“No comprenden lo que leen”: la escuela debe ampliar el universo textual
No hay una sola forma de leer: leemos diferente en contextos diferentes. Cada práctica conlleva y potencia distintas habilidades.

La frase del título de esta nota muy común no sólo entre educadores, madres y padres, sino también en la comunicación efectista de los resultados de las pruebas de calidad educativa. Pero ¿qué quiere decir esa frase?, ¿qué es la lectura comprensiva? El filólogo catalán Daniel Cassany, quien ha investigado largamente sobre las prácticas de lectura, dice que leer es un verbo transitivo. Más allá del juego de palabras que puede regodear a todo lingüista o a quien recuerde qué es un verbo transitivo, veamos qué implicancias concretas tiene esta afirmación.
Un verbo transitivo es aquel que exige un objeto a continuación, su significado queda incompleto o nulo si ese objeto no está enunciado o no es posible reponerlo del contexto.
Leer es un verbo transitivo, dice Cassany, porque no es igual leer noticias que memes, textos académicos que recetas. La creencia de que aprender a leer es una habilidad universal que sirve a todas las prácticas letradas responde a una concepción perimida de la lectura.
Cada práctica de lectura conlleva y potencia ciertas habilidades en desmedro de otras, según qué se lea. Podemos estar muy adiestrados para leer el diario, pero nos puede generar una gran dificultad leer un texto académico o jurídico si no estamos familiarizados con el género. También puede ocurrir que entendamos muy bien un texto narrativo, que es un formato con el que nos familiarizamos desde la primera infancia, pero nos cuesta entender una secuencia expositiva o argumentativa, donde la información se estructura con otros recursos lingüísticos, como oraciones complejas o nominalizaciones.
Este concepto de lectura se inscribe en la perspectiva sociocultural, que sostiene que no hay una sola forma de leer, leemos diferente en contextos diferentes, según el texto, el campo de conocimiento, los usos. Cada comunidad o dominio discursivo tiene sus propias formas de lectura. No se puede hablar de comprensión lectora sin considerar que los entornos socioculturales y los textos dan forma a las prácticas de lectura y a las capacidades que en ella se desarrollan.
Todo esto implica que, si queremos, por ejemplo, dar cuenta de cuánto se lee en una comunidad, sector social, Estado, debemos indicar cuánto se lee de qué textos, cómo son y que habilidades se potencian en esa forma de lectura. Si estos aspectos no son relevados -ya sea en una prueba de calidad educativa o en un simple diagnóstico escolar-, las cifras y los resultados no aportan información útil que permita tomar decisiones pertinentes a futuro. Las categorías de “textos simples” o “complejos” que utilizan las pruebas Aprender, por ejemplo, son estériles o nulas porque no pueden aplicarse a todo texto o ámbito de manera estandarizada. Textos simples son aquellos con los que estamos familiarizados.
La comprensión lectora no es una. Las afirmaciones “no hay comprensión lectora” o “no entienden lo que leen” son tramposas. Cuando se dice eso de los estudiantes, hay que preguntarse ¿es que en ningún tipo textual tienen habilidad de comprensión? ¿Cuáles son concretamente las habilidades de comprensión lectora que faltan y son necesarias? ¿Qué habilidades de comprensión lectora consideramos que necesita la ciudadanía? ¿Qué textos potencian esas habilidades?
No considerar la variable textual para hablar de comprensión lectora es un engaño. Si adscribirnos a la idea de que leer es un verbo transitivo -a la que, efectivamente adscribimos en la formación de docentes-, entendemos que seguramente habrá textos para los que el niño o niña tiene una gran capacidad de comprensión (se me ocurre pensar en un tutorial para un juego) y otros para los que no.
Entonces, la función de la escuela será ampliar ese universo textual al que el niño en su ámbito social y familiar comúnmente no accede. Especialmente aquellos textos que sirven para aprender otros conocimientos, como son los científicos o de estudio; que tienen una estructura bien diferente a los que usamos en nuestra vida cotidiana y son los que brindan herramientas para avanzar a niveles de formación cada vez más complejos.

La frase del título de esta nota muy común no sólo entre educadores, madres y padres, sino también en la comunicación efectista de los resultados de las pruebas de calidad educativa. Pero ¿qué quiere decir esa frase?, ¿qué es la lectura comprensiva? El filólogo catalán Daniel Cassany, quien ha investigado largamente sobre las prácticas de lectura, dice que leer es un verbo transitivo. Más allá del juego de palabras que puede regodear a todo lingüista o a quien recuerde qué es un verbo transitivo, veamos qué implicancias concretas tiene esta afirmación.
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