Rutas rionegrinas, hasta el fin

El traspaso de las rutas 22 y 151 incluye de manera prioritaria la finalización de las rotondas de Choele. No es que el problema se resuelve, pero hay decisión política tomada y camino fijado.

La rotonda de Choele Choel siguen sin avances significativos. Foto: archivo.

El 16 de julio pasado, apenas una semana después de festejar un nuevo aniversario de Choele Choel y de haber planteado públicamente el reclamo por su estado de no avance, la rotonda de acceso a nuestra hermosa ciudad volvió a cobrarse una vida. Álvaro Sprenger tenía 26 años, viajaba desde Buenos Aires hacia Neuquén con un cargamento de bebidas y murió atrapado en la cabina de su camión luego de volcar en el mismo cruce que tantas veces habíamos señalado como un punto crítico al que había que encontrarle una solución definitiva. Fue una tragedia. Y , una vez más, la consecuencia de una obra inconclusa durante más de 3 años. Quiero recordar a Álvaro con respeto, por su memoria y por su familia, porque ninguna gestión ni ningún convenio tienen sentido si no sirven, primero, para que historias como la suya dejen de repetirse.

Algunos colaboradores me “recomendaron” no arrancar estas líneas por acá, pero soy un hombre de fe, de familia, de principios y -a veces- un poco cabeza dura. Yaunque la responsabilidad del accidente no recae en la gestión de la ciudad, yo abracé la cosa pública para bancarme este tipo de situaciones y poner siempre el hombro, aunque cueste.

Por eso, con memoria, pero sobre todo con esperanza y visión de futuro, más allá de los tecnicismos administrativos, en todo el Valle Medio celebramos como histórico el traspaso a Río Negro de la gestión de las rutas nacionales 22 y 151 y el servicio del Tren del Valle. El convenio por 20 años tiene un enorme significado para nuestra ciudad y la región.

La obra de las rotondas de acceso a Choele Choel, en el cruce de las rutas 22 y 250, está paralizada desde hace mucho tiempo. No es un dato menor: se trata de la única obra vial nacional que estaba incluida en el Presupuesto de la Nación y que, pese a estar aprobada y financiada, no mostraba avances concretos. Por esas rotondas circulan más de seis mil vehículos por día, en el nodo que conecta a todo el Valle Medio con el Alto Valle, y que recibe además el tránsito que llega desde el norte del país hacia nuestra ciudad. Es, sin exagerar, uno de los puntos neurálgicos de la circulación en la Patagonia.

El pasado 9 de julio, en un nuevo aniversario de Choele, tuve la oportunidad de plantearle este problema de manera directa y pública al gobernador Alberto Weretilneck, que nos acompañaba ese día. Le pedí que, en las gestiones que la Provincia llevaba adelante con Nación para el traspaso de las rutas 22 y 151, se incluyera de manera prioritaria la finalización de la obra de las rotondas. El Gobernador no solo escuchó el reclamo: lo hizo propio.

Junto a su equipo presentaron, en Cipolletti, los resultados de ese trabajo: el convenio firmado con la Nación por el cual Río Negro asumirá progresivamente la responsabilidad sobre las rutas 22 y 151. Y entre las primeras intervenciones que ese acuerdo declara como obra prioritaria aparece la finalización de las rotondas de Choele.

Quiero ser honesto: esto no significa que el problema se resuelva de un día para el otro. El propio convenio establece etapas, trámites y plazos que hay que respetar y exigir que se cumplan. Pero sí significa algo que durante mucho tiempo no tuvimos: una decisión política tomada, un compromiso asumido y un camino trazado.

Valoro especialmente la decisión del gobernador Weretilneck de asumir como propia una responsabilidad que originalmente no le correspondía a la Provincia, y de transformar un reclamo histórico en una política concreta. Porque gobernar, también, es hacerse cargo de los problemas que otros dejaron pendientes.

Y no quiero hablar solamente del pasado ni de lo urgente. Choele y todo el Valle Medio tienen por delante una etapa de crecimiento que exige mirar más lejos: cómo acoplarnos al boom del desarrollo energético vinculado a la exportación de petróleo y gas, la potencialidad de la zona del Negro Muerto, la posibilidad de electrificación de una vasta zona con costa de río que hoy no produce y el desarrollo agrícola ganadero de alimentos que tiene toda nuestra región por delante.

Para eso, como condición básica, necesitamos y queremos rutas seguras y en condiciones para que la producción pueda salir, ser distribuida y crecer. No hay desarrollo posible sin conectividad y no hay conectividad segura sin decisiones como la que hoy celebramos.

Vuelvo a pensar en Álvaro y en su familia, y en otros accidentados cada vez que paso por esas rotondas. Hoy podemos decir, con la responsabilidad que eso implica, que el camino para que las rutas 22 y 151 dejen de ser sinónimo de riesgo ya está trazado.

Terminar estas obras no será apenas finalizar un cruce con asfalto y señalización como corresponde: será, ante todo, un acto de justicia para todos los que circulan a diario por el nodo estratégico que es Choele. Será cerrar una etapa de abandono y abrir otra, en la que nuestra ciudad y todo el Valle Medio vuelvan a estar, como corresponde, en el centro del mapa productivo de Río Negro y toda la Patagonia.

* Intendente de Choele Choel, Juntos Somos Río Negro.


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