En Bariloche la mediación logra llevar paz a los conflictos vecinales

La municipalidad y el Poder Judicial tienen instancias que ayudan a una convivencia menos violenta o conflictiva. Casi la mitad de los casos llegaron a un acuerdo.





Los conflictos vecinales se multiplican en cada esquina por motivos de los más diversos y se pueden frenar a tiempo, antes de que lleguen a extremos episodios de violencia o represalias. En este rol silencioso, con una misión de acercamiento y entendimiento de las partes hay personas dedicadas a lograr ese objetivo y que un simple malestar por un saludo negado en la vereda no se transforme en un encono sin retorno.

Bariloche tiene desde 2011 un Servicio de Mediación Comunitaria bajo la órbita de la Defensoría del Pueblo. Esta herramienta, consolidada por ordenanza, hoy lleva una década en funcionamiento y ya pasaron por esta instancia (desde 2013 hasta la actualidad) 1.734 casos en el que estuvieron vinculados vecinos, que en un 45% lograron saldar sus diferencias con un acuerdo que apunta a consolidar la confianza entre aquellos que alguna vez tuvieron un conflicto.

Según los registros oficiales del organismo de los últimos diez años, los tres grandes ejes que cada año integran el podio de casos que llegan a la mediación comunitaria son las deudas, los alquileres y los problemas de convivencia vecinal. También hay años que se incorpora la zoonosis por problemas con mascotas o maltrato animal.

En el tema de alquileres, una problemática que cada vez suma más complejidades en toda la región, las diferencias que llegan a la mediación tienen que ver con arreglos estructurales, cancelación de contratos y acuerdos de entregas y plazos, deudas de servicios, conflictos de partes o con inmobiliarias y devolución de depósitos. En estos casos han llegado al extremo de desalojo forzado y hasta corte de servicios básicos por parte de propietarios.

En los llamados “conflictos vecinales” se puede incluir los ruidos molestos, construcciones antirreglamentarias, malos tratos, divergencias por el uso de espacios públicos, medianeras y arbolado.

“La mediación comunitaria busca darles una herramienta a los vecinos con conflictos y tiene características especiales, lleva una estrategia particular del mediador y vemos que ya el hecho de sentarse en una mesa con una persona neutral les cambia la predisposición”, opinó la defensora del Pueblo de Bariloche, Analía Woloszczuk.

La ordenanza define ejes como la voluntariedad de las partes, la informalidad, la confidencialidad, la imparcialidad, la neutralidad y la gratuidad. Por eso, los acuerdos alcanzados no siempre son por escrito, muchas veces son verbales, no son homologados judicialmente y se apela a generar confianza entre los vecinos que alguna vez tuvieron problemas.

Otra característica es que siempre el proceso se inicia con la solicitud de una de las partes involucradas y la aceptación de la contraparte de asistir a la mediación. “Se los convoca de manera telefónica, por whatsapp o por nota, pero no se les anticipa el conflicto sino que se les indica que es un tema que es de su interés”, explicó Woloszuczuk quien aclaró que en casos en los que medie la violencia se deriva la intervención a organismos judiciales como los Juzgados de Paz.

Para la defensora, los casos que no llegaron a un acuerdo son considerados “mediaciones discrepantes” porque entiende que muchas veces no se salda la diferencia en el momento, pero “la persona después reflexiona y cambia de parecer”.

Analia Woloszczuk, defensora del Pueblo de Bariloche (foto: Chino Leiva)

Este sistema comenzó a instrumentarse en la primera gestión de la Defensoría del Pueblo y luego se transformó en ordenanza. Desde entonces cada titular del organismo le otorgó su impronta y se trabaja en red con el servicio de mediación judicial, la Oficina de Atención a las Personas y el Juzgado de Paz, todos ellos dependientes del Poder Judicial que promueven vías alternativas de resolución de conflictos.

Los datos estadísticos reflejan que en promedio se realizan unos 200 procesos de mediación vecinal anuales. La cifra fue en aumento a medida que el sistema se consolidó y se dio a conocer, aunque sigue siendo baja respecto de las discrepancias entre vecinos. En pandemia se mantuvo de manera virtual y ya este año retomó la presencialidad.


La Justicia canaliza consultas y deriva


En el Poder Judicial, a través del Acceso a la Justicia, existen varios organismos que realizan la “atención primaria” de la comunidad y establecen un trato directo con los usuarios. Una de ellas es la Oficina de Atención a las Personas que “permite un acercamiento más informal, con la atención, orientación y derivación responsable, es decir que se realiza un seguimiento para que la persona tenga una respuesta oportuna”, explicó a RÍO NEGRO Silvana Mucci, secretaria de Gestión y Acceso a la Justicia del Poder Judicial provincial.

Esta dependencia no ofrece soluciones a los conflictos, pero orienta a las personas y asesora para llegar con su reclamo al lugar indicado, en muchos casos se cursaron consultas vinculadas a trámites o permisos exigidos en pandemia. En 2021 se realizaron en Bariloche 945 consultas: se realizaron 344 derivaciones internas y 569 externas.

La Justicia también promueve la solución de conflictos con métodos alternativos a través del Centro Integral de Métodos Autocompositivos de Resolución de Conflictos, una instancia previa obligatoria para cualquier tema de los fueros de Familia, Civil y Laboral. Allí se busca un acercamiento de partes y evitar que litigio judicial, si no hay coincidencia sigue su curso el trámite en el juzgado que corresponda.


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