Para quejarse del transporte hay que saber cómo

Durante el 2004 se confeccionaron 350 infracciones al transporte interurbano de pasajeros, casi una por día. Sin embargo, el número podría ser mucho mayor si la gente supiera los pasos a seguir para hacer un reclamo formal. A Transporte llegan muchos casos, pero no siempre acompañados de los elementos necesarios

Por Redacción

VIEDMA (AV).- El área Transporte de Río Negro confeccionó el año pasado unas 350 infracciones a las empresas de autotransporte de pasajeros, como consecuencia de haberse detectado diversas deficiencias en los servicios.

Las multas principales -cuyo promedio rondan los 800 pesos- están referidas a faltas de documentos relacionados con seguros, revisión técnica, habilitación provincial para circular y carnets psicofísicos de los choferes. En menor medida aparecen actuaciones cuando los inspectores verifican que las unidades reinciden en circular con el parabrisas roto.

En el órgano de control provincial se advierte que los usuarios se quejan pero no saben formalizar esas denuncias y así desvanecen muchos reclamos.

Sin embargo, el director de Transportes de la provincia, Oscar Villani, plantea que hay situaciones donde la cartera se ve impedida de actuar. Su injerencia alcanza exclusivamente a las unidades -de corta, media y larga distancia- que circulan en cabeceras del territorio rionegrino, en consecuencia cuando los problemas surgen con un servicio que se extiende a Neuquén, Buenos Aires u otra jurisdicción, puede recibir la denuncia pero trasladarla a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT). Así, el reclamo corre el riesgo de perderse en la burocracia estatal si no está bien fundamentado.

El funcionario explicó a «Río Negro» que las denuncias se pueden recibir por escrito en Sarmiento 252 de Viedma o bien presentarse en la delegación de ese ente de control nacional en la terminal de Neuquén.

Pero no todos saben cómo actuar y los requisitos que se deben tomar en cuenta para que su indignación de un determinado momento, sea resarcida con una multa para un permisionario.

Por caso, en noviembre pasado, un marcado deterioro en los servicios fue detectado durante un relevamiento de distintas líneas que cubren el territorio provincial efectuad por personal de la Defensoría del Pueblo. El informe más contundente involucró al trayecto Neuquén-Villa Regina que cubre la empresa «Ko Ko».

Si bien las actuaciones fueron giradas al área de Villani, éste se vio impedido de echar mano al asunto. Antepuso que para actuar «tengo que tener elementos probatorios como presentación del boleto (del viaje en cuestión) junto con la nota de queja y además los pasajeros tampoco consignan qué línea tenía las deficiencias, en qué horario notaron los inconvenientes y qué número de interno» porque según la normativa vigente «esos son requisitos indispensables para actuar» pues «en caso de aplicarse multas sin demasiadas pruebas, luego puede aparecer un juicio al Estado».

Sobre el escritorio del funcionario, hay varias respuestas del organismo a los quejosos o instituciones públicas -que actúan como intermediarias- efectuando recomendaciones para tomar esos recaudos que incorporen pruebas.

Villani se pronunció por actuar con «cierto equilibrio». Recordó que cuando se hizo cargo del organismo en 1995 funcionaban en la provincia 14 empresas y en la actualidad hay seis, por lo tanto consideró que «no hay que dejar de reconocer los reclamos de la gente, que son atendidos, o elevados a la jurisdicción nacional» cuando se trate de tramos interprovinciales pero «si aprieto no quedan empresas» y por ende «la gente se queda sin viajar».

Insistió que «como se busca que las empresas mejoren entonces son sancionadas cuando se justifican y se les da oportunidad de descargo».

 

Reclamos de todos los colores

La falta de costumbre de escribir hace que en algunas ocasiones, la gente opte por hacer catarsis con el sólo hecho de que algún empleado de Transportes le ponga la oreja.

Así es que en algunos momentos suelen aparecer algunos pasajeros a quejarse aun cuando el servicio «cinco estrellas» se asoma casi al primer mundo.

No falta quien se sienta gemebundo -y a veces sobrepasar largamente los límites de la desubicación- porque el asiento era incómodo, la comida tenía poca sal, la almohada era demasiado chica, le dieron pollo con piel y «mi médico me recomendó no consumir con piel» o el café tenía mucha cafeína o poca cafeína.

De todos modos, en Transporte tienen mucha paciencia. (AV)

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