Peligro, cuscuta

Es una parásita que debilita a las plantas huésped. Método de control.

Por Redacción

ace ya algunos años, una señora de Roca me llamó para que viera una planta muy linda que había aparecido en su jardín, enroscada en un jazmín solano (Solanum jasminoides). Ella la llamaba “Cabellos de ángel” por sus rizos de color amarillo oro y sus pequeñas flores blancas. Cuando la vi me quedé helado, porque jamás había visto una planta de cuscuta de semejante tamaño y que de yapa fuera elogiada como bella. De mis experiencias en estancias de la pampa húmeda recuerdo que era más bien el diablo, porque se metía en los alfalfares y era tremendamente difícil erradicarla. PARÁSITA IMPLACABLE Pero veamos qué es la cuscuta, tomando como base Wikipedia, la enciclopedia libre de internet (http://es.wikipedia.org/wiki/Cuscuta). Es un género con entre 100 a 170 especies de plantas parásitas de color amarillo, naranja o rojo (raramente verde). La que he visto en nuestra zona, creo que es Cuscuta campestris. Se las identifica por sus finos tallos casi sin hojas, reducidas a minúscula escala. Así sin clorofila, son incapaces de fotosintetizar efectivamente, volviéndose completamente dependientes de las plantas parasitadas para su nutrición. Florecen a principios de verano, otras más tarde, dependiendo de las especies. Las semillas son diminutas y se producen en gran cantidad. Pueden sobrevivir en el suelo por 5 a 10 años. Una vez germinadas y sin un huésped, se mantienen como planta verde; pero sólo por un máximo de 10 días, luego mueren. La cuscuta ataca a otra planta, se enrosca en ella y si el hospedante parasitado la alimenta bien, produce unos órganos de succión (haustorios) que le chupan la savia, disminuyendo su habilidad para resistir enfermedades de virus y fitoplasmas, y hasta puede expandir enfermedades fitopatológicas de huésped en huésped. Sus raíces originales mueren y en zonas templadas como la nuestra, se va regenerando con siembras involuntarias en cada primavera. CONTROL Hay herbicidas específicos que la controlan, pero para eso es necesario saber de qué especie se trata y su ciclo biológico. Wikipedia menciona la conveniencia de plantar especies resistentes a esta parásita por varios años, como por ejemplo pastos y otras monocotiledóneas, pero lamentablemente en nuestra región del Alto Valle la he visto parasitar grandes superficies de césped e incluso enroscada en viñedos. Como método de control no contaminante (como serían los herbicidas), he optado por recurrir al fuego, como hacíamos en la década del 60 en los alfalfares infestados. Una garrafa de gas licuado y un soplete tipo plomero, permiten incinerarla en su totalidad y, si el césped es festuca y el suelo ha estado regado, es muy probable que al tiempo se recupere. Claro, también se recuperará la cuscuta y habrá que vigilarla muy de cerca por varios años.

teodorico hildebrandt eljardin@rionegro.com.ar

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La cuscuta no respeta pelo ni marcas. Aquí se la ve parasitando diferentes malezas, enroscándose en sus tallos y alimentándose de su savia. Lo más ecológico es una garrafa y un soplete de plomero, con los que se queman cuidadosamente los “cabellos de ángel”.


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