Olivares entre las cigüeñas de Rincón
<span style="text-transform:uppercase">En tierras donde brota el petróleo, La familia Alessi busca llegar al millón de kilos de aceitunas.</span>
A la salida de Rincón de los Sauces, a ambos costados de la Ruta 6, crecen cerca de 100.000 árboles de olivo en el establecimiento María Antonieta, de la familia Alessi. Tras cinco años de desarrollo, 98 de las 500 hectáreas del predio están regadas y aseguradas con sistemas de última generación. Al pie del canal de riego y asistida por dos bombas de 35 HP, todos los cuadros lucen un intenso verde que contrasta con el ir y venir de la maquinaria pesada del petróleo.
Su propietario, Alejandro Alessi, dice que todo el secreto lo entrega el lugar. “La variación térmica hace que la planta inyecte más savia a la aceituna, esto aumenta los polifenoles y mejora la calidad del aceite que produce”, explica en una versión simplificada para todo el público.
Recién este año pudieron sacar los primeros “kilitos” –350 en total– que procesaron en Mendoza y convirtieron en 20 litros de un “excelente” aceite de oliva. Botella en mano lo llevaron hasta los laboratorios del INTI, donde los resultados obtenidos certificaron una “alta calidad”.
Para el próximo año esperan una producción cercana a los 20.000 kilogramos, lo que será la primera gran cosecha antes de llegar al objetivo de máxima proyectado para toda la plantación, que es de un millón de kilos. La cuenta que hacen los ingenieros agrónomos es que cada olivo puede entregar entre 10 y 15 kilogramos, en su plenitud productiva. Con la actual plantación produciendo al máximo, la finca María Antonieta –que lleva el nombre de la ideóloga del proyecto, la esposa de Alessi– puede generar hasta 60.000 litros de aceite cultivado en las tierras regadas por el Colorado.
“Si no se hace con pasión, no importa el dinero que se invierta ni los equipamientos que se consigan porque este tipo de proyectos no prosperan”, dice Alessi, quien a los 76 años aún mantiene intactos los recuerdos de su Florencia natal, en Italia, a la que lleva presente en su acento pese a sus 52 veranos en el país.
“El olivo funciona en simbiosis con el viñedo. Ambas son parte de la dieta mediterránea. Por eso cuando surgió la oportunidad de comprar las tierras mi mujer me incentivó a que apostáramos por los olivos ya que todos querían poner viñedos”, recuerda. Reconoce que si bien no es productor agrícola, en su familia están “genes de trabajar la tierra” e incluso se remonta a la Roma antigua para explicar el motivo de querer irrigar una plantación en medio de pozos petroleros y suelos duros.
Las tierras fueron adquiridas al gobierno por licitación a un precio diferencial para actividades productivas. Entre los compromisos asumidos como desarrollador debió llevar electricidad desde la localidad hasta el establecimiento, distante a unos tres kilómetros, para lo que tuvo que montar líneas de media tensión.
Alessi pretende cultivar 350 hectáreas en total, dos veces lo que tiene hoy. Además espera por la maquinaria para la cosecha y el procesamiento del aceite en origen que tiene previsto realizar el próximo año. También construye un piletón para la captación de agua, con capacidad de 20 millones de litros.
Los cuadros de olivos se extienden a ambos costados de la ruta.
A la salida de Rincón de los Sauces, a ambos costados de la Ruta 6, crecen cerca de 100.000 árboles de olivo en el establecimiento María Antonieta, de la familia Alessi. Tras cinco años de desarrollo, 98 de las 500 hectáreas del predio están regadas y aseguradas con sistemas de última generación. Al pie del canal de riego y asistida por dos bombas de 35 HP, todos los cuadros lucen un intenso verde que contrasta con el ir y venir de la maquinaria pesada del petróleo.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora