Periodismo y referencias futboleras
El periodista Eduardo Aliverti y la presentación de “El fútbol contó un cuento” con relatos y música de Alejandro Apo y Marcelo Sanjurjo oficiaron de anfitrionas a múltiples actividades.
FIESTA DE LA PALABRA
Por Teresita Méndez
Presentado por su colega Leonardo Jalil Bayer como “periodista sin dobleces y valorada honestidad intelectual y periodística”, Eduardo Aliverti compartió conceptos referidos al ejercicio de la profesión y aspectos de la implementación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. No sólo con los asistentes sino también con la audiencia de LRA 30 Radio Nacional Bariloche que transmitió en directo.
De regreso a la ciudad que visitara en numerosas oportunidades, Aliverti ponderó como “hallazgo conceptual” la denominación “Fiesta de la Palabra” para definir al encuentro que perdurará hasta el domingo inclusive. “No tengo registro de que este tipo de actividades sea denominada así, (contiene una significación) más amplia, menos comercial”, para definir diversas expresiones, dijo.
Tras una mención a Roberto Fontanarrosa y su recordado discurso durante la ceremonia de clausura del Congreso de la Lengua celebrado en Rosario en 2004, anticipó que su exposición estaría centrada en el ámbito “en el que me muevo, que conozco”.
Puede discutirse si los medios de comunicación “atraviesan una de sus mejores etapas”. Lo cierto es que “se han sincerado”, afirmó.
“En todo caso uno tiene el orgullo de decir que nunca se rotuló como periodista independiente sino libre, libre de aceptar o no las condiciones en el marco de las cuales desarrolla su laburo porque trabaja en tal lado y tiene que acatar” algunos condicionamientos. Al público corresponde analizar “dónde trabaja éste, quién miente y quién dice la verdad, qué promedio saco, por qué creo o por qué no. Este es un sinceramiento de las palabras y me parece fantástico que suceda”.
El periodismo como actividad, “pero sobre todo los medios como tales, estaban asentados en una suerte de imagen inmaculada de independencia. La crisis del 2001 provocó un quiebre en ese sentido que no tuvo largo alcance sino hasta la posterioridad del conflicto entre Clarín y el gobierno”. Recién el episodio de la malograda Resolución 125 “produce un corte que deviene en una batalla que deja más claras las cosas. A partir de ahí cada quien podrá valorar o juzgar como le plazca. Lo que no se puede negar es que esta etapa sinceró la relación del periodismo con el poder”.
Históricamente “se dijo que periodismo y gobiernos necesariamente están enfrentados en tanto y cuanto el periodismo actúa como fiscalizador de las acciones del oficialismo. Durante un programa en la radio me permití agregar: qué pasa cuando es un oficialismo el que denuncia al periodismo, o por lo menos a un sector importante de la prensa”. Si de palabras hablamos, “políticamente han tenido un enorme sinceramiento en estos últimos años, más allá de retrocesos, energías perdidas que puedan registrarse en torno a la Ley de Medios o de si hay o no nuevos factores o aspectos a puntualizar”, sostuvo.
Si “el lenguaje es una organización del pensamiento” socialmente expresado en palabras, “que se haya producido este sinceramiento implica una situación mucho más noble. La disputa supone también capacitarse respecto de las palabras que se emplean para llevar mejor ese pensamiento”.
Con respecto a los medios, “en Argentina ha habido, no un retroceso, sino una falta de avance. La Ley generó una enorme expectativa. Nunca las críticas deben formar parte de contextos aislados, uno puede criticar a este gobierno en múltiples aspectos de la vida política, social, económica. En el no desarrollo de la Ley de Medios, uno de ellos es la capacitación de los nuevos actores. Pero tampoco es cuestión de olvidar que hoy estamos discutiendo eso cuando hace cuatro años (lo hacíamos sobre) que ningún gobierno soportaba cuatro tapas de Clarín en contra. Cualquier obervación no puede perder de vista la situación desde la que se partió”.
Sobre disposiciones de la Ley 26.522 “falta mucho por hacer en cuanto a la televisión de aire y con la complejidad del espectro radiofónico. Uno de los aspectos en los que no terminó de aplicarse, entre otras cosas por las energías que insumió la batalla con Clarín, es el punto de la capacitación, de la generación de nuevos contenidos y de mejores pantallas, mejores señales, mejores frecuencias, nuevos actores y contenidos.
“Como toda ley, es una herramienta. Fue una conquista”, su efectividad depende de cómo es aplicada. Refiriéndose a los “nuevos actores de la palabra”, consideró que “hay que tener buena programación, buenos programas, buenos periodistas, operadores, movileros, buenos actuantes de la comunicación. Para eso hay que capacitar, tener una visión que no sea porteñocéntrica, se necesita un Estado activo”. En ese sentido “no ha habido avances con el volumen que se pensó que podría llegar a tener. Pero como todo, hay que verlo en el largo plazo. Se me ocurre resaltar centralmente la capacitación y consecuente profesionalización”.
Descartando connotaciones negativas de la palabra que aluden a “ausencia de conciencia social y política” consideró que “hay un aspecto interesante de la palabra profesional que es hacer las cosas mejor. Capacitarse para manejar mejor las construcciones sintácticas, gramaticales, el buen decir, el saber, seducir, el tener melodía cuando uno expresa. Eso es ser profesional.
“No tengamos miedo a ese aspecto de la palabra. En verdad no hay que tener miedo a las palabras en tanto efecto de la organización del pensamiento”.
Notablemente disminuido, el léxico cotidiano es construido a partir “de qué se consume, qué se lee, de la forma de relacionarse socialmente; en definitiva, cuál es la actitud cultural. Y una definición de cultura es: cantidad de herramientas de las que uno dispone para tener pensamiento crítico”.
Entonces, “a la hora de plantearse de qué forma ser mejores, si tomamos algunos de los ítems en torno a cómo ganar los medios, a cómo actuar mejor en ellos, hay que preguntarse cuánto de nuestro universo cultural estamos involucrando. Porque para que las palabras sean una fiesta tenemos que tener una militancia con nosotros mismos, una militancia con el enriquecimiento cultural. Si no, no hay herramienta que valga”, concluyó.
Luego el salón renovó público para disfrutar de los relatos y música de Alejandro Apo y Marcelo Sanjurjo quienes, a través de “El fútbol contó un cuento”, también rindieron culto a la palabra con un aceitado contrapunto largamente aplaudido.
DeBariloche