Nicolás Stupenengo, un verdadero resiliente

Hace doce años un accidente lo dejó en silla de ruedas, pero el cineasta no abandonó sus sueños. Modificó su rutina cotidiana y le da pelea a todo lo que intente frenar sus iniciativas.





Nicolás Stupenengo, un verdadero resiliente

Hace doce años un accidente lo dejó en silla de ruedas, pero el cineasta no abandonó sus sueños. Modificó su rutina cotidiana y le da pelea a todo lo que intente frenar sus iniciativas.

Gentileza

Ir a comer un asado con los amigos y lanzarse desde el acantilado, podría ser una salida normal y cotidiana para cualquiera, pero no fue así para Nicolás Stupenengo. El joven estaba en el sur y podría haber pasado un fin de año para festejar, pero se complicó la cosa: en esta nota te contamos cómo pudo después de todo lo que pasó, seguir adelante pese a todo.

Es un hombre que puede inspirar a cualquiera: amigo de los amigos, hijo, hermano, compañero… Cineasta y creativo. Luchador y deportista. Hace yoga, disfruta las pausas de la vida cotidiana, es muy consciente de sus posibilidades y siempre piensa que es posible hacer más. Contagia energía vital y resulta fascinante.

P- ¿Cuándo fue el accidente?

R- Fue el 31 de diciembre de 2006 en Puerto Pirámides. Estaba con amigos. La estaba pasando bien y tranquilo. Hay un lugar donde todo el mundo se tira al agua. Por segunda vez me tiré y me fracturé la segunda vértebra de la columna para terminar con una lesión medular. Quede consciente y nadé. Vi que no podía sostenerme y empecé a pedir ayuda. Uno de los chicos pensó que estaba bromeando y cuando se dio cuenta que no lo estaba haciendo, solo sentí como un cosquilleo. Sentí como un “crack”. Sentí como que estaba en un sueño, un sueño que no me interesaba. “Estoy en un sueño y no hay vuelta atrás”. Lo primero que pensé es “¿Qué hago a partir de ahora?”. Era una historia negra, oscura, como de Tim Burton. Me pregunté: “¿Cómo empiezo a mirar hacia adelante?”.

P- ¿En qué momento empezaste el tratamiento y en dónde?

R- Me derivaron a Trelew donde me vio un médico que había trabajado con este tipo de lesiones durante toda su vida. Mi familia se dirigió hacia allí cuando se enteró lo que me había pasado. Después de operarme, me trasladaron a Aeroparque en un avión sanitario. De ahí me fui al Fleni Belgrano y de ahí al Fleni Escobar donde estuve seis meses en terapia intensiva.

P- ¿Tus amigos y familia te acompañaron siempre?

R- Ellos estuvieron siempre. Este proceso tuvo mucho de mí, pero también mucho de mis amigos y familia. Lo más importante en ese momento fue el acompañamiento. En esos seis meses tuve mucho acompañamiento.

P- ¿En qué momento definiste que ibas a continuar con tu vida “normal”?

R- Siempre dije “esto es una nueva vida”. Lo que yo pretendía era tener la vida que llevaba antes de una nueva manera. Hacía mucho yoga y me puse la imagen haciendo yoga porque esa era mi “foto motivacional”. Volver a cerrar el círculo desde otro lugar. Me casé, me divorcié y volví a estar en pareja, pero ahora no estoy en pareja. Son ciclos, que comienzan y terminan. Las dos relaciones que tuve desde que estoy en silla de ruedas, fueron espectaculares.

P- ¿En qué momento incorporaste un “perro guía”?

R- A Sofía me la entregaron hace cuatro años y medio. Es divina. Es la perdición de todo el mundo (risas).

P- ¿Cuánto tiempo te llevó armar tu vida cotidiana lo más “normal posible”?

R- Creo que tres años y medio. Ahora estoy donde quiero estar. Somos seres emocionales. Pasamos por todas las emociones: tristeza, alegría y así.

P- ¿Cómo hacés para bancarte esto a pesar de todo?

