Neuquén, una década perdida
El gobierno nacional habla de la “década ganada” para el período transcurrido desde el 2003 hasta la actualidad. El saldo que deja el gobierno argentino de los últimos doce años será motivo de análisis por parte de historiadores, sociólogos, politólogos y economistas, entre otros, en los próximos años y décadas. De lo que no debería haber ninguna duda es de que, para Neuquén, el período mencionado ha sido una “década perdida” para el principal sector económico y en relación a algunos aspectos económicos generales. Veamos por qué. Según la Dirección Provincial de Estadística de Neuquén, entre el 2002 y el 2013 el producto bruto neuquino decreció un 1,6% acumulado (punta a punta). Es decir que la economía provincial se mantuvo estancada, con cinco años de crecimiento y seis de retroceso en el producto bruto geográfico (similar al PBI). Es la única provincia que no creció durante los últimos doce años. En el mismo período la economía argentina creció a una tasa anual, bien medida, del 5,6% o un 82% acumulado. Entre el 2003 y el 2012 las exportaciones neuquinas retrocedieron 70%, cayendo desde los 983 millones a los 282 millones de dólares. En otras provincias patagónicas, de perfil productivo parecido al de Neuquén, las exportaciones se incrementaron, como el caso de Chubut (+8,9% anual) o Santa Cruz (+7,8% anual). En el mismo lapso las exportaciones totales del país aumentaron 177% (casi tres veces), desde los u$s 25.700 millones a los u$s 81.200 millones. Como consecuencia del estancamiento en el producto bruto (-1,6%) y el aumento de la población en el período analizado (+20%), el PBG per cápita de la provincia se contrajo, en este caso un 18%. En el mismo período (2002-2013) el PIB per cápita a nivel nacional aumentó un 52%. En síntesis, tenemos a la provincia de Neuquén como la única del país donde el producto bruto, las exportaciones y el PBG per cápita disminuyeron entre el 2002 y el 2013. ¿Cómo se explican estos resultados negativos? La explicación debe buscarse en el colapso que hubo, entre esos años, en la principal actividad económica de la provincia de Neuquén: la hidrocarburífera. La producción de este sector, según los datos del producto bruto geográfico neuquino, cayó 48%. Si lo observamos de manera desagregada, la producción de petróleo se hundió un 55% y la de gas un 21%. Las causas últimas de este desplome productivo habría que buscarlas en la política macroeconómica y sectorial implementada por el gobierno nacional desde el 2003: controles de precios, retenciones a las exportaciones, retraso cambiario, inflación, cepo cambiario, entre las principales. El “combo” de estas políticas, que configuró una verdadera “tormenta perfecta”, hizo retroceder las inversiones en exploración y explotación del negocio hidrocarburífero en todas las provincias petroleras y gasíferas. Por lo tanto, los incentivos no fueron los adecuados para permitir un incremento de esa actividad. Un dato para tomar conciencia del impacto que ha tenido la caída en la explotación hidrocarburífera neuquina: si el sector petrolero y gasífero hubiera crecido a un promedio anual del 7%, el producto bruto provincial sería de aproximadamente el doble del que hoy es. En otras palabras, en vez de tener un PBG de unos u$s 10.000 millones hoy estaríamos hablando de uno de u$s 21.000 millones. Si, en cambio, la actividad hidrocarburífera hubiera crecido “sólo” al 3% anual entonces el PBG sería de u$s 16.000 millones, un 60% superior al nivel que hoy tenemos. Y el PIB per cápita neuquino se hubiera incrementado, en dólares, entre un 33 y un 67% más. Lo paradójico es que los legisladores nacionales del partido provincial neuquino fueron aliados del gobierno nacional que implementó las políticas mencionadas, las que atentaron contra la posibilidad de aumentar la producción de los recursos hidrocarburíferos. El MPN en el Congreso votó junto con los legisladores kirchneristas en la mayoría de proyectos de ley más relevantes del gobierno nacional (estatización de las AFJP, “estatización” de Aerolíneas Argentinas, emergencia económica, ley antiterrorista, la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central, acuerdo con Irán, modificación del Consejo de Magistratura, ley de abastecimiento y el acuerdo con China por las bases en Neuquén). Preguntas finales: ¿qué beneficio generó este alineamiento político del partido provincial con el gobierno nacional para la economía neuquina, siendo que su principal actividad se redujo en un 50% y perdimos la oportunidad de tener un producto bruto entre un 60 y un 100% mayor, medido en dólares? Y en caso de que triunfara el candidato del oficialismo en las elecciones presidenciales y que intentara mantener la misma política sectorial, ¿el gobierno provincial mantendría la alianza con el “proyecto nacional y popular”? Porque se supone que el gobierno neuquino debería hacer lo posible para reactivar el sector productivo más importante de la provincia, y no acompañar las políticas que afecten negativamente la actividad. (*) Contador y periodista económico
Daniel A. Darrieux (*)
