Bariloche en el centro de la escena

El intendente Cortés puso en agenda las elecciones a convencionales que deben realizarse este año. La premura descolocó a muchos, incluso al gobernador.

Walter Cortés puso en agenda las elecciones convencionales y fue protagonista de la semana. Foto: Chino Leiva

En Bariloche se aceleró el esquema electoral rápidamente. El intendente Walter Cortés sorprendió, impuso la agenda y pateó el tablero. Todos -incluso su socio Alberto Weretilneck– quedaron descolocados con la premura de convocar a las elecciones convencionales antes del invierno y desde la oposición ya le dieron aviso que no será un trámite sencillo.

Todo en Bariloche se complejiza (y muchas veces se judicializa) desde hace dos años.  La política está en el lodo de manera permanente. Cortés llegó a la intendencia con poca legitimidad, con un 19,6% en una elección con un 40% de ausentismo. Pero en dos años construyó un perfil propio y un estilo de ejercer la intendencia con poder concentrado, sin delegar, todo pasa por su decisión, levanta el pulgar y lo baja a su criterio, con la experiencia de tres décadas al frente del sindicato de Comercio. Y está convencido que funciona.

Su idea del Estado municipal es bien distinta a la actual. Quiere menos trámites, menos controles, decisiones y ejecuciones inmediatas. Como repite casi a diario: “menos burocracia”, y achaca a la vereda de enfrente, el Concejo Deliberante, el origen de todos sus males y trabas para avanzar.

Por eso la revisión obligatoria de la Carta Orgánica a los 20 años de su sanción que fue en 2007, le calzó justo y está decidido a plebiscitar su gestión, poniéndose al frente de su propuesta, que tiene entre los ejes bajar la cantidad de concejales (de 11 actuales a 7), eliminar la Defensoría del Pueblo y establecer de manera obligatoria dos plebiscitos vinculantes por año para que “el pueblo decida” acerca del rumbo del municipio en diversos temas, desde cortar los pinos de la costanera hasta distribuir el plan de obras.

Será ganancia para Cortés solo con superar el resultado de hace dos años, pero el objetivo es conseguir la cantidad necesaria de convencionales para poder hacer el cambio de la carta magna que aspira.

La premura en poner a la ciudad más poblada de Río Negro en modo electoral en el arranque del año generó preocupación en el gobierno provincial. Cortés también blanqueó en una entrevista con este diario que busca una alianza con el gobernador, quiere sumarlo a su estrategia -incluso lo daba por hecho-, pero en JSRN hay desconcierto y los obliga a analizar de inmediato todos los escenarios posibles y si es conveniente plegarse o armar un esquema propio.

La dirigencia local del partido del gobernador está atomizada, no hay un referente claro y hay resistencias fuertes a mantener la comunión con Cortés, pero nadie se anima -excepto la legisladora Marcela González Abdala que casi a diario plantea sus diferencias con el intendente- a manifestar de algún modo su descontento con la decisión del gobernador de sostener esa alianza.

En el entorno del mandatario señalan que esta situación es consecuencia de las pujas individualistas y decisiones de la dirigencia barilochense, incluso la pérdida de una banca en el Concejo que se concretó esta semana.

Ahora en el ámbito local empieza la discusión de la fecha de la convocatoria y cuántos votos se necesitan para aprobarla. El artículo 217 de la Carta Orgánica señala dos tercios para una reforma puntual y en el mismo artículo aclara que debe haber una revisión total cada 20 años. El oficialismo entiende que esa mayoría especial no corresponde para el segundo caso. Será la primera pelea.

También cuatro ediles de origen peronista (aunque hoy representan distintas fuerzas) plantearon hacer primero una comisión de participación amplia que siente las bases, como se hizo en el 2006, aunque le sumaron la palabra “vinculante” -que hace 20 años no estaba- para obligar a los futuros convencionales a tomar la agenda de temas. Otro tema de discusión que se avecina.

Se vienen tiempos agitados en Bariloche y la política provincial mirará a la cordillera, una ciudad que a todos le importa a la hora de votar.


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