Opinión publicada
Los invitamos a leer los siguientes artículos “El simulacro kirchnerista”, “El nuevo cepo: los comicios de octubre” y una entrevista a Alberto Fernández sobre la Reforma Judicial.
Alejandro Katz, en La Nación, busca una explicación al éxito electoral que hasta ahora ha tenido el gobierno. Se pregunta “¿cuál es el rasgo distintivo que vuelve atractivo a un gobierno incapaz de reducir la pobreza, controlar la inflación, asegurar la calidad de la educación, incluir a los jóvenes en la sociedad o brindar electricidad suficiente? Un gobierno incapaz -peor, indiferente- de evitar que los trenes choquen, que los barrios se inunden”. Encuentra una explicación en lo que denomina “el simulacro kirchnerista”. Sostiene que “el simulacro produce votos para el Gobierno, al mismo tiempo que crea una zona de confort para sus votantes…El simulacro kirchnerista es adecuado para una sociedad que vive el presente sin querer enterarse de que lo hace consumiendo futuro. Pero el éxito del simulacro anticipa el fin de lo social, porque el bullshit corrompe las bases mismas de existencia de la sociedad: el idioma común. Al haber destruido toda relación con la verdad y, más aún, con la realidad, ese idioma está muerto. El simulacro es impune, porque su promesa no puede nunca ser medida contra las evidencias de la realidad: las aguas en las que se hunde el futuro de ciudadanos que están más allá de toda esperanza no tienen la capacidad de ahogar el discurso vacío que produce el poder. Así, el simulacro instala un presente perpetuo, un presente que cancela -muchas veces, de las que hay tristes evidencias, de forma literal- toda promesa de porvenir. Continuar viviendo bajo el simulacro es condenarse a no tener futuro”. Para leer el artículo completo, hacé clic.
Para Carlos Pagni, en La Nación, “la propuesta de que los representantes de los jueces, los académicos y los abogados se elijan en una votación general supuso desde el comienzo una alteración para los comicios de este año. Ya no se votaría sólo por los diputados o senadores de cada distrito. Habría también una boleta de consejeros capaz de unificar la elección en varias provincias. Como definió Graciela Camaño, “cuando sólo iba a haber comicios por distritos, el Gobierno inventó una elección nacional”. Con este requisito el kirchnerismo aspira a nacionalizar la elección y presentar en 2013 un resultado parecido al de 2011. Propondrá en todo el país un conjunto de consejeros identificados con la Presidenta. Hay quienes suponen que en la lista estará la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, por portación de apellido. Del lado de sus rivales sólo figuraría la fuerza que haya homologado una alianza en 18 distritos. El recuento de los votos sería presentado como un triunfo arrasador de la Casa Rosada. Se trata de mantener la sensación de que el país carece de una alternativa al Gobierno. Sensación indispensable para cualquier intento de reelección. Esta organización de las elecciones estuvo en la raíz del escándalo que sacudió a la Cámara de Diputados durante la sanción de la ley. Agustín Rossi quiso evitar la votación particular porque sabía que varios aliados provinciales se negaban a que sus partidos no pudieran postular consejeros. La resistencia más notoria fue la de la neuquina Alicia Comelli, que se abstuvo de votar el artículo 2º. El oficialismo quedó en 128 votos y estalló la guerra”. Para leer el artículo completo, hacé clic.
En diálogo con LT3 de Rosario, el ex jefe de gabinete del kirchnerismo, Alberto Fernández, habló sobre la reforma judicial que el Congreso sancionó la semana pasada. En relación con las leyes aprobadas en Diputados, señaló: “Yo no le echo la culpa a una sola persona, porque la verdad ninguno de esos diputados, -primero quiero pedirle a la gente que recuerde sus nombres, qué recuerden quienes son para no votarlos nunca más no para escarcharlos en las calles, sino para no votarlos nunca más-; porque la verdad que son diputados y senadores que han tenido una conducta tan pueril para con la democracia, porque ellos saben la gravedad de lo que están votando, saben de las mentiras que sostienen en sus discursos, y con eso lo que hacen es confundir a la gente. Y la verdad que a mí me preocupa que la confunda, pero mucho más me preocupa el efecto posterior que la ley va a tener. Saben perfectamente que le han quitado derechos a la gente, y han preservado el poder del gobierno de turno, en este caso de Cristina. Ahora, lamentablemente eso está ocurriendo. Ya hablamos unos meses y le dije que Cristina quería convertir la política argentina en un cuartel, y eso está pasando. Y es algo que viene ocurriendo desde hace mucho tiempo. Y algunos como yo, que le dijimos “no te vamos a obedecer”, padecimos lo que padecemos”. Para leer el artículo completo, hacé clic.-