Ataque sistemático y preocupación creciente: el aeropuerto de Roca lucha por sobrevivir al vandalismo

El aeropuerto Dr. Arturo Illia sufre una seguidilla de hechos vandálicos que afectan la seguridad y frenan la reactivación de vuelos nocturnos. Desde el aeroclub alertan por el impacto en misiones sanitarias, la formación de pilotos y un proyecto clave vinculado a Vaca Muerta.

Por Walter Rodriguez

El aeropuerto Dr. Arturo Illia de Roca atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Lo que comenzó como episodios aislados de daños se transformó en una seguidilla de ataques que hoy ponen en jaque no solo su funcionamiento, sino también el rol social que cumple en la región.

En los últimos días, los integrantes del Aeroclub roquense se encontraron con una escena desoladora: decenas de balizas destruidas en las cabeceras de pista, con vidrios esparcidos deliberadamente sobre el asfalto. “No es solo romper, es tirar los restos al centro de la pista. Es algo que no tiene explicación”, describe con impotencia Ricardo Cancio, presidente de la institución. El daño no es menor: cada baliza tiene un costo cercano a los 300 dólares, y la reposición resulta cada vez más difícil de afrontar.

Las tulipas de las balizas destrozadas. Vandalizaron decenas de ellas en la cabecera principal.

Los hechos se repiten. Primero fueron las luminarias, luego el grupo electrógeno -clave para las operaciones nocturnas-, al que le forzaron la puerta y aún así le robaron la batería. Antes, ya habían sufrido el robo de 2.500 metros de alambrado perimetral, dejando al predio prácticamente sin resguardo. Todo en un contexto en el que la presencia policial desapareció sin previo aviso y la seguridad quedó reducida a la voluntad de los Bomberos, que ni siquiera cuentan con movilidad para recorrer el amplio predio.

Detrás de cada ataque, la sensación que crece es inquietante. “No parece un robo común. Es vandalismo dirigido, como si quisieran destruir el club”, advierten desde la institución. El temor ya no se limita a las instalaciones: preocupa la integridad de los aviones, los hangares y hasta los tanques de combustible.

Los vidrios espacidos por toda la pista. «Es vandalismo dirigido, como si quisieran destruir el club”, afirman.

El golpe llega en un momento especialmente sensible. El aeroclub estaba trabajando para reactivar los vuelos nocturnos, una herramienta clave no solo para la formación de pilotos, sino también para misiones sanitarias y operativos del sistema de trasplantes a través del INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante).

“Hemos salido a volar con temperaturas bajo cero para salvar vidas. Eso es lo que está en juego”, remarca Cancio. «El balizamiento lo hicimos en el 2015, lo hizo todo el aeroclub. Fue una obra de nueve meses… No sabés lo útil que era poder volar de noche. Hay una buena cantidad de alumnos que vienen de todos los aeroclubes de la zona a volar acá. Pero lo más importante, vuelvo a repetir, no era eso, sino salvar vidas…»


La historia reciente del club es también la de un esfuerzo colectivo. Tras un cierre temporal del aeropuerto, fueron los propios socios quienes pusieron dinero de sus bolsillos para reconstruir el alambrado, recuperar la operatividad de la pista y sostener la escuela de pilotos, que hoy cuenta con unos 15 alumnos. Sin embargo, el desgaste empieza a sentirse. “Ponemos todo, pero llega un momento en que la sábana es corta. Mirás alrededor y estás solo”, confiesan.

A la par, se diluyen oportunidades de desarrollo. Hace seis años, el propio aeroclub impulsó un proyecto para convertir el aeropuerto en un nodo logístico vinculado a la actividad de Vaca Muerta. Hoy, esa iniciativa vuelve a mencionarse, aunque con dudas sobre su viabilidad sin inversiones estructurales y, sobre todo, sin condiciones mínimas de seguridad.

Balizas totalmente destrozadas. Así las encontró la gente del Aeroclub.

Acaba de ingresar a la Legislatura de Río Negro, el proyecto que propone transformar el aeropuerto Arturo Illia en una terminal de cargas para potencial la salida de productos frescos de origen norpatagónicos y asegurar una logística eficiente para la industria petrolera. El proyecto fue presentado por el legislador César Rafael Domínguez.

«Estamos a favor, pero lo que pasa es que ahí están presentando es un proyecto de carga, y de carga ya es otro tema. Hay que medir la resistencia del piso. Acá se puede usar tranquilamente para aviones normales, con carga normal, me refiero. No un avión tipo Antonov, que siempre que viene con toneladas de carga. Pero así cómo está se podría usar. La pista está habilitada y puede operar cualquier hora, siempre y cuándo tengamos seguridad y se terminen los hechos de vandalismo que sufrimos constantemente», sostienen desde la institución.


El reclamo es claro: una presencia policial efectiva, con movilidad para patrullar las 24 horas, y la implementación de sistemas de vigilancia que permitan prevenir nuevos ataques. Sin esas garantías, cualquier intento de crecimiento o incluso de mantenimiento básico queda comprometido, afirman desde el aeroclub.

Mientras tanto, la preocupación crece y el ánimo decae. “No queremos aflojar, pero así es muy difícil”. En ese límite, el aeroclub resiste, atrapado entre la vocación de servicio y una realidad que golpea sistemáticamente en el mismo lugar.


El aeropuerto Dr. Arturo Illia de Roca atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Lo que comenzó como episodios aislados de daños se transformó en una seguidilla de ataques que hoy ponen en jaque no solo su funcionamiento, sino también el rol social que cumple en la región.

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