Perpetua a Marín por violar y matar a Guanziroli
Lo dispuso una Cámara Criminal de Bariloche. Las pruebas de ADN incriminaron al jardinero.
BARILOCHE
BARILOCHE (AB).- Honorio Marín reaccionó, indignado, cuando el juez Alejandro Ramos Mejía leyó que la Cámara Criminal Primera de esta ciudad lo condenaba a prisión perpetua como autor responsable del homicidio criminis causa y de la brutal violación de María Amalia Guanziroli. El imputado comenzó a pedirle explicaciones a su abogado defensor Ricardo Gonzaga, que estaba sentado a su lado y trataba de calmarlo. Cuando el secretario de la cámara se acercó a Marín para que firmara la sentencia condenatoria, se rehusó. “¡Cómo voy a firmar un papel, si yo no maté a nadie!”, afirmó, enojado.
Los jueces de la Cámara Criminal Primera, Marcelo Barrutia, Miguel Gaimaro Pozzi y Ramos Mejía, condenaron en un fallo unánime a Marín por el hecho que ocurrió la mañana del 26 de julio de 2013. El defensor adelantó que presentará un recurso de casación “porque es inconstitucional la prisión perpetua”.
Para los jueces se comprobó en el juicio que Marín se presentó en el domicilio de Guanziroli, de Cruz del Sur 274. En el interior de la vivienda golpeó violentamente a la mujer de 68 años, que estaba sola. Luego la ató de manos y pies a una cama y la violó. Después, amordazó a Guanziroli y, para procurar su impunidad, porque la víctima lo conocía, le colocó sobre la cabeza una bolsa plástica, que sujetó a su cuello con un pañuelo. Por eso, murió asfixiada.
Su única hija, que es empleada judicial, la encontró al día siguiente. Marín fue detenido horas después y desde entonces está alojado en el Penal 3.
El fiscal Guillermo Lista y el abogado por la querella Juan García Berro habían solicitado la prisión perpetua. Y la defensa, la absolución.
Los jueces valoraron los estudios de ADN que comprobaron que los rastros de material genético hallados bajo algunas uñas de la víctima correspondían a Marín. Advirtieron que sólo puede encontrarse en las uñas si hubo “aferramiento”.
También, destacaron un estudio genético que determinó que un pelo encontrado en la cama donde mataron a Guanziroli era del imputado. Además, los estudios establecieron que las semiesferas de goma halladas en el dormitorio y en una oreja de la mujer pertenecían a los guantes secuestrados en la vivienda de Marín.
Desestimaron la versión exculpatoria de Marín. Rechazaron que el acusado haya estado ese día en reposo en su casa por una lesión en una rodilla tras caer de un andamio. Los jueces advirtieron que los testigos aportados por la defensa para acreditar esa versión mintieron. Valoraron el testimonio de una hija de su concubina que declaró que la mañana del hecho Marín no estuvo en su domicilio.
Los jueces advirtieron que los estudios genéticos establecieron que los pelos hallados en el lugar del hecho fueron arrancados de raíz.
“De la correcta merituación de la prueba producida y recogida en el debate no queda ninguna duda en lo relativo a la materialidad como la autoría en el hecho investigado en cabeza del imputado Honorio Eugenio Marín”, señalaron los jueces en la sentencia, que se leyó ayer al mediodía en Tribunales de la calle John O’Connor 20.
El hecho
María Amalia Guanziroli fue hallada muerta el 27 de julio del 2013, en su casa del barrio San Ignacio del Cerro. Fue violada y asesinada. Por este crimen fue detenido horas después del hallazgo Honorio Marín, que había hecho trabajos de jardinería para la víctima y ayer fue condenado.
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