“Muy lejos de vivir dignamente”
Vamos comiendo el polvo de los problemas; las urgencias, los apuros, alientan las improvisaciones. Todo debe ser rápido, no importa “el cómo”. Hay que conseguir y mostrar resultados. Hay urgencias materiales, de coyuntura; y otras emparentadas con las vanidades y conveniencias personales. En el medio, riesgos para la vida, de todo tipo. Todo cruje, se rompe y se expone a un permanente riesgo. El discurso oficial se enraíza en una sociedad que necesita mensajes esperanzadores. Porque la sociedad prefiere permanecer adormecida, arrullada por los relatos que hablan de millones de dólares en inversiones, de empresas que llegan desde países remotos. Prefiere ese estado a asumir con compromiso la realidad. Se entrega a un sueño en donde supone que será beneficiada. El reciente incidente o accidente en el pozo en perforación LLL-843, en el desierto de Añelo, por fortuna no fue tragedia. El personal sólo sufrió el susto y la zozobra inmediata. Pero qué hubiera pasado si la dotación que trabajaba allí hubiera sido alcanzada por la explosión? ¿Las reducidas instalaciones de salud de Añelo o San Patricio del Chañar, los pueblos más cercanos, hubieran alcanzado para atender adecuadamente? ¿Cómo hubiera sido la evacuación de los afectados hacia otros centros más capacitados, como Centenario, Cutral Co o Neuquén?, ¿por las rutas y caminos destrozados por el paso de vehículos pesados? Ha sido una alerta, un llamado de atención para las autoridades neuquinas y para aquellas que deben controlar la actividad de las empresas que trabajan en exploración y explotación de petróleo y gas. Y para las empresas mismas. Pero los gobiernos son los primeros que están en deuda. Añelo es un pueblito invadido, al que le prometieron un gran hospital y cientos de viviendas; hasta ahora, sólo papeles. Lo copan las adicciones, la trata de personas y los ladrones, y ni siquiera tiene comisaría. El gobierno nacional comprometió financiar nuevas rutas. Hasta ahora sólo papeles. El gobierno neuquino aseguró que controlarían celosamente la cuestión ambiental. Todo discurso. Ni siquiera pueden procesar el agua contaminada que extraen luego de usarlas en las perforaciones, porque no tienen equipos. No hay previsiones para nada. Sólo lindos discursos que, de tan repetidos, se vacían y aborrecen. Acciones, poco, muy poco. Porque se quedaron sin plata o porque los gobernantes nacionales se pelearon con los provinciales. Los edificios se empiezan a construir por la base. Acá se hace al revés. Se inició todo por el techo. Primero saquemos petróleo. Luego veamos cómo atendemos las consecuencias. Todo es improvisado por el apuro, atado con alambre. Bien a lo argentino. A mayor actividad, mayores riesgos, sostienen en el mundo petrolero. Algo que los gobernantes deberían aprender. A mayor actividad, mayores controles, más y mejor infraestructura. La calidad de los gobiernos se mide por la calidad de vida de su gente y por acá, por este triangulito patagónico que hoy es conocido en el mundo por la riqueza de su subsuelo, estamos muy lejos de vivir dignamente. Ricardo Villar, DNI 8.377.070 – Neuquén
Ricardo Villar, DNI 8.377.070 – Neuquén