Monstruos y máquinas se disputan la Tierra
La esperanza impregna el filme de Guillermo del Toro que se estrenó en los cines de la zona.
titanes del pacífico
La estela de Guillermo del Toro es tan alargada en Hollywood que todo lo que toca siempre despierta gran expectación, en especial cuando se pone detrás de las cámaras como en esta ocasión, con “Titanes del Pacífico”, una de ciencia ficción con mucha carga de adrenalina para conquistar la taquilla. Y, aunque la cinta huele a “tanque” con todos los millones de dólares necesarios de una superproducción, en esta ocasión el guionista, productor y director asegura que consiguió dotarla de “un aire increíblemente ligero” en contraste con el estilo más oscuro y hasta cínico con que Del Toro percibe esa clase de títulos. De acuerdo con su privilegiada visión cinematográfica, su idea era enfocarse en imágenes grandes, bonitas y sofisticadas, lo cual al final consigue con una batalla titánica entre una serie de monstruos enormes que aportan el enfoque apocalíptico y del fin del mundo contra unas máquinas igual de grandes creadas por el hombre para combatir la nueva amenaza. Esos monstruos son conocidos como “Kaiju”, surgidos de una franja del océano Pacífico, lo que desata el inicio de la extinción humana, tema obsesivo para Hollywood últimamente. El primer ataque de los monstruos ocurre en San Francisco, llevándose por delante el famoso puente Golden Gate, además de miles de vidas, para después afrontar otra masacre en Manila y otra en Ciudad del Cabo, en una ofensiva coordinada por todo el mundo. Para contrarrestar el efecto devastador de las criaturas gigantes la humanidad crea sus propios monstruos desarrollando un tipo de arma que viene a bautizar como el “proyecto Jaeger”. Como ya explicó Del Toro a lo largo del proceso, manipular esas máquinas requiere de dos personas con una conexión mental absoluta que manejan dos hemisferios opuestos a través de un puente neurológico. Al principio todo parece funcionar, pero los monstruos logran contrarrestar el avance de las máquinas humanas hasta llevarlas al borde de la extinción. Es entonces cuando surge un recurso inesperado: dos pilotos con un pasado dispar. Un piloto retirado (el británico Charlie Hunnam) y una aprendiz (la japonesa Rinko Kikuchi) logran reactivar uno de los Jaeger obsoletos y volver a darles esperanzas a los seres humanos. Todo ello para un proyecto que iba a contar con Tom Cruise como protagonista pero que finalmente consiguió a Idris Elba, un actor con mucho menos cartel y que al final refleja el espíritu de la película, centrado en el espectáculo de los efectos especiales que ofrece el largometraje. (DPA)
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