El gobierno nacional habla de la “década ganada” para el período transcurrido desde el 2003 hasta la actualidad. El saldo que deja el gobierno argentino de los últimos doce años será motivo de análisis por parte de historiadores, sociólogos, politólogos y economistas, entre otros, en los próximos años y décadas. De lo que no debería haber ninguna duda es de que, para Neuquén, el período mencionado ha sido una “década perdida” para el principal sector económico y en relación a algunos aspectos económicos generales. Veamos por qué. Según la Dirección Provincial de Estadística de Neuquén, entre el 2002 y el 2013 el producto bruto neuquino decreció un 1,6% acumulado (punta a punta). Es decir que la economía provincial se mantuvo estancada, con cinco años de crecimiento y seis de retroceso en el producto bruto geográfico (similar al PBI). Es la única provincia que no creció durante los últimos doce años. En el mismo período la economía argentina creció a una tasa anual, bien medida, del 5,6% o un 82% acumulado. Entre el 2003 y el 2012 las exportaciones neuquinas retrocedieron 70%, cayendo desde los 983 millones a los 282 millones de dólares. En otras provincias patagónicas, de perfil productivo parecido al de Neuquén, las exportaciones se incrementaron, como el caso de Chubut (+8,9% anual) o Santa Cruz (+7,8% anual). En el mismo lapso las exportaciones totales del país aumentaron 177% (casi tres veces), desde los u$s 25.700 millones a los u$s 81.200 millones. Como consecuencia del estancamiento en el producto bruto (-1,6%) y el aumento de la población en el período analizado (+20%), el PBG per cápita de la provincia se contrajo, en este caso un 18%. En el mismo período (2002-2013) el PIB per cápita a nivel nacional aumentó un 52%. En síntesis, tenemos a la provincia de Neuquén como la única del país donde el producto bruto, las exportaciones y el PBG per cápita disminuyeron entre el 2002 y el 2013. ¿Cómo se explican estos resultados negativos? La explicación debe buscarse en el colapso que hubo, entre esos años, en la principal actividad económica de la provincia de Neuquén: la hidrocarburífera. La producción de este sector, según los datos del producto bruto geográfico neuquino, cayó 48%. Si lo observamos de manera desagregada, la producción de petróleo se hundió un 55% y la de gas un 21%. Las causas últimas de este desplome productivo habría que buscarlas en la política macroeconómica y sectorial implementada por el gobierno nacional desde el 2003: controles de precios, retenciones a las exportaciones, retraso cambiario, inflación, cepo cambiario, entre las principales. El “combo” de estas políticas, que configuró una verdadera “tormenta perfecta”, hizo retroceder las inversiones en exploración y explotación del negocio hidrocarburífero en todas las provincias petroleras y gasíferas. Por lo tanto, los incentivos no fueron los adecuados para permitir un incremento de esa actividad. Un dato para tomar conciencia del impacto que ha tenido la caída en la explotación hidrocarburífera neuquina: si el sector petrolero y gasífero hubiera crecido a un promedio anual del 7%, el producto bruto provincial sería de aproximadamente el doble del que hoy es. En otras palabras, en vez de tener un PBG de unos u$s 10.000 millones hoy estaríamos hablando de uno de u$s 21.000 millones. Si, en cambio, la actividad hidrocarburífera hubiera crecido “sólo” al 3% anual entonces el PBG sería de u$s 16.000 millones, un 60% superior al nivel que hoy tenemos. Y el PIB per cápita neuquino se hubiera incrementado, en dólares, entre un 33 y un 67% más. Lo paradójico es que los legisladores nacionales del partido provincial neuquino fueron aliados del gobierno nacional que implementó las políticas mencionadas, las que atentaron contra la posibilidad de aumentar la producción de los recursos hidrocarburíferos. El MPN en el Congreso votó junto con los legisladores kirchneristas en la mayoría de proyectos de ley más relevantes del gobierno nacional (estatización de las AFJP, “estatización” de Aerolíneas Argentinas, emergencia económica, ley antiterrorista, la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central, acuerdo con Irán, modificación del Consejo de Magistratura, ley de abastecimiento y el acuerdo con China por las bases en Neuquén). Preguntas finales: ¿qué beneficio generó este alineamiento político del partido provincial con el gobierno nacional para la economía neuquina, siendo que su principal actividad se redujo en un 50% y perdimos la oportunidad de tener un producto bruto entre un 60 y un 100% mayor, medido en dólares? Y en caso de que triunfara el candidato del oficialismo en las elecciones presidenciales y que intentara mantener la misma política sectorial, ¿el gobierno provincial mantendría la alianza con el “proyecto nacional y popular”? Porque se supone que el gobierno neuquino debería hacer lo posible para reactivar el sector productivo más importante de la provincia, y no acompañar las políticas que afecten negativamente la actividad. (*) Contador y periodista económico
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