Multimillonaria trama evasora en Luxemburgo
Les permitían a las empresas eludir el pago de impuestos.
La denuncia provocó una catarata de quejas de los países vecinos por las prácticas secretas de exención de impuestos.
BRUSELAS (AP/AFP).- Luxemburgo, una de las naciones más acaudaladas del mundo, se volvió blanco de fuertes críticas que documentos filtrados al parecer revelasen acuerdos fiscales secretos con más de 340 multinacionales, entre ellas tres bancos brasileños, así como Apple, Amazon, Ikea o Pepsi, privando a otros países de valiosos ingresos fiscales. Esta revelación se basa en documentos obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). Los acuerdos, pasados entre 2002 y 2010, representan miles de millones de euros de ingresos fiscales perdidos para los Estados donde estas empresas obtienen sus beneficios, según el ICIJ y sus medios asociados, entre los cuales figuran Folha de São Paulo en Brasil, Le Monde en Francia, The Guardian en el Reino Unido, el Süddeutsche Zeitung en Alemania, o el Asahi Shimbun nipón. Según la investigación, dos bancos brasileños, Bradesco e Itaú-Unibanco, se beneficiaron de este esquema, ayudados por la auditora PricewaterhouseCoopers (PwC), que les permitió ahorrarse 90 millones de dólares en impuestos . El ICIJ detalla que los bancos brasileños alegaron “contribuciones no mensurables” a sus filiales en Luxemburgo, lo cual les permitió declarar un resultado menor y por tanto pagar menos impuestos tanto en Luxemburgo como en Brasil. Folha de Sao Paulo presenta el caso como una estrategia clásica destinada a evitar impuestos “por todos los medios legales a su disposición”, añadiendo que “técnicamente no se ha cometido ningún delito”. La investigación apunta también a prácticas de optimización fiscal de multinacionales en España, Argentina, El Salvador, Chile, República Dominicana, México y Panamá. El gobierno de Luxemburgo se defendió diciendo que no había hecho nada ilegal en sus tratos con corporaciones como Ikea y Pepsi. Pero otras naciones europeas, incluyendo la vecina Francia, criticaron las prácticas tributarias del diminuto país, particularmente cuando ellos tienen que imponer recortes de austeridad a sus ciudadanos para lidiar con problemas financieros. “La ‘optimización’ de impuestos –compañías que encuentran soluciones legales para no pagar impuestos o pagar muy pocos– no es aceptable ya para ningún país”, dijo el ministro francés de Finanzas Michel Sapin. Otros vecinos de Luxemburgo, Bélgica y Alemania, criticaron también la práctica, que incluía ofrecer bajos impuestos corporativos a compañías que tienen sus sedes europeas en Luxemburgo, una nación de 520.000 habitantes que, a no ser por eso, no tiene una economía grande. Pero Luxemburgo no es el único que busca agresivamente atraer a compañías. Irlanda y Holanda están siendo investigadas por la Unión Europea por sus políticas tributarias. El asunto cobra mayor importancia en momentos en que la crisis financiera obliga a los gobiernos del bloque a buscar formas de sanar sus finanzas: la tolerancia por esas prácticas se ha desvanecido.