Lali Espósito: los diseñadores detrás de su vestido y las claves de su make up nupcial
Un slip dress, una rosa de metal en lugar de ramo y un soft glam luminoso. Te contamos todos los detalles del look con el que la cantante le dio el sí a Pedro Rosemblat.
Lali y Pedro se casaron el 31 de octubre.
Durante años, Lali dejó claro que el casamiento no estaba en sus planes, y sus amigas se lo recordaron con humor en las despedidas de soltera que hizo en Río de Janeiro, Buenos Aires y Miami. El sábado 31 de octubre, tres años después de conocer a Pedro Rosemblat en una fiesta de Halloween, se casó con él justamente en la misma festividad.
Fue en Casa Carlos, una casona de San Telmo con galería y jardín, sin celulares, mucha privacidad y rodeada de los suyos: Peter Lanzani, Cande Vetrano, Mery del Cerro, Juliana Gattas y Dillom. Una boda íntima, a su medida, como todo lo que hace. Un slip dress con espíritu noventoso.
Lo del vestido ya lo había anticipado en los Premios Billboard: nada de colas interminables. Eligió una creación de Guevara Ocampo, un slip dress largo en off white, de satén con caída fluida y un brillo apenas perceptible. Breteles finos, escote limpio, espalda completamente descubierta y una falda levemente evasé, con frunces suaves a la altura de la cadera que le daban movimiento al caminar. Sin estructura, sin bordados ni volumen: minimalismo de espíritu noventoso, con esa sensualidad relajada que Lali maneja como pocas.

El gesto que convirtió el look en una declaración llegó a sus manos. En lugar de ramo, llevó una rosa metálica de terminación oscura, más cerca de una pieza de joyería escultórica que de un accesorio nupcial.
La misma rosa, en versión pequeña, apareció aplicada en la espalda del vestido, a la altura de la cintura. Un contrapunto oscuro sobre el blanco que conecta con su costado rockero. Lo completó con sandalias plateadas de plataforma y taco alto, lejos del stiletto blanco de manual. Pedro acompañó en la misma sintonía, con un traje cruzado beige claro, camisa blanca sin corbata y una rosa oscura en la solapa: dos looks que dialogan sin necesidad de coincidir.
Soft glam: luz natural y ondas relajadas
El beauty look, firmado por la maquilladora Maru Venancio, siguió la misma lógica de menos es más. Un soft glam construido desde la piel: base liviana que unifica sin tapar, terminación satinada y un glow saludable. El contorno, apenas insinuado en pómulos y mandíbula; el rubor, en tonos durazno y rosa cálido.

En los ojos, un cat-eye sutil y esfumado que alarga la mirada, sombras neutras y pestañas bien definidas. Cejas peinadas y labios nude, entre marrón y rosado, para sumar color sin saturar. La artista que en el escenario se anima a todo eligió, para este día, una versión luminosa de sí misma.
El pelo, a cargo de Juan Manuel Cativa, acompañó esa misma estética: ondas naturales con movimiento, raya al medio y mechones sueltos enmarcando el rostro.
Lali no se adaptó a los códigos de una novia clásica: llevó el blanco a su propio terreno. Glamour sin solemnidad, diseño argentino y una rosa de metal que ya es una de las imágenes del año.
Durante años, Lali dejó claro que el casamiento no estaba en sus planes, y sus amigas se lo recordaron con humor en las despedidas de soltera que hizo en Río de Janeiro, Buenos Aires y Miami. El sábado 31 de octubre, tres años después de conocer a Pedro Rosemblat en una fiesta de Halloween, se casó con él justamente en la misma festividad.
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