R En esta fecha lo único que veo es un GPS que va buscando la ruta de bienestar. Mi “día rengo” es el día en que me quedo en casa, reflexiono y dejo que pase lo que tenga que pasar. Hay un par de días de la semana en los que me quedo en casa y me ocupo de mi cuerpo. Sé que tengo cinco días de la semana que tengo que aprovechar al máximo. Tengo mi lista de los “puedo”, cuando estaba internado junté a todos mis en mi habitación y les dije: desde ahora, voy a poder. Basta de “no puedo”. A partir de lo que puedo, armé mi vida.

P- ¿En dónde estás trabajando ahora?

R Estoy trabajando en el Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires. Tratando de reflotar mi proyecto de largometraje. Lo hago para todas las personas, para que puedan ver lo que se puede hacer.

P- ¿En qué situación está o están tus proyectos audiovisuales?

R- Lo que no acompaña es el Incaa. Tengo que volver a presentar el proyecto. Lo dieron de baja y tengo que ver el tema de la caducidad. En 2013 presenté el proyecto de la película en el Incaa y ellos le dieron el “interés” después de un año. Tenés derecho a un subsidio y te dan la posibilidad de tener un crédito. Para tener más crédito me asocie con una productora. Después de tres veces de presentado me dicen que el proyecto queda “fuera de contexto”. Ahora tengo que presentarla de nuevo y esperar a que pase lo que pase. Después de cinco años de laburo el último recurso que tengo es llamar al Incaa. Lo que tengo claro es que quiero ser director y dirigir.

P- Es increíble que tengas la fuerza y la paciencia para resistir todo…

R- Hay que hacerlo.

P- ¿Hubo alguna repercusión del proyecto de Ideame.com?

R- Lo de Ideame fue un éxito. Es una plataforma que está funcionando muy bien.

P- ¿Cuál fue la respuesta de la audiencia respecto de los videos que subís online?

R- El 100% de la gente que responde manifiesta su apoyo. Es positiva. Tratamos de cuidar mucho lo que mostramos. Tratamos de mostrar lo que es posibilidad para otros. Sumar y no criticar. Es brindar posibilidad a las personas con discapacidad. Grano a grano. Es de acá para adelante, no miro para atrás.

P- ¿El Paso hizo la película al final?

R- No. Está en vías de “algún día hacerse”. También estoy escribiendo otra película que se llama “Miranda” que es la historia de una chica que vive en el interior, que es fan de un escritor y quiere conocerlo. Estoy escribiendo un documental sobre un enólogo argentino (Roberto de la Mota) que está silla de ruedas y en paralelo la ruta del Malbec. Es el vino bandera en la Argentina.

P- ¿Qué cosas te motivan a seguir produciendo cine?

R- Ver que todavía se siguen haciendo películas buenas. Creo que la ambición personal es querer ser director de cine. Es mi sueño de toda la vida. A pesar de lo difícil que es en la Argentina ser director, hasta el último respiro lo voy a intentar.

P- Mantener la llama encendida siempre…

R- Totalmente. Es algo que me permite accionar en cuanto al sueño que tengo. Quiero generar un estilo de vida en dirección a esto. Trabaje 17 años como asistente de dirección y en producción. Fueron años que marcaron mi vida. Quiero volver a trabajar en una productora. Hay un mercado muy chico en el país.

P- ¿Cambiaste en algo la idea original que tenías?

R- La película conserva su idea original. El guión lo escribí con Francisco Varone (que es un guionista muy bueno argentino). Las primeras tres hojas de esta historia las escribí en 2005. Tiene muchos años, de cuando estudiaba cine.

P- Al día de hoy ¿te sentís acompañado y activo-conectado?

R- Me acompañan Alejandro de Benedetti y Sebastián Sires. Desde el primer momento, estuvieron los dos al lado mío cuando les dije que quería hacer la película. Mi contención fueron estas dos personas.

Cineasta y videasta

Lucha en la pantalla

Nicolás es cineasta. Nació en Buenos Aires pero pasó su infancia y juventud en Comodoro Rivadavia, Chubut. Luego volvió a Capital Federal, donde estudió actuación y trabajó como modelo, hasta que ingresó al mundo de la producción televisiva.

Cuenta su historia a través de los videos que publica en su canal de YouTube.


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