Donald Trump rompió el hermetismo sobre la victoria de Lula en Brasil: «Pareció otra elección manipulada»
El líder republicano calificó de corrupto el proceso proselitista, aunque aclaró que no tomó partido entre Bolsonaro y el mandatario brasileño. Mientras tanto, La mayoría de mandatarios de Sudamérica -incluido aliados suyos excepto Javier Milei- salieron a reconocer los resultados electorales. Cuál es el impacto geopolítico de la derrota de Flávio Bolsonaro para la influencia de Washington en la región.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rompió el silencio sobre el resultado del balotaje en Brasil 2026. El líder republicano cuestionó la victoria de Lula da Silva, tildó de «corrupto» el proceso proselitista, aunque indicó que no realizó un apoyo explícito al opositor Flávio Bolsonaro.
Trump afirmó este lunes que las elecciones de Brasil estuvieron «amañadas» y fueron «muy corruptas», tras el triunfo del mandatario. «Me pareció terrible», dijo Trump a los periodistas mientras salía de Washington rumbo a un mitin de campaña para las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos.
«Yo no tomé partido, pero, francamente, pareció otra elección manipulada… se veía tan corrupta, tan terrible», aseveró.
Denuncias de fraude, la defensa del TSE y la matemática electoral
El senador Flávio Bolsonaro calificó los resultados como inaceptables y apuntó directamente contra la decisión del ministro del Tribunal Supremo Federal (STF), Cristiano Zanin, quien extendió el horario de votación en dos horas ante los problemas registrados con el transporte público.
«Lo ocurrido hoy no fue normal, fue incluso inaceptable. Un ministro del Tribunal Supremo, por primera vez en la historia, un exabogado de Lula, toma una decisión a petición de un antiguo socio suyo y cambia las reglas del juego a mitad de la jornada», denunció el candidato derrotado, afirmando que a las 17:01 el magistrado pasó por alto al sistema judicial especializado.
Flávio Bolsonaro remarcó una total desigualdad entre los electores de diferentes ciudades y confirmó su ofensiva judicial, pese a que su propia campaña también había solicitado una extensión horaria en estados como Minas Gerais, São Paulo y Santa Catarina.
«Es imposible, imposible reconocer los resultados electorales en el contexto de cómo ocurrieron estos hechos. Utilizaremos a nuestro equipo legal y solicitaremos la anulación de estas elecciones», sentenció.
Frente a los cuestionamientos, el presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, defendió la solidez del escrutinio y garantizó la transparencia del proceso.
«Tenemos absoluta confianza en todo el proceso electoral», subrayó el funcionario designado originalmente por el expresidente Jair Bolsonaro ante Globo.
Nunes Marques explicó que la prórroga de los comicios obligó a bloquear temporalmente la recepción de los informes de las urnas para garantizar una seguridad absoluta en los miles de colegios que ya habían cerrado sus puertas. «Ninguna decisión judicial es susceptible de crítica, posponer unas elecciones es posible, pero debe ser meditado, calculado y estructurado», argumentó el magistrado.
Durante su discurso, el presidente del TSE confirmó que se comunicó telefónicamente con ambos candidatos al finalizar el recuento. Felicitó a Flávio Bolsonaro por su caudal de sufragios en su primera contienda presidencial y ratificó la victoria de Lula, quien asumirá formalmente su nuevo mandato de cuatro años el próximo 5 de enero de 2027.
El triunfo de Lula se fundamentó en un giro estadístico histórico que le permitió revertir la desventaja de 2,2 millones de sufragios que había sufrido en la primera vuelta. Según el análisis de Globo, el actual mandatario cosechó 10,2 millones de votos adicionales en el balotaje, mientras que Bolsonaro apenas sumó 3,68 millones. Esta disparidad amplió la diferencia final a favor del oficialismo a 4,38 millones de voluntades.
Para comprender este fenómeno, resulta clave la absorción del electorado ajeno a la polarización. El crecimiento neto de Lula superó los 9,3 millones de votos que habían reunido todos los candidatos eliminados en la instancia inicial, entre los que destacaban Augusto Cury y Renan Santos. Por el contrario, el incremento de Flávio Bolsonaro fue incluso inferior a la suma conjunta que habían conseguido los dirigentes Ronaldo Caiado, Romeu Zema y el propio Santos.
El factor decisivo que terminó de consolidar la victoria oficialista fue la contundente caída en la abstención y el voto en blanco. La participación ciudadana aumentó en 2,83 millones de personas entre ambas rondas, bajando el índice de ausentismo del 21,08% al 19,21%. En simultáneo, los votos nulos y en blanco se redujeron en 1,83 millones, inyectando un caudal de sufragios válidos de casi 4,7 millones que definió la elección presidencial más reñida desde el retorno de la democracia.
El inesperado revés electoral para Trump
El triunfo del oficialismo brasileño frena el giro regional conservador y limita los esfuerzos de Washington para afianzar su control en el hemisferio occidental.
«Estados Unidos ciertamente está poniendo el dedo en la balanza para tratar de ayudar a los elementos de derecha más duros en la región», evaluó Kenneth Roberts, profesor de gobierno en la Universidad de Cornell, ante la agencia Associated Press.
