“Muy lejos del ruido”
Pega el viento frío del otoño. Las cumbres nevadas en esos macizos de enormes montañas recuerdan al hombre que todo este lío no opaca tamaña grandeza de la bella nieve reflejando al cielo su belleza. Se acoplan los leños. Se enciende ese fuego que calienta un poco este frío intenso que envuelto en el viento nos congela el alma. La llama sagrada que explota entre brasas en la dulce noche en que todo calla. Mientras se congelan y opacan los vidrios, adentro se recoge el hombre, mientras alimenta soñando su nombre, con leños genuinos a esa salamandra que devora el gesto, regalando el fuego que nos fue negado. Y en la inmensidad de tantas montañas cubiertas de nieve el hombre que busca refleja en su alma tan bella grandeza. Muy lejos del ruido, que hace daño. Cerca de estos leños que alimentan de manera simple el calor sagrado del alma un día nublado. A aquél que entre la cornisa se persigna al cielo, que sabe que, a pesar de todo, del inmenso frío, del sueño ocultado entre las frazadas de un mundo perdido, sin ese calor de leños prendidos, seguirá este hombre el sendero un día elegido, a pesar de tantos desvíos. Él sabe que un día llegará todo lo pedido, cerca de su fuego, muy lejos del ruido de este inmenso frío.
Roberto Savasta
DNI 14.251.572
Roberto Savasta
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