Norte neuquino: entre la nieve, le abrió camino a sus chivas para que puedan comer

A mediados de septiembre, después de la nevada Don Mayorino, de 67 años, cavó para que los animales pudieran llegar a las pasturas por el angosto camino que logró hacer. Pero no alcanzó y esta semana los arreó unos 70 km hasta la costa del río Varvarco donde si pueden alimentarse.




A mediados de septiembre, el puesto de invernada de Don Mayorino en el paraje Las Ramadillas, a unos 15 km de Varvarco por la ruta provincial 43 en el norte neuquino, se cubrió de nieve con el temporal.

Si bien por un lado era una buena noticia en un invierno con pocas lluvias y nevadas con el fantasma de la sequía que acecha de cara al verano, por el otro era un mal momento para que sus chivas y ovejas no pudieran llegar a las pasturas ocultas debajo del manto blanco justo en los días previos a las pariciones de octubre, cuando necesitan estar fuertes.

Con una vida de esfuerzo y sacrificio a cuestas, a sus 67 años, en esos días el criancero paleó para armar un caminito angosto de unos 200 metros para que sus 500 animales pudieran llegar a algo de comida.

En fila rumbo a la invernada. Foto: Martín Muñoz

Todas las mañanas los conducía en fila hasta ese lugar y a la tardecita volvía a buscarlos. Pero no era suficiente, notaba que había varias chivas y ovejas débiles así que decidió arrearlas casi 70 kilómetros hasta la costa del río Varvarco en las cercanías de las lagunas de Los Cerrillos, en un punto donde hay pasto porque no cae tanta nieve y como da el sol la derrite mucho más rápido que en su puesto de invernada en la Cordillera de los Andes.

El arreo rumbo a la costa del río Varvarco. Foto: Martín Muñoz

Salió temprano el martes y en dos días pasó cruzó maravillas como el cañadón del Atreuco, el del Covunco, pasó por Aguas Calientes, la capilla de Ailinco, ingresó luego al cajón del Varvarco y de ahí hizo 10 km más hasta llegar al puesto que le prestó un criancero amigo de Los Cerrillos.

Todos los inviernos Don Mayorino suele repetir este movimiento. Este año, en el primer tramo lo acompañó Doña Berta, su mujer. Tienen cinco hijos, todos con sus trabajos y ocupaciones en distintas ciudades. Uno de ellos, se quedó en la invernada al cuidado de los caballos y las chivas y ovejas que no estaban en condiciones de soportar la travesía.

Las chivas y ovejas avanzaron entre cañadones. Foto: Martín Muñoz

Mientras Don Mayorino avanzaba hacia el río, el fotógrafo y guardafauna Martín Muñoz registró estas fotografías y videos y también le dio una mano en el arreo aprovechando que iba hacia el mismo lugar.

“Pero la mayor parte del arreo estuvo solo. Hizo un alojo de una noche en Ailinco y después siguió. Es el único criancero allá arriba ahora y a la noche, acompañado por sus perros, vigila a sus animales porque hay mucho puma en esa zona”, relató Martín.

El arreo rumbo a la costa del río Varvarco. Foto: Martín Muñoz

¿Qué le dijo don Mayorino en el camino? Martín recuerda en especial dos frases. "Ojalá que no nos caiga más nieve ahora", la primera. La segunda, un deseo: "Que el puma no esté tan guapo...". Como en la noche que pasó en Ailinco, se aprestaba a pasar las de estos días alerta. "Voy a tener que rondar", agregó en la despedida.


Nevadas tardías, un alivio frente a la sequía, pero no una solución


Pese al alivio que traen las nevadas tardías, que de hecho serán de ayuda en el diagrama de emergencia que se aplicará este verano, están lejos de convertirse en la solución de un año muy seco.

Desde la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas habían advertido que la ausencia de temperaturas bajas y heladas previas provocaban que no se consolidara la nieve caída. Aún así, la humedad que trajo la nieve permitirá el crecimiento de pasturas, vitales para la alimentación del ganado y las próximas pariciones.


Vale recordar que la sequía se prolonga desde hace 13 años y que eso pone en riesgo el modelo productivo de trashumancia en el norte de Neuquén porque la falta de nieve impide la regeneración de mallines en la primavera.


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