Muchachos, tenemos un problema

Una importante proporción de las promesas de campaña suele quedar en eso: promesas. No habría problemas si esas promesas fueran menores o secundarias, pero se sabe que antes de las elecciones todas son grandilocuentes y, en algún caso, hasta imposible de concretar, al menos en los plazos que, también, se prometen. En concreto, en este caso las dudas merodean con intensidad en torno a las promesas relacionadas con cuestiones relativas a los sindicatos y los trabajadores. Uno de los puntos centrales mencionados en estas semanas fue el impuesto a las Ganancias, que se ha transformado en uno de los fundamentales ingresos de las arcas fiscales según lo indican periódicamente las estadísticas oficiales, con lo cual ya puede especularse con el futuro de esa promesa. Hay quienes deducen que algunos pocos puntos de crecimiento económico anual pueden contribuir a tapar el hueco que generarían la supresión de este tributo (por lo menos en la cuarta categoría) y la aplicación de otra promesa, como el pago de un haber equivalente al 82% del sueldo en actividad a jubilados y pensionados. Pero también salta a la vista que el crecimiento no es automático y depende de muchos otros factores, como el ingreso de inversiones al país. La lógica presupone, entonces, un plazo razonablemente extenso, aunque sea antipático decirlo. Si se llegara a concretar inmediatamente la eliminación de Ganancias para los salarios, se debería realizar en paralelo una alquimia urgente y no tradicional para tapar el bache. El temor reside, entonces, en la posibilidad de que se creen nuevos impuestos o se incremente alguno existente. Además de estas, hay otras promesas tanto o más importantes, como la creación de empleo y el acceso al crédito (hoy inalcanzable para los sectores menos pudientes). El panorama no se presenta demasiado halagüeño. Por eso, los sindicalistas temen –y sospechan– que en el mismo diciembre parta desde el nuevo gobierno la frase que nadie quiere escuchar: “Muchachos, tenemos un problema”.

Luis Tarullo DyN


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