Una victoria de Flávio Bolsonaro habría facilitado la incorporación de Brasil a la coalición militar estadounidense contra los cárteles. Brian Winter, editor en jefe de la revista Americas Quarterly, advirtió que «Brasil no es Honduras» y que «el gobierno de Trump tendrá que moverse con cuidado aquí», marcando un fuerte contraste con las operaciones militares conjuntas que las tropas norteamericanas despliegan actualmente en Ecuador, Honduras, Guatemala y Colombia.
En el plano diplomático, Lula defendió su tradición de no alineamiento profundizando los lazos comerciales con China y buscando una mayor influencia global a través de los BRICS. Este vínculo se había tensado previamente cuando Trump impuso aranceles punitivos de dos dígitos a productos brasileños para castigar al país por procesar penalmente a Jair Bolsonaro, generando una reacción nacionalista del gobierno de izquierda.
La disputa comercial abarca también el control de los minerales críticos. Brasil posee el 90% del niobio mundial y aceleró una legislación para endurecer la supervisión de estos recursos. Monica de Bolle, investigadora principal del Peterson Institute for International Economics, señaló que Lula tiene bajo el radar la reciente operación por la cual la firma USA Rare Earth completó la adquisición de la minera brasileña Serra Verde por US$ 2.800 millones. «Con Lula, Estados Unidos pisa terreno más inestable», sentenció la especialista.
Por su parte, Guilherme Casarões, profesor de la Universidad Internacional de Florida, remarcó las dificultades internas que enfrentará el presidente reelecto ante un Congreso de mayoría opositora. «Lula tiene las manos atadas, prácticamente todo lo que ha intentado hacer ha sido bloqueado», señaló el académico.
A su vez, Will Freeman, investigador del Council on Foreign Relation, sostuvo que los aliados de Bolsonaro perderán peso en Washington, anticipando que Lula es lo suficientemente pragmático como para alcanzar un principio de acuerdo con la administración Trump.
El mensaje de Javier Milei en la mesa política tras la victoria de Lula
El presidente Javier Milei se convirtió en el único líder sudamericano que no reconoció la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de Brasil,. El líder libertario no tiene planes de comentar los resultados por el momento, mientras que la Cancillería y la embajada argentina en Brasilia tampoco emitieron comunicados oficiales sobre el cierre del escrutinio.
La relación bilateral atraviesa uno de sus peores momentos históricos. El silencio actual se enmarca en el antecedente del último mes de julio, cuando el gobierno de Brasil retiró a su embajador en Argentina para consultas después de que Milei lanzara un feroz ataque contra Lula y un magistrado de la Corte Suprema durante un acto de campaña de la familia Bolsonaro.
Durante la jornada poselectoral, el Gobierno nacional ratificó su postura hermética en una reunión de Gabinete encabezada por Milei en la Casa Rosada. Según difundió Presidencia de la Nación, el mandatario abordó durante el encuentro el contexto geopolítico global, pero omitió referirse a los comicios brasileños y centró su análisis internacional en los conflictos bélicos en Irán y Ucrania, el incremento del petróleo y las presiones alcistas sobre las tasas de interés.
Asimismo, el presidente orientó su discurso hacia la política doméstica y realizó un enfático llamado a sus funcionarios para redoblar los esfuerzos gubernamentales. “No vamos a corrernos ni un milímetro de las ideas de la libertad”, indicó, reafirmando su compromiso con el programa económico.
“Cambiar el rumbo para ganar elecciones es inmoral, injusto, un error técnico y una grave afrenta a la credibilidad y reputación que se creó en estos años”, agregó y definió que «no se hace grande a la Argentina nuevamente con la trampa o la viveza criolla”.
En tono de campaña, el mandatario expresó que «por primera vez los argentinos tendrán la posibilidad de elegir entre el partido de la libertad y la prosperidad versus el partido del Estado con todo su pasado por delante».
La reacción de la derecha y el arco progresista en América Latina
A contramano del Ejecutivo argentino, los recientes mandatarios de derecha alineados con las ideas libertarias enviaron de inmediato sus felicitaciones a Lula. Entre ellos destacaron el chileno José Antonio Kast, la peruana Keiko Fujimori, el boliviano Rodrigo Paz y el colombiano Abelardo de la Espriella. En el último caso, incluso reconoció tener diferencias ideológicas importantes y profundas, pero advirtió que Brasil y Colombia se necesitan mutuamente.
El reconocimiento se extendió de manera unánime por todo el arco progresista. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, celebró la jornada asegurando que «ganó el pueblo de Brasil», mientras que el mandatario uruguayo, Yamandú Orsi, reveló haberse comunicado con Lula para felicitarlo por la «fiesta democrática».
Por su parte, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, y el mandatario de Ecuador, Daniel Noboa, abogaron por el trabajo conjunto, remarcando este último que la región tiene «enemigos comunes, desafíos compartidos y mucho por ganar».
El guatemalteco Bernardo Arévalo y el dominicano Luis Abinader saludaron la consolidación de las instituciones brasileñas, mientras que los gobiernos de Cuba y Venezuela ratificaron su voluntad de mantener la cooperación y la solidaridad latinoamericana y caribeña.
Finalmente, el expresidente chileno Gabriel Boric agradeció al mandatario del PT por sostener «la esperanza de un mundo», como así también lo hizo Cristina Kirchner, quien definió lo acontecido este domingo como un «auténtico 17 de Octubre electoral».
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