Palito Ortega se reconcilia con el rock argentino

En el 2015 grabó un disco con Charly, Moris y Juanse, entre otros. “Estoy rodeado de la historia misma del rock”, reconoció.

MÚSICA

Como le ocurrió a Sandro, Ramón “Palito” Ortega fue ninguneado, cuando no despreciado por el rock nacional. Ningún roquero tomó en serio al “changuito cañero”. Es más, si algo hicieron fue tratar de diferenciarse de él y su estilo en todo lo que sea posible. El Club del Clan fue, para ellos, el lado berreta de la música.

Pero, al igual que con Sandro, de un tiempo a esta parte, el rock argentino lentamente se reconcilió con Palito. ¿Gesto comercial o sincero reconocimiento? Quién sabe, quizás haya algo de ambas posiciones. Lo cierto es que ya (casi) nadie parece discutir a Sandro y a Palito como pioneros del rock and roll en Argentina y en castellano.

Ese acercamiento tuvo su correlato artístico el año pasado cuando el músico tucumano editó el disco “Cantando con amigos”, en el que participan muchas de aquellas figuras del rock argentino que lo rechazaron en el pasado. Y este año, parece, irá por más: anticipó que tiene ganas de salir en una gira nacional junto a Alejandro Lerner y Cacho Castaña.

Desde finales del 2014, en su estudio de la ciudad de Luján, Palito Ortega le comentó a Fernando Samalea que tenía ganas de grabar un disco con muchos invitados y el baterista convocó como coproducto a Nelson Pombal, que trabajó con Guasones, Rock a la Orden y la 25.

A medida que pasaban las semanas, Palito grabo “A mi amigo le gusta el rock” dedicado a Charly García con aportes de Pedro Aznar en bajo y Natacha Seara en armónica, la canción de David Lebón “Vamos a pasarla bien” en la que participaron Juanse, Nito Mestre, el propio Lebón y Tweety González.

Le sumó una notable versión del clásico roquero “La casa del sol naciente”, de Eric Burdon y los Animals acompañado por Charly en piano, Moris en guitarra acústica y Aznar en bajo. Para la romántica “Un amor inmenso” la sumó a Carballo en voces y en la urbana “Sin una canción” se repartió los roles protagónicos con Moris.

Pero además lo tuvo al Guasones Maxi Tym, sumando, una pedal steel guitar en una canción con airecitos country, al estadounidense Jim Campilongo con su estilo country y rockabilly en guitarras, y a Daniel Melingo en saxo.

–¿Cómo nace la idea de este disco, “Cantando con Amigos”?

–Fue así: yo un día estaba grabando, Samalea había puesto una batería, yo había puesto un bajo y estaba poniendo una guitarra de una canción que tenía pendiente de grabar desde los 60, una versión libre de “La Casa del Sol Naciente” de un grupo inglés llamado The Animals. En ese momento entró Charly al estudio y cuando escuchó los acordes la reconoció enseguida y me dijo “yo le pongo un hammond”, y se sentó.

Cuando se lo comenta Samalea a Pedrito Aznar, él se ofreció a venir al estudio y después de comer un asado agarró el bajo y se puso a tocar. Le mostramos el tema y empezó a ecualizar para buscarle un sonido y ponerle el bajo a ese rock y después le puso a otro. Después, cuando yo le hice escuchar a Nito Mestre, él dijo de ponerle una voz y además se quedó a grabar los coros en otros temas como Celeste Carballo.

Con Juanse, yo le dije que tenía una canción medio Santana y por eso se apareció en el estudio. Así fue pasando el tiempo, se sumó Moris y mis hijos empezaron a ayudar en los coros. Si uno se sienta, como suele ocurrir, con una lapicera en la mano no hay presupuesto para pagar esto. Fuimos a masterizar a Nueva York con Joe Blaney, que ya había trabajado con Charly García y con Andrés Calamaro. Ahí pusimos una guitarra de Jesse Harris, un músico que escribió los éxitos más importantes de Norah Jones, que lo invité a Luján cuando tocaron en Argentina y ahí nació una amistad.

–¿Cómo ibas viendo el día a día del disco?

–Como te digo, no es fácil que se dé, no es fácil convocar a mucha de la gente que participó. El otro día pasé por el Teatro Ópera, cantaba Celeste, toqué con ella “Sabor a Nada” y sentí que la gente reaccionó con un aplauso hermoso, conmovedor. Esas cosas se dan, yo sé que le digo a Celeste que canto una zamba en Tucumán, se la aprende y se viene a cantarla, puede pasar tranquilamente. A lo mejor uno no se da mucha cuenta, pero estás rodeado de la historia misma del rock argentino. Me tocó a mí ser una voz cantante y le agradezco profundamente a todos ellos. (Télam)


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