¿Mochileros perdidos o sin señal de celular? la nueva preocupación de los padres

Esta temporada es récord en denuncias de desapariciones en la Ruta de Los Siete Lagos, donde no hay conectividad.



Durante la temporada de verano, los más de cien kilómetros de la ruta de Los Siete Lagos son recorridos por mochileros y viajeros. Ni bien se sale de la ciudad de San Martín de los Andes y se adentra en el recorrido, la señal de celular desaparece y la pantalla marca: “sólo llamadas de emergencia”.

Muchos de los mochileros ni perciben que comienzan a caminar sin conexión telefónica. Pero sus padres empiezan a notar que ya no están en “línea”.

Pasan las horas, las noticias no llegan y la preocupación aumenta. Así, día por medio padres angustiados llaman al Parque Nacional Lanín porque sus hijos no contestan el teléfono. El jefe del Departamento de Incendios (ICE), Comunicaciones y Emergencias, Alejo Salamanca, enfatiza que en los últimos dos años las llamadas de este tipo aumentaron un 50%.

Asegura que a todos los encuentran sanos y salvos, disfrutando de la naturaleza y descansando de la ciudad y la rutina. “Nosotros tratamos de no preocupar a las familias porque ya hemos tenido muchas experiencias y en todos los casos están bien”, comenta Salamanca.

Una vez que se asienta el llamado, (no siempre son denuncias), en el Parque Lanín o en alguna estación de policía, se comienza a trabajar en red con las distintas jurisdicciones de Guardafaunas para que rastreen a la persona extraviada.

Salamanca explica que quien esté más cerca del lugar en el que los familiares señalan que pueden estar “los perdidos”, busca en los campings hasta dar con el paradero. “Nos dicen sí está acá y volvemos a comunicarle a los padres que están bien”, relata Salamanca.

Daniel Castillo, el Coordinador Operativo de la Dirección de Seguridad de Junín de los Andes, remarca que es fundamental que los viajantes se registren en los campings, para poder localizarlos con más celeridad.

Pero la ruta de Los Siete Lagos alberga una gran cantidad de campings agrestes en los que nadie asienta sus datos. Ahí se complica el trabajo porque la policía o los guardafaunas tienen que preguntar uno por uno hasta corroborar que la persona está ahí.

Desde el Ministerio de Ciudadanía de Neuquén informaron que están trabajando en la elaboración de un plan estratégico de registro de mochileros en toda la provincia. “La intención es que nos proporcionen información del recorrido planificado en su estadía”, señalaron.

Aunque la mayoría de los viajeros extraviados tienen entre 17 y 25 años, Castillo indicó que las edades varían. Además agregó que no siempre son los padres los que buscan a sus hijos, sino que también ocurre al revés. Relató que una pareja que viajaba en motorhome por el mismo trayecto perdió comunicación con su hijo, por lo que hizo la denuncia desde Buenos Aires. Finalmente, la pareja fue encontrada en el Lago Espejo.

Daniel Asselborn, jefe del departamento de Prensa y Difusión de la policía, enfatiza que no se les reproche a las familias que llamen para denunciar. Remarca que se trata de prevenir estos malos entendidos y la falta de comunicación entre los mochileros y sus familiares. “Uno nunca está exento de que le pase algo”, expresó. Por su lado, Salamanca subraya que encontrar a una persona supone un gran despliegue de recursos. Por eso apuntan a que los mochileros avisen con anticipación que van a estar incomunicados por unos días.

Pero ¿Por qué la falta de conexión en las redes supone un peligro? La docente de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional del Comahue, María Teresa Bernardi, explicó que hay una “sensación permanente de que la vida se ha vuelto peligrosa, alimentada por los medios de comunicación”. Añadió que eso va generando una “necesidad de conexión permanente” y la idea de que con un aparato podés amortiguar esos peligros y “juntar a la tribu”.


La modernidad no deja apagar el celular

En las vacaciones está permitido desconectarse de las rutinas pero, al parecer, no está permitido desprenderse de la comunicación permanente entre amigos y familiares, pues todas las alarmas se encienden y despliegan operativos de búsqueda si alguien no responde un llamado o mensaje. Ejemplo de ello son las denuncias de mochileros extraviados, que fueron encontrados acampando en los campings de la Ruta de los Siete Lagos y que simplemente no tenían señal telefónica para comunicar su paradero.

“Los que vivimos en ciudades con buena conectividad no podemos concebir que no haya conexión en otros lugares”, señaló al respecto María Teresa Bernardi, docente de la carrera de Comunicación Social.

Sostuvo que ello “desata el caos y la incertidumbre, alimentada sobre los discursos del afuera y los peligros”. La docente explicó que los usos que se hacen “de la tecnología disminuyen esa sensación de peligrosidad” del exterior.

Por su parte, la psicóloga y referente de Salud Mental de la Provincia, Laura Soto, indicó que la sensación de ansiedad y la angustia de los padres ante la falta de comunicación con sus hijos es normal. “El mundo actual nos propone objetos que son necesarios y que se naturalizan”, comentó y agregó que cuando estos dispositivos no funcionan, nuestra relación con el mundo y nuestros vínculos se ven afectados.

Julieta Tarifeño, jefa del área Psicosocial del Hospital de San Martín, opinó que más que a una cuestión de conectividad, el problema se debe al contexto social en el que “chicas desaparecen todo el tiempo y hay femicidios por todos lados”.

La psicóloga, que además vive en el centro turístico criticó la falta de inversión en materia de comunicación.


Lucila y Florencia y una llamada que nunca llegó a destino

Lucila Carlsson y Florencia Glabauer partieron desde Buenos Aires hacia Bariloche, para luego emprender viaje hacia San Martín de los Andes.

Llegaron el domingo 12 de enero y al lunes fueron a dedo hasta Yuco. Lucila contó que ahí conocieron a un grupo de viajeros que les comentaron que al día siguiente irían al Lago Faulkner.

Las jóvenes decidieron sumarse al grupo y terminaron en el mismo camping que los chicos. Allí les prestaron una carpa para que pasen la noche, ya que ellas iban a pasar sólo el día. Fue ahí cuando se desató la preocupación de los padres porque siempre volvían al departamento que habían alquilado. A eso se le sumó otro mal entendido: una señora que conocieron en el camping e iba a regresar a San Martín, se contactaría con sus padres, pero por ciertos motivos, allí también la comunicación falló.



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