“PAMI y jubilados, una lucha desigual”
Desde los neandertales hasta hoy ha existido todo tipo de luchas por la sobrevivencia. Miles de años después siguen. He aquí una: trabajar toda la vida aportando a las arcas del Estado para que éste custodie, proteja y luego al final de la vida de cada uno de los jubilados devuelva aquellos aportes en forma de remedios, asistencia médica, prótesis, etcétera. Pero es aquí donde comprobamos que los Estados han sido engañados por todos los gobiernos de turno, cualquiera haya sido su ideología, y todo nuestro dinero ha sido –y lo es hoy– malversado, escamoteado, carada y descaradamente. Los políticos, olvidados ellos de su naturaleza y de su génesis, traicionan su cometido fundamental; esto es, propender al bien y bienestar común de los gobernados, en este caso los jubilados. Ellos una vez electos rara vez vuelven en tiempos de paz y lejos de las contiendas electorales a sus orígenes, sus comités, unidades básicas o como se llame a los lugares que les dieron nacimiento. En sus bancas ellos sólo responden a la cúspide del poder, se transforman en escribanos del poder. Y aquí viene lo que sucede en General Roca con el PAMI: después de ruinosas conducciones llevadas a cabo por advenedizos buscadores de prebendas políticas, arribamos a la desquiciante situación actual. La UGL local ha sido desquiciada, desguazada y anarquizada. Se han sucedido varios interventores, todos extraprovinciales, desconocedores totales del funcionamiento interno y externo del organismo. Y esto significa no sólo burocratización y deshumanización de lo que en sus orígenes fue concebido para brindarles a los jubilados una vejez digna, protegida, cuidada en su salud corporal y psíquica, con sus propios aportes de treinta, cuarenta o más años. Esta invasión de personajes desconocidos y trashumantes significa erogaciones cuantiosas en sueldos, viáticos, movilidad, comunicación y hospedaje, no sólo para “los interventores” sino para la corte que los acompaña. Pero, a pesar de eso, todo en el PAMI está peor. Reintegros que demoran de seis meses a un año y en ocasiones llegan cuando el jubilado ha muerto, enfermo y con dolor, postrado porque nunca recibió la prótesis. Hay desigualdad en la lucha y no obstante que todos nuestros referentes, legisladores, gobernador, ministros, ¿Defensoría del Pueblo? la ven, la conocen y la permiten, nadie hace nada por solucionarlo. El fenomenal poder económico del PAMI, la mayor obra social de Latinoamérica, no ha escapado al interés del poder político. Todos vemos que tanto el PAMI como la Anses están siendo usados con cualquier fin, menos el que corresponde. El desenfreno sigue, sigue con una nueva intervención, la UGL regional creada en Neuquén, tras llevar allí la dirección de la UGL de Roca… es un dislate. Abuelos que son llevados casi de madrugada para hacerlos atender allí y devueltos sin comer a Roca a media tarde, a un costo altísimo. Diez mil expedientes de reintegros o provisión de remedios oncológicos y provisión de prótesis demorados en un limbo gigantesco. Una denuncia penal, según se dice promovida por el PAMI central y comunicada a las máximas autoridades de la provincia, por ahí andará. Convenios con médicos, sanatorios, especialistas, no existen. Mientras tanto, los jubilados de Roca y de la zona continúan librando una lucha inhumana e injusta contra la desidia y despreocupación gubernamental y la incomprensible actitud de pasividad de la defensora del pueblo de la provincia, que hasta la fecha no ha dado muestras de las gestiones y presentaciones realizadas en nombre de los jubilados. Pero todos han de saber que la democracia otorga a los ciudadanos, y los jubilados formamos parte de ellos, el tremendo poder del voto y que en ese ejercicio, cuando llegue el momento, los más de setenta mil jubilados, con sus mujeres, hijos y nietos, los han de tener en cuenta y vamos a prestarles el poder por cuatro años a aquellos que nos muestren realmente lo que han hecho por nosotros en esta parte liminar del camino que estamos recorriendo y no a los que vengan con promesas vanas que apenas llegan al poder olvidan. Mientras tanto nosotros vamos, los jubilados continuaremos esta lucha desigual que estamos librando, aunque algunos se estén quedando en el camino, definitivamente. Las fuerzas que nos quedan tal vez no alcancen, pero habrá otros que continuarán el camino. Nery Villablanca, DNI 7.572.929 Roca
Nery Villablanca, DNI 7.572.929 Roca