Detrás de escena: La moda pisa el acelerador, por qué la velocidad es la nueva tendencia
Las zapatillas dejaron de ser un complemento hace rato: hoy son la pieza que define el look. Y si algo dejó en claro el street style de este año, de París a Buenos Aires, es que el ciclo de las siluetas voluminosas llegó a su fin. Las calles se llenaron de perfiles bajos, líneas finas y un espíritu retro que mira directo a un universo inesperado: el automovilismo.
No es casualidad. La moda siempre encontró inspiración en los deportes —el tenis, el básquet y el running construyeron siluetas que hoy son clásicos—, pero esta temporada las racing shoes, esas zapatillas finas y aerodinámicas pensadas para pilotos, se instalaron como el modelo que todos quieren tener en el placard.
Del circuito a la vereda
Hay algo fascinante en la estética del automovilismo: los autos de competición no solo están pensados para funcionar mejor, sino que también son objetos creados para expresar velocidad incluso cuando están detenidos. Esa idea —la velocidad como forma de diseño— es la que hoy atraviesa a una nueva generación de productos.
En VEJA quisimos sumarnos a esa conversación con la GT, una silueta nueva que reinterpreta los códigos de las zapatillas de carrera para llevarlos al día a día. El nombre no es casual: en el mundo del automóvil, GT designa a los vehículos que combinan alto rendimiento, confort y sofisticación.
La traducción al calzado está en los detalles: una suela fina y liviana, una punta apenas levantada, tacos hexagonales que evocan la precisión de la pista y curvas que dialogan con la clásica “V” de la marca a ambos lados de la zapatilla.
Todo está fabricado en Brasil con cuero trazado, caucho amazónico y materiales reciclados, en línea con una mirada que combina diseño y responsabilidad.
El color también acelera
La otra gran señal del momento está en la paleta. Las zapatillas blancas, durante años el básico indiscutido, empiezan a ceder terreno frente a modelos con más personalidad.
La GT juega con esa dualidad: versiones vibrantes que evocan la energía del deporte motor, opciones más sobrias en cuero y gamuza para quienes buscan atemporalidad y una edición total black para los amantes del minimalismo.
¿La clave para llevarlas? Dejarlas hablar. Funcionan con denim recto, con sastrería para generar contraste o con looks neutros donde el color de la zapatilla se convierta en el protagonista.
La tendencia que marca el invierno
En VEJA siempre nos interesó mirar más allá del producto: entender de dónde vienen las influencias y por qué conectan con las personas.
Las tendencias más interesantes suelen ser aquellas que toman referencias de otros mundos y les dan un nuevo significado. Hoy, una de esas referencias es la velocidad.
Y este invierno, todo indica que la tendencia más fuerte no se mide en kilómetros por hora, sino en el calzado que domina las calles.
Las zapatillas dejaron de ser un complemento hace rato: hoy son la pieza que define el look. Y si algo dejó en claro el street style de este año, de París a Buenos Aires, es que el ciclo de las siluetas voluminosas llegó a su fin. Las calles se llenaron de perfiles bajos, líneas finas y un espíritu retro que mira directo a un universo inesperado: el automovilismo.
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