck la siguiente carta y no hizo nada: Señor gobernador, tiene que oírme, tengo el derecho y la necesidad de ser escuchada. A veces creo que sólo me queda ir a los medios de comunicación a nivel nacional para ser escuchada. Por favor, ¡sea usted quien me escuche! En el 2013, en octubre nació mi hija Magalí, en el hospital de San Antonio Oeste. Me sentí ninguneada y descuidada por el personal de salud. De quienes hoy mi concepto es que son incompetentes e irresponsables. Jamás olvidaré que, ante preguntas que le hacía a la pediatra, ella me contestó “googleá”. Un mes después de nacer, mi hija muere en una ambulancia que la trasladaba desde el hospital de Las Grutas (pasando por San Antonio) hacia Roca. Déjeme contarle que no me permitieron ir en la ambulancia con ella, lo cual, como usted sabrá, es un derecho. Déjeme contarle que poco antes que mi hija muera la ambulancia paró a cargar agua para el mate. Magalí, con sólo un mes, murió… en una ambulancia. Bajo la irresponsabilidad, falta de ética, de humanidad, del personal de salud. Tiempo después acerqué una carta a cada uno de los hospitales, entregada en mano a sus directores. ¿Alguien escuchó de esa carta? ¿Adónde está? ¿Quién la leyó? No es un número señor gobernador, es mi hija, que no está creciendo a mi lado, está en el cementerio. ¿Y las personas responsables? En sus casas, con sus familias, haciendo vida social, cruzándose cerca mío como si nada, cobrando un sueldo como si hicieran bien su trabajo. Mi hija no es el único menor que ha muerto y nadie asume responsabilidades. En el 2013, en ambulancias que salieron de San Antonio murieron tres niños (tres en ambulancia y otros que ni siquiera subieron a una)… Higinia Zubieta, DNI 24.055.329 Las Grutas
Quiero contarles que entregué en mano al señor Alberto Weretilneck la siguiente carta y no hizo nada: Señor gobernador, tiene que oírme, tengo el derecho y la necesidad de ser escuchada. A veces creo que sólo me queda ir a los medios de comunicación a nivel nacional para ser escuchada. Por favor, ¡sea usted quien me escuche! En el 2013, en octubre nació mi hija Magalí, en el hospital de San Antonio Oeste. Me sentí ninguneada y descuidada por el personal de salud. De quienes hoy mi concepto es que son incompetentes e irresponsables. Jamás olvidaré que, ante preguntas que le hacía a la pediatra, ella me contestó “googleá”. Un mes después de nacer, mi hija muere en una ambulancia que la trasladaba desde el hospital de Las Grutas (pasando por San Antonio) hacia Roca. Déjeme contarle que no me permitieron ir en la ambulancia con ella, lo cual, como usted sabrá, es un derecho. Déjeme contarle que poco antes que mi hija muera la ambulancia paró a cargar agua para el mate. Magalí, con sólo un mes, murió... en una ambulancia. Bajo la irresponsabilidad, falta de ética, de humanidad, del personal de salud. Tiempo después acerqué una carta a cada uno de los hospitales, entregada en mano a sus directores. ¿Alguien escuchó de esa carta? ¿Adónde está? ¿Quién la leyó? No es un número señor gobernador, es mi hija, que no está creciendo a mi lado, está en el cementerio. ¿Y las personas responsables? En sus casas, con sus familias, haciendo vida social, cruzándose cerca mío como si nada, cobrando un sueldo como si hicieran bien su trabajo. Mi hija no es el único menor que ha muerto y nadie asume responsabilidades. En el 2013, en ambulancias que salieron de San Antonio murieron tres niños (tres en ambulancia y otros que ni siquiera subieron a una)... Higinia Zubieta, DNI 24.055.329 Las Grutas
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