Las mil maravillas del norte neuquino en la cámara del fotógrafo guardafauna

Martín Muñoz es guardafauna y fotógrafo. Su rutina (ahora en pausa por la cuarentena) es recorrer la zona desde Varvarco. Acá nos lleva de paseo con esta selección de sus hermosas postales.



Guanacos en Auca Mahuida. Foto: Martín Muñoz

Guanacos en Auca Mahuida. Foto: Martín Muñoz

Nació en Las Ovejas, tierra de crianceros, chivas y caballos. Se crió en Los Bolillos, ahí nomás de esos tótems naturales esculpidos por el viento, la arena y el tiempo. Después se mudó a Varvarco, en ese rincón de la Patagonia donde basta abrir la puerta para encontrarte con un paisaje que no olvidás.

Chivos en Los Bolillos. Foto: Martín Muñoz


Así es el norte neuquino: una sorpresa a cada paso. La mirada va de los picos nevados a los ríos cristalinos, del vuelo de los cóndores a las laderas donde pastan los rebaños al atardecer, de los arroyos que atraviesan cajones a los arrieros que llevan a sus animales de la invernada de las pariciones a la veranada donde se hacen fuertes con las pasturas altas y el agua pura de deshielo.

Arrieros en el norte neuquino bajando la costa del rio varvarco en el paraje invernada vieja. Foto: Martín Muñoz


Martín Muñoz lo sabe mejor que nadie, porque recorre esos paraísos solitarios cada día, aunque ahora haya una pausa por la pandemia. Los años lo hicieron guardafauna primero y fotógrafo después. Pero tal vez haya que cambiar el orden después de escucharlo contar esa anécdota que lo explica todo.

Zorro patagónico. Foto: Martín Muñoz

La primera cámara

Fue a los 8 años cuando se subió a un colectivo con los chicos del pueblo para hacer 565 kilómetros hasta Neuquén. Y mientras sus amigos se deslumbraban con los juguetes y las pelotas de fútbol de la ciudad, él prefirió comprar una pequeña cámara de esas que funcionaban con un rollo que después había que revelar. Pero no lo sabía entonces, así que hubo que esperar para ver esos clics en el papel.

Chivas en la nieve. Foto: Martín Muñoz

Ahí están todavía, en una cajita: un picado de otoño en el campo, las sonrisas de las primeras monturas, las chivas sobre las rocas, las vacas en la nieve.

Las primeras fotos.

Un hilo invisible las une con las imágenes digitales de hoy. Son las mismas escenas las que lo inspiran: los pobladores de su tierra, los animales, la bendita naturaleza que los rodea.

Cóndores en Los Bolillos Foto: Martín Muñoz

“Era chatita y larga la cámara. Imaginate la cara de mi vieja cuando me vio aparecer con eso en el campo, no lo podía creer”, recuerda. “Algunas de esas primeras fotos no salieron. Pero yo le ponía ganas, trataba de pensar cómo quedarían mejor. Como ahora”, agrega.

Cascada La Fragua congelada. Foto: Martín Muñoz

Y a pesar de que abre la puerta cada día en el mismo lugar, lo que sigue es la rutina de lo extraordinario. Una tarde, por ejemplo, le puede pasar de manejar hacia la cordillera por la ruta 54, con el río Neuquén a la derecha y ver a la izquierda la cascada La Fragua congelada a cuatro kilómetros de Manzano Amargo. Aquel clic del salto de 40 metros detenido en el tiempo llegó hasta los noticieros de la televisión nacional.

Un épico rescate

Otra mañana le puede tocar el rescate de una pichona de cóndor con un ala quebrada junto al guardaparque Daniel Castillo. Los paisanos les habían pasado el dato de que andaba a los saltos sin poder volar al pie del volcán Domuyo.

El rescate de la pichona de cóndor herida en el Cajón del Covunco junto al guardaparque Daniel Castillo, que la lleva en brazos adelante.


Aquella mañana le siguieron el rastro hasta el Cajón del Covunco y se metieron entre los paredones de unos 200 metros en el tramo más alto y apenas unos 20 de ancho en la parte más angosta.

Anduvieron a la siga unos tres kilómetros, pero cada vez que se acercaban se tiraba a planear. En el último tramo dejaron las mochilas y caminaron por el arroyo hacia ella. Hacía frío pero el agua estaba tibia porque la calientan los géiseres y las fumarolas antes de encajonarse.


Al final, Daniel consiguió acercarse por detrás sin que lo viera y atraparla con cuidado. Trasladaron a la pichona a Varvarco y ahora se recupera en un centro destinado a la conservación de la fauna en Mendoza.

Martín en Los Tachos, único géiser activo de la Argentina. Varvarco. Ruta 43
Área Natural Protegida Domuyo.

