Carta orgánica: oportunidad y oportunismo
Bienvenido el previo y amplio debate ciudadano, a no tenerle miedo. Llegará después, el momento de los partidos políticos y sus convencionales. Solo resta que se resuelva un cronograma de camino a la reforma.
La Reforma de la Carta Orgánica de San Carlos de Bariloche, representa una oportunidad para la ciudad. Si la convertimos en el oportunismo del tironeo de apetencias e ideas personalistas o en una mera puja electoral, la habremos perdido.
De inicio, sería sano asumir que arrastramos problemas de años de discusión y enfrentamientos sin solución. La propuesta entonces, debe ser un debate transversal hacia un Acuerdo Marco Plural e Institucional, sobre el modelo de ciudad al que aspiramos, con una clara asunción desde donde partimos.
Estamos frente a dos bloques de debate, uno que abarca el ordenamiento jurídico, administrativo e institucional de la Municipalidad, y el otro, más importante, que debe discutir y definir a Bariloche.
Comencemos por aquello de lo que menos se habla hoy, el debate que se refiere a la propia ciudad, cómo se resuelve a sí misma y hacia dónde quiere ir. Se trata de abordar temáticas como el Ordenamiento Urbano con todas sus especificidades y el Desarrollo Económico y Social asociado.
Es la hora de discutir la verdadera trascendencia de temas tales como la cuestión ambiental y la demanda de vivienda, que la asfixia, de la mano del crecimiento poblacional. Es el momento, por ejemplo, de poner Límites Claros en la expansión de San Carlos de Bariloche en su incidencia urbana; discutir y definir espacios geográficos y terrenos con fines habitacionales y de servicios urbanos, de aquellos con fines de reserva ambiental y de aquellos otros con objetivos turísticos/recreativos; de resolver densidad poblacional en base a infraestructura e incidencia en áreas específicas; y una mayor plusvalía sobre grandes desarrollos.
Nos debemos resolver taxativamente derechos sociales, tales como el trabajo y el acceso a la vivienda, sobre una nueva realidad.
Respecto al segundo bloque, no soy de los que creen que hay un exagerado Estado municipal y que, a tono con ideas nacionales del momento, debe ser mutilado. Entiendo sí, que nos debemos propuestas que se alejen del reglamentarismo administrativo exacerbado, sin que ello nos lleve a la liviandad jurídica y funcional al poder de turno. Profesionalizar es un camino, y podemos avanzar hacia un Tribunal de Cuentas con técnicos de carrera elegidos por concursos de antecedentes y oposición, y ya no cueva de oposición o funcionalidad política según el momento.
Podemos, además, apostar a mejorar la crisis de representatividad y avanzar hacia la incorporación definitiva de la Ficha Limpia; la elección de una representación mixta en el Concejo Municipal con una parte por elección poblacional y otra por la jurisdicción de las delegaciones municipales; con un Ejecutivo municipal electo con mayorías especiales en una segunda vuelta, y un/a vice intendente.
Para todo ello, bienvenido el previo y amplio debate ciudadano, a no tenerle miedo. Llegará después, el momento de los partidos políticos y sus convencionales. Solo resta que se resuelva simplemente un cronograma de camino a la reforma. El Concejo y el Ejecutivo deben dejar de lado sus discusiones y coincidir en, al menos, esto. No debería ser muy difícil.
Hablamos de, por lo menos, los próximos 20 años de Bariloche y con ello de la vida de nuestros hermanos, hijos, hijas, amigos y vecinos. Esta decisión nos trasciende y hacia ella debemos ir nutridos de la consulta a profesionales externos con vasta experiencia en urbanismo que podrían aportarnos; y de la apertura, la vocación y la convicción, sin miedos, de la voz de la gente, nuestros vecinos, que siempre tienen algo que decir.
* Ex Intendente de Bariloche (UCR)
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