Ni justicia

Pasado el comicio, la fatiga y el desinterés debilitan a los chacareros.

Por Redacción

río negro

ALICIA MILLER amiller@rionegro.com.ar

Se sabía. Tras las elecciones no habría tiempo de celebrar o de entristecerse. El gobierno retomó la rutina de los despachos y la oposición se lamió las heridas. Enseguida, uno y otra se ocuparon de analizar el escenario hacia las PASO nacionales. Juntos Somos Río Negro se acomodó en su opción local. El costo de no tener diputados propios será menor que el de perder por la falta de un candidato a presidente que “arrastre” la elección. La tormenta, en cambio, sopló fuerte en el Frente para la Victoria. A los perdedores, ni justicia. Cristina Fernández parafraseó en los hechos al general Perón: corrió a un costado a quienes en los últimos años definieron la estrategia partidaria en Río Negro. La presidenta no quiere más sorpresas con sus aliados en estas tierras. Está molesta con el tractorazo de los fruticultores, con el resultado del domingo… En su lógica, es una afrenta que Miguel Pichetto, a quien medio gabinete y ella misma respaldaron con visitas y obras nacionales, fuera vencido por un dirigente sin partido que hasta hace poco tiempo comía de su mano. Está enojada y lo demostró a lo grande. Eligió “a dedo” a los candidatos a diputados nacionales y al Parlasur que competirán en las PASO. No son los (pocos) ganadores del domingo, ni producto de una interna democrática de los partidos políticos que integran el Frente. Pero ¿existió alguna vez una verdadera democracia en el peronismo? No en estado puro. Pero, mal o bien, hasta el 2007 las candidaturas se dirimieron en internas. Ahora, ni siquiera se cuidaron las formas. Lo cómico es que Cristina Kirchner fue quien promovió en el 2009 la ley de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias –PASO–, con el ampuloso título de “Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral”. A cada paso se hace evidente que, para el kirchnerismo, la obediencia y la sumisión son la máxima virtud. Y que la democracia y la libertad de criterios se pagan con el escarnio. Pichetto lo sabe. Randazzo acaba de aprenderlo. Así, los candidatos “oficiales” son el legislador de Valle Medio Martín Doñate y la roquense Silvia Horne. Representan en Río Negro a La Cámpora y al Movimiento Evita. Es decir, el núcleo duro del kirchnerismo. El tercer lugar será para una investigadora del Conicet sin experiencia política pero de ferviente militancia camporista. Y aspirará a la banca en el Parlasur Jorge Cejas, quien en diciembre cumplirá sin pena ni gloria ocho años como diputado nacional. Mal que les pese a Javier Iud, a Martín Soria y a Pichetto, la decisión presidencial tiene antecedentes y un mérito. En el 2011, fue el dedo de Carlos Soria el que eligió a Alberto Weretilneck como candidato a vicegobernador. El mérito es que, de algún modo, fuerza en Río Negro la renovación generacional en el PJ, manejado casi por la misma gente desde 1983. El dato debió estar en la autocrítica que aún no hicieron Pichetto y su gente. Por ahora, sólo eligieron buscar culpables ajenos e impensados. Doñate inició su carrera como presidente del Concejo Deliberante de Luis Beltrán y en el 2009 buscó la banca de diputado nacional, cuestionando que la candidatura fuera para Oscar Albrieu. Desde entonces, varios jóvenes pedían el recambio generacional. Entre ellos estaba Javier Iud, el intendente de San Antonio Oeste que hasta el sábado se rebeló ante el “dedo” presidencial invocando su derecho de casi único ganador. En el 2010 Doñate institucionalizó La Cámpora en Río Negro. En el 2011, cuando Carlos Soria y Pichetto armaron las listas, priorizaron a dirigentes de sus preferencias y del Frente Grande. Él fue décimo en la sábana y Silvia Horne –del Movimiento Evita– segunda en el circuito. Están en la Legislatura gracias al amplio triunfo. Luego, la muerte de Soria dio vuelta la tortilla, desunió el Frente y convirtió a los aliados de Weretilneck en dueños del gobierno. En el 2013, Doñate fue tercero en la lista al Senado. Si el domingo Pichetto era elegido gobernador, él hubiera ocupado su lugar. Por eso no estuvo en la lista para la Legislatura. El anuncio presidencial parece sellar el compromiso de hacerle un lugar en el Congreso, vedado por la dirigencia local. Mientras, la dirigencia del Frente para la Victoria busca recomponerse. Martín Soria se apuró al excluirse de la derrota. Pero su apuesta de renovación generacional junto con Maru Martini quedó herida. La ventaja en Roca fue el domingo menor que lo esperado y, en Bariloche, el Frente perdió por 13.000 votos –un 23%–. Es cierto que, a la hora de atribuir responsabilidades del resultado, Pichetto no puede excluir su cuota. No escuchó consejos y privilegió su estilo, su decisión sobre la candidata a vice y su lealtad al gobierno nacional. En realidad, el peronismo no es el único movimiento en el cual la democracia interna se debilita. El radicalismo votó en Darwin hacer un frente con el socialismo y el ARI, pero después lo evitó. Y, en la práctica, pactó sumarse al gobierno de Alberto Weretilneck, al que le proveyó de funcionarios y de candidatos electivos, militantes, intendentes y comisionados de fomento. Después de la debacle del resultado más bajo de la historia partidaria –el 3%– Horacio Massaccesi amagó con renunciar a la presidencia del partido. Pero, una vez ratificado, se lanzó a cazar a los que fueron con otras listas, especialmente a Bautista Mendioroz, que recordó que fue de los pocos en acatar lo resuelto por la Convención radical. En definitiva, todos quedaron más huérfanos que antes. La decisión de Magdalena Odarda de alinearse con Margarita Stolbizer privó a Mendioroz de la posibilidad de ir bajo el paraguas nacional del acuerdo Pro-UCR. Al mismo tiempo, el mismo radicalismo rionegrino que quiere expulsarlo se encamina a designar al macrista roquense Juan Pablo Serra en primer lugar como candidato a diputado nacional. Todo un lío. La protesta languidece Pasadas las elecciones, la fatiga y el desinterés social debilitan el reclamo de los productores frutícolas. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, un experto en ninguneos, los dejó plantados el miércoles frente a la Casa Rosada. No le importó que, además de los representantes de los chacareros, estuvieran citados los gobernadores Jorge Sapag y Alberto Weretilneck. La cita pasó para el lunes, pero nada hace suponer que el ánimo de Nación haya cambiado, sobre todo luego del resultado electoral del domingo 14. Mientras eso pasaba, Brasil anunció la reapertura de su frontera para las frutas argentinas. Pocos podrán aprovechar la medida, tal vez la única buena noticia de los últimos tiempos para el Alto Valle. La fruta espera en las plantas o en las cámaras. El invierno apura el frío en las chacras.