En el 2001 Martín fue nombrado guardafauna municipal en Varvarco y desde el 2004 es guardafauna provincial de la Regional Norte con asiento en Chos Malal. Con esos sueldos, pudo ahorrar para comprar una cámara.

Una típia postal del norte neuquino en el invierno. Foto: Martín Muñoz.

Y si debía recorrer los ríos, los arroyos y las montañas para cuidar la flora y la fauna, nacía otra rutina: fotografiar animales, paisajes, el amanecer y el atardecer allí donde lo llevara su trabajo.

Arrieros del norte neuquino. Fotos: Martín Muñoz.

Con el desembarco de las redes sociales en el norte de la provincia en el 2012 su nombre se hizo conocido y su pasión por las imágenes lo llevó a buscar información, a capacitarse. “Tengo la suerte de que abro la puerta y veo paisajes lindos”, explica otra vez.

Paisajes del norte neuquino. Laguna Varvarco Campos. Foto: Martín Muñoz


En agosto del 2019, la provincia lo llevó a exponer sus fotografías de los trashumantes en el Salón Blanco del Congreso de la Nación. “Ese reconocimiento fue un antes y un después para mi”, dice.

Raíces de una identidad

El mundo de los arrieros lo atrapó desde siempre. Por eso busca salirse del camino, ir a buscarlos en la intimidad de los puestos y la trashumancia de la invernada y la veranada.

Paraje Los Malales, alojo de arreos. Foto: Martín Muñoz.

“Quiero transmitir cómo es el norte. Y el arreo nos identifica. Todos tenemos la imagen de los animales en la ruta, ¿no? Por eso lo que trato es de captarlo más de adentro, de meterme en el arreo, de mostrar cómo duermen los piñeros, muchas veces a la intemperie y sin abrigo, pueden llegar a pasar un mes arriba del caballo”, describe.

Custodia saca leche a las chivas para hacer quesos y tomarla en la veranada de El Salto en Los Cerrillos. Foto: Martín Muñoz

La otra gran motivación es exhibir la belleza de la zona. “Tenemos paisajes únicos y siempre quise que todos conocieran el norte, porque a veces pareciera que para algunos Neuquén es nada más el sur y no, acá también tenemos estos lugares tan lindos y todo es un poco más sano y natural. Los ríos y las lagunas están casi vírgenes, son cuatro o cinco meses de turismo, después con la nieve se corta la ruta. Es decir que el lugar se recupera si algo lo ha dañado”, cuenta.

A cuidar la naturaleza

Como guardafauna de la Regional Norte le toca controlar la temporada de caza menor en invierno y la de pesca en el verano, cuidar con otros 20 colegas los recursos de flora y fauna de la provincia en los departamentos Minas, Chos Malal, Ñorquín y Pehuenches.

“Mis lugares de trabajo en el campo son las lagunas Varvarco Campos, Varcaco Tapia, Vaca Lauquen y Epulauquen, los ríos Nahueve y Neuquén y las Áreas Naturales Protegidas Domuyo y Epulauquen”, relata.

Los Bolillos. Foto: Martín Muñoz.

En el verano hay turnos fijos en Los Cerrillos de siete días. Tienen una cabaña que contaba con una antigua radio. “En el 2019 la provincia nos instaló un equipo de wifi que nos sirve para estar conectados y además es la única fuente de comunicación de esa zona: la usan los veranadores, turistas y pescadores, que cada vez llegan más”, informa.

Paisajes del norte neuquino en las recorridas por las lagunas Varvarco Campos y Tapia. Foto: Martín Muñoz.


Otros puestos de trabajo: la zona del río Nahueve, la laguna Huaraco, la zona de Cortaderas para cuidar los guanacos, choiques, maras, piches, martinetas, entre otras especies.

Un chinchillón. Foto: Martín Muñoz.

Con la cuarentena, los guardafaunas salieron al campo mucho menos (se sumaron a controles de tránsito junto a la policía y llevaron mercadería y gas a los pobladores), pero la semana pasada debieron intervernir para labrar un acta a cinco hombres que pescaban en la laguna Vaca Lauquen, algo que no está permitido ahora.

Arreo en el norte neuquino. Foto: Martín Muñoz.


Eso sí, cuando le toca salir, nunca olvida la cámara y los lentes. “Creo que eso también me hizo encontrar con paisajes y especies en el camino en el momento justo. Al estar siempre con la naturaleza, es como que cada instante que ves es una foto que tenés que hacer”, dice y se despide. Ya es hora de ir por otra postal: la Luna brilla en la noche pura del norte neuquino.

Podés ver más fotos en Facebook. Lo encontrás como Martín Muñoz guardafauna del Neuquén Photography y en Raíces de una identidad, que comparte con Fernanda Parada.


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