“Ojalá sirva para que otros niños mejoren su situación”
La maestra serrana Rosita Guizardi no ha parado de atender el teléfono desde el domingo, con las requisitorias para que vuelva a narrar la conmovedora historia de la que es partícipe junto a su familia y su alumno, hoy hijo adoptivo, Pablo Liberini un muchacho con síndrome de Down y que “Río Negro” publicó el domingo.
“Siempre aclaro que las notas son para que sea ejemplo para que otras familias se animen hacer algo similar”, señaló la docente cuando fue consultada por la amplia repercusión que tuvo la publicación y que ayer “Clarín” la llevo a su tapa.
La maestra recordó que en esta ciudad también hay otros docentes que se hicieron cargo de chicos y hoy están llenos de amor y les han cambiado la vida.
La vida de Rosita Guizardi cambió notoriamente en los últimos años. La relación que nació en las aulas y en el invernáculo en la escuela especial 11 donde hacían flores con Pablo Liberini, quien hoy tiene 40 años, fue creciendo al punto que él mismo les dijo a sus padres que cuando ellos ya no estuvieran, quería vivir con Rosita y su familia. La familia de la maestra aceptó la idea pero nunca pensaron que la muerte de Pío y Sara Liberini llegaría tan rápido, ellos fallecieron hace poco mas de un año con seis meses de diferencia. Desde entonces Pablo vive en su misma casa por recomendación de los psicólogos que lo asisten, la familia de la maestra se mudó a la nueva vivienda y allí comparten los días, entre la cocina, el jardín y manualidades.
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