“¿Nada nos viene bien?”
Intimo a todas las personas que sienten amor y empatía, que luchan por un mundo mejor, que sueñan con hacer algo al respecto, a que escriban, por favor, porque por momentos parece que sólo estamos dejando testimonio del odio. Amorosa gente de mi querida ciudad, hace tiempo que no leo las cartas de lectores ni los comentarios que se publican en los diarios. Antes me encantaba, ahora me deprimen: me doy cuenta por los títulos o por una exclamación escrita que estamos todos así como desesperanzados, algunos con intenciones de generar malestar continuamente, otros muy desinformados… haciendo catarsis de cuestiones personales. Pero todos los comentarios tienen una intención partidaria que hace incomprensibles a veces los textos, con contradicciones, con alteraciones éticas insostenibles, con la única intención de manipular la cabeza del que está leyendo o de hacer catarsis de algún temor personal, de publicar alguna barbaridad que nuestra mente nos dejó armar. El ánimo es contagioso, seamos responsables. Los temores son contagiosos. Por las dudas, aclaro que esta carta no es partidaria, no me estoy refiriendo a ningún comentario en particular y mucho menos a personas en particular. Quizás me refiero a este momento que estamos viviendo todos, es sólo una carta humana, una expresión humana. Si dudan de lo que estoy queriendo decir cierren esta carta y lean los títulos de las otras o los comentarios debajo de las notas en los diarios locales. Extraño, ¿no? A veces pienso que el odio va a la escuela y aprende a escribir, mientras que el amor seguramente aprende a expresarse de otras maneras, porque en esas cartas o notas no se ve al amor escribiendo. Recordemos que, si ponemos mal a nuestros vecinos, en la calle nos estrolamos entre todos. La solución no es destrozar el ánimo de todo el mundo; en todo caso, pongámonos a gestionar para cambiar lo que nos desagrada. El debate es bueno, es genial, pero requiere responsabilidad, información, criterio y ánimo de construcción. Tirar cosas al aire no es debatir, ni siquiera conversar. Hay libertad de expresión, si no todas estas barbaridades no serían publicadas. No abusemos de esa libertad transformándola en libertinaje sin fundamento y absolutamente irresponsable. Eso sólo nos juega en contra como sociedad. Vanesa Vicente, DNI 23.829.203 Bariloche
Vanesa Vicente, DNI 23.829.203 Bariloche
Intimo a todas las personas que sienten amor y empatía, que luchan por un mundo mejor, que sueñan con hacer algo al respecto, a que escriban, por favor, porque por momentos parece que sólo estamos dejando testimonio del odio. Amorosa gente de mi querida ciudad, hace tiempo que no leo las cartas de lectores ni los comentarios que se publican en los diarios. Antes me encantaba, ahora me deprimen: me doy cuenta por los títulos o por una exclamación escrita que estamos todos así como desesperanzados, algunos con intenciones de generar malestar continuamente, otros muy desinformados... haciendo catarsis de cuestiones personales. Pero todos los comentarios tienen una intención partidaria que hace incomprensibles a veces los textos, con contradicciones, con alteraciones éticas insostenibles, con la única intención de manipular la cabeza del que está leyendo o de hacer catarsis de algún temor personal, de publicar alguna barbaridad que nuestra mente nos dejó armar. El ánimo es contagioso, seamos responsables. Los temores son contagiosos. Por las dudas, aclaro que esta carta no es partidaria, no me estoy refiriendo a ningún comentario en particular y mucho menos a personas en particular. Quizás me refiero a este momento que estamos viviendo todos, es sólo una carta humana, una expresión humana. Si dudan de lo que estoy queriendo decir cierren esta carta y lean los títulos de las otras o los comentarios debajo de las notas en los diarios locales. Extraño, ¿no? A veces pienso que el odio va a la escuela y aprende a escribir, mientras que el amor seguramente aprende a expresarse de otras maneras, porque en esas cartas o notas no se ve al amor escribiendo. Recordemos que, si ponemos mal a nuestros vecinos, en la calle nos estrolamos entre todos. La solución no es destrozar el ánimo de todo el mundo; en todo caso, pongámonos a gestionar para cambiar lo que nos desagrada. El debate es bueno, es genial, pero requiere responsabilidad, información, criterio y ánimo de construcción. Tirar cosas al aire no es debatir, ni siquiera conversar. Hay libertad de expresión, si no todas estas barbaridades no serían publicadas. No abusemos de esa libertad transformándola en libertinaje sin fundamento y absolutamente irresponsable. Eso sólo nos juega en contra como sociedad. Vanesa Vicente, DNI 23.829.203 Bariloche
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