Ordenan priorizar la quema de combustibles sobre el uso de gas

Nación instruyó a Cammesa ante la disparada de los precios del gas natural licuado (GNL). La importación podría llegar a los 5.500 millones de dólares.La disposición va en contra de las metas de descarbonización.




Ante la disparada de los precios internacionales del gas natural licuado (GNL) que Argentina importa en cada invierno, el gobierno nacional dio instrucciones para que la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) priorice la quema de combustibles líquidos en las centrales eléctricas en lugar de gas.

La decisión se centra en los cambios en los precios de los futuros de la energía para el invierno próximo, e incluso para el pico de demanda de este verano, dado que mientras se espera que el gasoil y el fuel oil coticen a unos 17 a 19 dólares para la equivalencia de un millón de BTU (la unidad de medición del gas), el precio para el GNL se disparó por las nubes en las últimas semanas y pasó de un valor estimado para junio de 16 dólares y nada menos que los 43 dólares por millón de BTU que esta semana se trazaron en el mercado asiático (JKM).

“En las últimas semanas vimos cómo los precios del futuro del GNL para el invierno de Argentina pasaron de 12 a 17 dólares, luego a 23, a 30 y en los últimos días la proyección es que estén entre 43 y 44 dólares”, aseguró a Energía On una alta fuente del gobierno nacional.

Según detalló, “la explicación de este aumento en los precios es que China comenzó a comprar anticipadamente todo el gas que puede para abastecer a sus industrias más allá del invierno del hemisferio norte”.

Es que la disparada en los precios del GNL que se registra desde hace algunos meses responde precisamente a la mayor demanda de gas que están teniendo los principales países del hemisferio norte, con China y Europa a la cabeza, para cubrir sus demandas de mayor consumo del invierno.

En números

400%
más cara que el año pasado sería la importación de GNL para este 2022, trepando hasta los 5.500 millones de dólares. Por eso se busca reducirla.

Es por esto que hasta hace algunas semanas se estimaba que los precios comenzarían a descender a medida que esas regiones ingresaran en la primavera, el otoño en estos lados del mundo.

Pero la demanda china estaría frenando esa depreciación, y multiplicando los dolores de cabeza en el gobierno argentino que el año pasado pagó el GNL importado a un promedio de 8,33 dólares.

Hay que llevar el consumo de líquidos al máximo que se pueda en las centrales térmicas que están preparadas para funcionar con líquidos”, detallaron desde el gobierno y recordaron que “de todas formas hay centrales que no pueden quemar gasoil y fuel oil y que van a seguir necesitando gas”.

“La instrucción que hemos dado es que se priorice la quema de líquidos porque es prácticamente un tercio del precio del GNL”, explicaron desde el gobierno a la vez que detallaron que en el caso del fuel oil “se va a tratar de usar primero toda la producción nacional disponible, pero en el caso del gasoil es prácticamente todo importado”.

Durante el 2021 Argentina, a través de Ieasa, la exEnarsa, importó un total de 56 buques de GNL que implicaron un costo de casi 1.100 millones de dólares, o para ser más exactos de 1096 millones de dólares, sin contar el valor de la regasificación.

De mantenerse la demanda de energía estable, un factor que cambiará si se espera no solo una reactivación económica sino también que no haya períodos de cuarentena, con el actual escenario de precios en torno a los 43 dólares por millón de BTU, Ieasa debería desembolsar 5.500 millones de dólares exclusivamente para la importación de GNL.

Esta necesidad, marca no solo que el costo del gas licuado importado se incrementaría un 400%, sino que además chocaría de lleno con las esquilmadas reservas que posee el Banco Central de la República Argentina (BCRA).

A su vez, este mayor costo pasaría a engrosar los fondos que el Estado destina a los subsidios energéticos que ya en este año quedaron en el foco de atención del Fondo Monetario Internacional (FMI) no solo por ser cercanos a los 10.000 millones de dólares en el año, sino porque representaron casi el 3% del Producto Bruto Interno (PBI), cuando la meta era que no superaran el 1,7%.


Puntos en contra


Un reciente informe técnico elaborado por Cammesa dio cuenta de que para el año que comienza el país requerirá una mayor generación térmica ante la sequía que afecta a las principales cuencas con desarrollos hidroeléctricos como son el Litoral y el Comahue.

Desde Cammesa se espera que las energías renovables no brinden un respaldo fuerte al sector eléctrico, no solo por su intermitencia en la producción sino también porque no se espera una importante conexión de nuevos desarrollos como sí ocurrió este año. Además, el documento elaborado por Cammesa destaca que las centrales nucleares tendrán un menor aporte a raíz de las paradas de mantenimiento que tienen programadas.

La otra vía de importación de gas, Bolivia, permanece aún como una gran incógnita dado que desde Ieasa se extendió por un mes el plazo de negociación de la próxima adenda contractual, dado que se busca que desde el Altiplano no se reduzcan un 20% los envíos, como se planteó en las últimas reuniones.

Es que además de no colaborar con el complejo escenario energético para el invierno del año que viene, la menor inyección desde Bolivia podría dejar a un grupo de centrales térmicas del Noroeste Argentino (NOA) sin el gas necesario para su operación, ya que la producción nacional de gas de la Cuenca del Noroeste refleja una acelerada caída y no alcanza para garantizar el consumo de esa misma zona del país.

En una encrucijada entre las necesidades energéticas, la disparada de los precios de importación y la imposibilidad de inyectar en las redes más gas de Vaca Muerta por su saturación, desde el gobierno reconocieron que contrariamente a los objetivos trazados para frenar el cambio climático, “la generación térmica del país se va a volver más sucia, nos guste o no”.


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