PERFIL I: Guillermo-Alejandro, de “príncipe pils” (cerveza) a Rey de Holanda



El flamante rey de Holanda, Guillermo-Alejandro, estaba en su juventud considerado como un amante de la noche y la cerveza hasta que demostró estar listo para ser investido monarca, aupado por su mujer, la argentina Máxima.

Nacido el 27 de abril de 1967, es el primer monarca varón tras una dinastía de tres regias mujeres que se ha prolongado más de cien años.

“Estoy convencido en la capacidad de reinar de Guillermo-Alejandro. El está muy preparado y tiene una vasta experiencia internacional”, señaló Fred De Graaf, presidente del Senado en Holanda.

En su juventud tuvo que enfrentar la depresión de su padre, el príncipe Claus, y la severidad y exigencias de su madre, quien este martes volvió a ser Princesa de Holanda tras haber abdicado a la corona.

Detestaba la prensa, a la que varias veces atacó, y no entendía porqué debía estar constantemente bajo los focos de las cámaras.

Para alejarlo de esa presión, sus padres lo enviaron al Atlantic College de Llantwit Major, en Gales (Reino Unido).

Pero al parecer el joven príncipe estaba en esos años más interesado en tomar cerveza, que en estudiar.

Por eso es que recibió el apodo de “Príncipe pils”, debido a los litros de cerveza que tomaba mientras estudiaba en la Universidad de Leiden (oeste de Holanda).

Según el ex primer ministro Ruud Lubbers, incluso la familia real llegó a dudar de las aptitudes de Guillermo-Alejandro para reinar en una de las monarquías más ricas y caras de Europa.

Pero a partir de 1993, cuando obtiene su diploma en Historia, todo empezó a cambiar. Entró en el Ejército, donde hizo el servicio militar y obtuvo el diploma militar de piloto en la Fuerza Aérea.

Todo ello llevó a que los holandeses estén hoy convencidos de que el monarca tiene la capacidad necesaria para reinar.

Para la tarea tiene una gran aliada: su esposa, la argentina Máxima Zorreguieta, quien será la reina consorte de Holanda, uno de los miembros más populares de la Casa de Orange, con la que tuvo tres hijas: Amalia, princesa de Orange, heredera al trono, Alexia y Ariane.

Guillermo-Alejandro fue uno de los primeros de su generación en Europa que se casó por amor. Pero debió enfrentar varios obstáculos para casarse con Máxima, a quien los holandeses veían con recelo por el pasado de su padre, Jorge Zorreguieta, alto funcionario de la dictadura militar argentina.

“Él está muy enamorado de ella”, cuenta una amiga de la familia de Máxima.

Gracias al carisma de Máxima, el príncipe sumó puntos entre la opinión pública.

Su esposa lo describió como un hombre “inteligente, tierno, fuerte, que tiene los pies en la Tierra”.

Los holandeses lo consideran más próximo, humano y progresista que su madre.

Todos coinciden en que se parece más a su abuela Juliana, más informal, que a su severa y rígida madre Beatriz. Dijo que no le importa que no le llamen Su Majestad.

“No soy fetichista del protocolo. La gente puede dirigirse a mí con el tratamiento con el que se sientan más cómodos”, aseguró en una entrevista reciente.

Le apasiona el deporte, practica tenis, golf, esquí y perteneció al Comité Olímpico Internacional (COI).

Desde 2006 es consejero de las Naciones Unidas en la gestión del agua.

Pero las críticas volvieron a arreciar cuando compró una casa millonaria en la península de Machangulu, Mozambique, en plena crisis europea. Guillermo-Alejandro y Máxima vendieron la casa inmediatamente después.

Guillermo-Alejandro es el primer príncipe de su generación en Europa en convertirse en rey del siglo XXI.

En una Europa en plena crisis, y con los ciudadanos hartos de los escándalos de corrupción de políticos y soberanos, el próximo rey tiene el gigantesco desafío de demostrar que la monarquía sigue siendo una institución válida. (AFP)


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