Javier Milei bajo fuego amigo
Javier Milei condicionó su máxima promesa incumplida, la quita de retenciones al campo, a su continuidad en la Presidencia de la Nación. Sin reelección, avisó, seguirá habiendo impuestos a las exportaciones agropecuarias. Usó el viejo recurso del miedo, el mismo de Donald Trump y Scott Bessent que ataron el auxilio económico al resultado de las legislativas de octubre del año pasado. De todos modos, el campo que exige retenciones 0.
La última semana tuvo dosis en igual proporción entre crisis interna y logros económicos y políticos. A la saga del jefe de Gabinete Manuel Adorni le siguió la virulenta pelea que se acrecentó tras la conformación de las listas, especialmente las de la provincia de Buenos Aires. Fue feroz entonces –como ahora- la pelea de poder entre quienes rodean a Karina Milei, como Martín y Lule Menem, además del diputado Sebastián Pareja- con el asesor Santiago Caputo que controla el área de inteligencia, mantiene vínculos con gobernadores –aunque en el Congreso renieguen de sus oficios- y una puerta trasera a cuyo través negocia con la gestión Donald Trump. No debe ser casual que haya decidido exponer diferencias de larga data justo a su regreso de un viaje a Estados Unidos donde miran con preocupación el declive mileista.
Como el ministro de Economía Luis Caputo, el asesor pide un viraje en los métodos políticos y liberó a los influencers de Las Fuerzas del Cielo que como una jauría se arrojaron contra el diputado Menem, representante del karinismo.
Milei, que reniega de la política tradicional y de las encuestas, siguió defendiendo al ala de su hermana Karina aún cuando manifestó que Caputo es para él su hermano varón. Adorni, Menem y hasta José Luis Espert –tras el acuerdo judicial del rionegrino Fred Machado para inculparse por el delito de lavado de dinero- recibieron su bendición. Las Fuerzas del Cielo redoblaron su artillería. “Le mienten al Presidente” dijo Daniel Parisini –alias el Gordo Dan- que para Menem no es representativo por no ser funcionario.
Para terminar la novela el menemismo pidió dejar de hablar. Le hicieron caso, tanto que para evitar responder sobre Adorni y sobre esta pelea no hubo oficialistas que capitalizaran las medias sanciones de la Ley Hojarasca y la quita de beneficios a las llamadas zonas frías cuyo efecto podría ser también lesivo para el Gobierno. Apenas defendieron los logros vía la red X.
El clima alienta a los opositores. En otro intento por diferenciarse, a pesar del delicado equilibrio para no ser opositor, Mauricio Macri lideró un acto en Mendoza acompañado de Gabriela Michetti. Una doble postal: empezó a recorrer el país –como no lo hace Javier Milei- y recordó que fue el único que no se peleó con su vicepresidenta. Las encuestas no lo ayudan a pesar del operativo clamor en el PRO.
En el camino perdió aliados como su excompañero de fórmula Miguel Angel Pichetto que pide un manto de perdón en el peronismo en busca de la reconstrucción de una fuerza opositora.
El exsenador rionegrino conversa con importantes dirigentes del PJ -incluso cercanos a Axel Kicillof- junto a los centristas Emilio Monzó, Nicolás Massot y Diego Bossio. Piden una PASO amplia y están de gira como Macri. Una señal del grupo fue pa participación en la asunción de Jorge ‘Loma’ Avila al frente del sindicato petrolero de Chubut.
Para celebrar su cuarto mandato al también diputado nacional lo acompañó el gobernador Ignacio Torres, del PRO e integrante de Provincias Unidas, junto a un abanico de empresarios y dirigentes peronistas de los más diversos como el camporista José Glinski; Cristian Jerónimo por la CGT; el porteño Víctor Santa María junto a Nicolás Trotta; el extitular de Anses Diego Bossio y Emilio Monzó. Pichetto tuvo un problema de último momento y no viajó. Y en un gesto del círculo rojo del sector hidrocarburífero también viajaron varios empresarios de la talla de Marcos Bulgheroni de Pan American Energy; el presidente de la Cámara Federal de Apelaciones Javier Leal de Ibarra; y diputados y senadores de varias provincias.
Javier Milei condicionó su máxima promesa incumplida, la quita de retenciones al campo, a su continuidad en la Presidencia de la Nación. Sin reelección, avisó, seguirá habiendo impuestos a las exportaciones agropecuarias. Usó el viejo recurso del miedo, el mismo de Donald Trump y Scott Bessent que ataron el auxilio económico al resultado de las legislativas de octubre del año pasado. De todos modos, el campo que exige retenciones 0.
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