“Nos ha dado varias lecciones”

Redacción

Por Redacción

El papa está revolucionando al mundo desde que asumió el cargo conferido por el Espíritu Santo, como representante máximo de la Iglesia Católica y de Dios en la tierra. No deja de hablar, no deja de actuar, no deja de dar sanos consejos, no deja de dar buenos ejemplos (se acerca a los más carenciados y, como el mismo Jesús los, abraza y comparte con ellos), no deja de movilizar, no deja de pedir igualdad, compromiso, solidaridad y caridad con el prójimo más necesitado. En reemplazo del santo padre Benedicto XVI dirigió la Jornada Mundial de la Juventud. En Brasil, el país con mayor cantidad de fieles católicos a nivel mundial, sin distinción de condiciones sociales, razas, credos, políticas, edades, etc., ha logrado reunir, a pesar de la lluvia y el frío, a más de un millón de jóvenes que han sacrificado todo por estar presentes, olvidándose de los placeres mundanos y asumiendo, bajo sus hombros, la gran responsabilidad de plantar la semilla del futuro de la humanidad. Sus palabras más resonantes han sido: “Quiero una Iglesia pobre para los pobres”; “Hagan lío contra la injusticia y la corrupción, no estén tristes, sean alegres. No se tienten por el dinero, el poder y el sexo. No traigo ni oro ni plata, traigo a Jesús”. En el país de los licuados de frutas, no es casual que haya dicho la siguiente frase: “No licuen su fe”. Desde el inicio, nuestro gran representante, por ser tan humilde, nos ha dado varias lecciones sobre el amor al prójimo y el desprendimiento y su mano y su lengua no le tiemblan para tomar decisiones cruciales en el seno de la Iglesia. Recemos para que Dios ilumine y guíe al papa Francisco en su misión y para que consagremos nuestras almas, nuestra bandera, nuestro país y el mundo entero a los corazones de Jesús y María, que algún día, triunfarán. Marcos A. Machado DNI 10.889.193 Beccar – Buenos Aires

Marcos A. Machado DNI 10.889.193 Beccar (Bs. As.)


El papa está revolucionando al mundo desde que asumió el cargo conferido por el Espíritu Santo, como representante máximo de la Iglesia Católica y de Dios en la tierra. No deja de hablar, no deja de actuar, no deja de dar sanos consejos, no deja de dar buenos ejemplos (se acerca a los más carenciados y, como el mismo Jesús los, abraza y comparte con ellos), no deja de movilizar, no deja de pedir igualdad, compromiso, solidaridad y caridad con el prójimo más necesitado. En reemplazo del santo padre Benedicto XVI dirigió la Jornada Mundial de la Juventud. En Brasil, el país con mayor cantidad de fieles católicos a nivel mundial, sin distinción de condiciones sociales, razas, credos, políticas, edades, etc., ha logrado reunir, a pesar de la lluvia y el frío, a más de un millón de jóvenes que han sacrificado todo por estar presentes, olvidándose de los placeres mundanos y asumiendo, bajo sus hombros, la gran responsabilidad de plantar la semilla del futuro de la humanidad. Sus palabras más resonantes han sido: “Quiero una Iglesia pobre para los pobres”; “Hagan lío contra la injusticia y la corrupción, no estén tristes, sean alegres. No se tienten por el dinero, el poder y el sexo. No traigo ni oro ni plata, traigo a Jesús”. En el país de los licuados de frutas, no es casual que haya dicho la siguiente frase: “No licuen su fe”. Desde el inicio, nuestro gran representante, por ser tan humilde, nos ha dado varias lecciones sobre el amor al prójimo y el desprendimiento y su mano y su lengua no le tiemblan para tomar decisiones cruciales en el seno de la Iglesia. Recemos para que Dios ilumine y guíe al papa Francisco en su misión y para que consagremos nuestras almas, nuestra bandera, nuestro país y el mundo entero a los corazones de Jesús y María, que algún día, triunfarán. Marcos A. Machado DNI 10.889.193 Beccar - Buenos Aires

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