No estuvo a la “altura” de un campeón
“Jugamos con mayoría de suplentes y creo que hicimos un buen partido. Dejamos la serie abierta y es importante”. Matías Defederico.
copa sudamericana
Independiente empezó con mal paso la defensa de su título en la Copa Sudamericana, al caer 2-0 ante la Liga Deportiva Universitaria, en Quito. Si bien es cierto que dejó la serie abierta (la revancha será el 12 de octubre en el Libertadores de América), el Rojo se metió muy atrás durante gran parte del partido y cuando se acordó de atacar, ya era tarde. El compromiso en la altura ecuatoriana, más que el desafío de renovar pergaminos, representó casi una molestia para el equipo argentino, en etapa de reconstrucción con la llegada de Ramón Díaz y encima, con el clásico ante Racing a la vuelta de la esquina. Así, el plan del Pelado fue armar un equipo alternativo y salir a aguantar. La segura tarea de Hilario Navarro equilibró la superioridad local, que se hizo dueño de la pelota y el territorio de movida y sacó provecho de la costumbre de jugar a 2.850 metros sobre el nivel del mar. El arquero respondió con solvencia ante remates de Liga (Ezequiel González, Hernán Barcos, Luis Bolaños), y en ello se recostó Independiente, con cierta comodidad y sin ambición suficiente como para acercarse al arco adversario. Sin embargo, una buena acción de Barcos (recibió un lateral dentro del área, engañó a Galeano y tiró el centro rasante), le permitió a Paul Ambrosí abrir el marcador. El asedio ecuatoriano se hizo más intenso en el inicio de la etapa final, y a los 2, Navarro debió esforzarse ante un centro de Bolaños, desde la izquierda, tras recibir dentro del área un pase exquisito del Equi González. Sin capacidad de recuperación, el Rojo se vio sometido a jugar en su cancha y dejó las respuestas defensivas a la lógica numérica: con sus 11 hombres en la mitad del campo se redujeron los espacios. Pero la Liga pegó otra vez, eligiendo bien los huecos, con un golazo de Luis Bolaños a los siete minutos. El heroísmo del 0-0 con un equipo de poco renombre, a esa altura, ya era historia. Salvo para Navarro, empeñado en su seguridad individual, que le tapó el tercero a Barcos a los 9. Con los cambios que hizo Díaz, el Rojo tomó aire (Julián Velázquez por Busse, Brian Nieva por Pérez); y la Liga pareció conforme con la ventaja. Allí se terminó el partido. La ambición personal de Claudio Bieler no alcanzó para el tercero y al Independiente alternativo el 0-2 no le pareció tan mal negocio. Lo que terminará por verse en la revancha, dentro de dos semanas.
AP
Bolaños aseguró el resultado en la Casa Blanca. Busse hizo un buen primer tiempo, pero después sintió el cansancio.