Giro de Donald Trump en Medio Oriente: retiró los peajes en el Estrecho de Ormuz y ahora exige inversiones «masivas»

El presidente norteamericano desistió de aplicar el arancel del 20% a las cargas, pero confirmó el retorno del bloqueo sobre el país persa. La decisión coincide con una madrugada de extrema tensión militar que reavivó los temores de un conflicto a gran escala y llevó a Europa a restringir vuelos comerciales sobre la zona de conflicto.

Redacción

Por Redacción

Foto: Reuters.

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Con información de Associated Frenc Press.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dio marcha atrás este martes con su controvertido anuncio de cobrar un peaje a los buques comerciales que naveguen por el estratégico Estrecho de Ormuz. A cambio, el mandatario exigió que las naciones del Golfo Pérsico se comprometan a realizar «inversiones masivas» y rubricar nuevos acuerdos comerciales con Washington.

Esta reformulación de la política económica estadounidense en la región se produjo en paralelo a un anuncio de extrema gravedad: el restablecimiento formal del bloqueo sobre Irán. Ambas decisiones se enmarcan en una madrugada de violencia y fuego cruzado entre fuerzas norteamericanas, iraníes y sus respectivos aliados, un escenario que dejó al borde del colapso el acuerdo de paz provisional de 60 días pactado semanas atrás.

“Basado en conversaciones altamente productivas con el liderazgo de Oriente Medio, he decidido reemplazar la Tarifa de Reembolso del 20% con Acuerdos de Comercio e Inversión que los diversos Estados del Golfo Pérsico harán en Estados Unidos”, declaró Trump a través de sus redes sociales. Si bien el líder republicano aseguró que estas inyecciones de capital “serán MASIVAS”, aún no se ha precisado si se trata de compromisos adicionales a los que ya había anunciado tras su visita a la región el año pasado.

En otro mensaje que encendió las alarmas de los mediadores internacionales, Trump sentenció: “Restableceremos el BLOQUEO IRANÍ”. La medida retrotrae la situación a mediados de abril, amenazando la reapertura de esta ruta navegable, que resulta vital para el suministro energético mundial.


Una madrugada de fuego cruzado y ataques a petroleros en Ormuz


La tensión diplomática estuvo acompañada por una feroz escalada militar. Durante las primeras horas del martes, el Comando Central de Estados Unidos atacó zonas estratégicas en territorio iraní, apuntando específicamente a “sistemas de defensa costera, sitios de misiles y drones y capacidades marítimas”. Desde el ejército norteamericano justificaron la ofensiva asegurando que degradará la capacidad de Teherán para atacar civiles y buques comerciales.

La respuesta de Irán fue inmediata y abarcó múltiples frentes. Teherán lanzó ataques contra Baréin —sede de la 5ª Flota de la Marina de EE. UU., donde las sirenas antiaéreas sonaron tres veces—, Jordania (que logró interceptar cuatro misiles iraníes) y el tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz.

En las aguas de la región, el saldo fue trágico. El Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) denunció que los petroleros Mombasa y Al Bahiyah fueron atacados e incendiados, provocando la muerte de un marino y dejando a otros ocho heridos. Ante la agresión, los EAU amenazaron con tomar represalias. Por su parte, la empresa holandesa Stolt Tankers informó que su buque Stolt Magnesium sufrió un ataque en el mar Arábigo que derivó en un incendio en la sala de máquinas, aunque su tripulación logró salir ilesa.

La Guardia Revolucionaria iraní se adjudicó la ofensiva contra las embarcaciones vinculadas a los Emiratos, justificando el accionar bajo la premisa de que los barcos «ignoraron repetidas advertencias».

El fuego no se detuvo allí. Horas después del ataque estadounidense, la ciudad costera iraní de Bushehr fue alcanzada en al menos cuatro puntos distintos, según reportó la agencia estatal IRNA, despertando sospechas sobre posibles represalias por parte de los estados árabes del Golfo. En paralelo, el ejército de Kuwait indicó que también se encontraba respondiendo a un ataque aéreo.


Impacto global: vuelos restringidos y tensión petrolera


Las consecuencias del choque militar ya se sienten en la economía y la logística internacional. La Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA) emitió un boletín de emergencia instando a las aerolíneas a no operar en el espacio aéreo de Baréin, Kuwait, Qatar y los EAU, así como sobre el Golfo de Omán. El organismo argumentó que los «acontecimientos militares impredecibles» y el uso de misiles y drones «crean un alto riesgo para los vuelos civiles».

En el mercado energético, el temor a una disrupción prolongada en el suministro impulsó el precio del crudo Brent, que superó los US$ 87 por barril en las operaciones del martes, alcanzando su nivel máximo en un mes. Aunque la cifra se mantiene por debajo del pico de US$ 120 registrado en el momento más crítico de la guerra, la tendencia amenaza con encarecer los costos a nivel global.


Mediación contrarreloj para salvar la tregua


El intercambio de agresiones ha dinamitado casi por completo el acuerdo provisional diseñado para frenar los combates, reabrir la ruta comercial y dar oxígeno a los negociadores.

Ante el inminente riesgo de que el conflicto degenere en una guerra total, delegaciones y mediadores trabajan a contrarreloj. Funcionarios regionales, bajo estricto anonimato, confirmaron que una mediación liderada por Pakistán se encuentra operando sin descanso para reactivar el alto el fuego.

Simultáneamente, la diplomacia intenta sostener los equilibrios en otros frentes de la región: este mismo martes, en Roma, delegaciones libanesas e israelíes tenían previsto continuar con las negociaciones mediadas por Estados Unidos para intentar salvar el «acuerdo marco» que prevé la retirada de las fuerzas israelíes del sur del Líbano a cambio del desarme del grupo Hezbollah.


Con información de Associated Frenc Press.

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